Economía | PRODUCTO INTERNO BRUTO

La suma de todos los bienes

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Mirta Quiles

Qué mide y evalúa el indicador económico que todos nombran, pero del que poco se sabe. Componentes, crecimientos y caídas.  

Consumo. Acumuló una retracción de 13,9% en 2024, uno de los peores años de las últimas dos décadas.

Foto: Jorge Aloy

Hace unas semanas el Indec publicó que el Producto Interno Bruto (PIB) de Argentina cayó 1,7% en 2024. Esta contracción marca 13 años de estancamiento económico, desde 2011, y supera incluso la denominada «década perdida» de 11 años, desde 1980 a 1991. Pero más alarmante aún, es si el cálculo toma en cuenta el PIB per cápita, PIB dividido por el total de la población. El economista Juan Manuel Telechea, en marzo del año pasado estimó que, en 2023, el PIB per cápita fue un 12% menor al de 2011. «El ingreso promedio de la población argentina en la actualidad es, en promedio, un 12% menor que el de 12 años atrás». 2024, con una nueva caída, no despierta expectativas positivas al respecto. 
Ahora bien, ¿qué es el Producto Interno Bruto o su acrónimo PIB?, ¿cómo se calcula?, ¿para qué sirve?, y ¿qué muestra o refleja? En términos sencillos, el PIB es un indicador económico que mide el valor del conjunto de todos los bienes y servicios finales producidos en un país durante un período de tiempo. Podría incluso decirse que mide la capacidad de producción de todas las empresas argentinas, lo que lo vincula con el empleo y los salarios. Es importante porque mide el tamaño de la economía y nos dice qué aportan los habitantes de un país al modelo. Además, sirve también para comparar economías, entender las dinámicas de crecimiento y/o desarrollo económico y para planificar políticas económicas.
Para medirlo hay distintas metodologías, pero todas ellas tienen en cuenta los productos (bienes y servicios) y sus respectivos precios. Su cálculo (por la vía del gasto), supone la suma de cinco componentes: consumo, inversión, gastos del Estado y exportaciones netas (exportaciones menos importaciones).


Qué es qué
A partir de los diferentes tipos de gastos realizados en una economía la fórmula es la siguiente: PIB= C + I + G + X – M.
Donde el Consumo (C) es el gasto en bienes −durables y no durables− y servicios. Respecto a los primeros, van desde un vehículo o una heladera, hasta comida, combustible y medicamentos, que hacen las familias. Mientras que los servicios incluyen desde, por ejemplo, atención sanitaria, los trabajos de un plomero o un contador, hasta servicios públicos que consumen quienes habitan el país. La inversión (I) es el gasto que realizan las empresas para producir bienes y servicios, que se expresa en equipos de capital, maquinaria e inventarios, entre otros.
En tercer lugar, el gasto público (G), entendido como el total de gastos que realiza el Gobierno para comprar bienes y servicios con el objetivo de cumplir su función social. Este componente es muy relevante, ya que, en términos simples, es el total de gastos que el Estado realiza para garantizar los derechos de los ciudadanos, como educación, salud, seguridad, y proveer bienes y servicios, servicios públicos y obras públicas, de la que se beneficia el total de la población.
El último componente del PIB es el gasto que realiza el sector externo, denominado exportaciones netas: el valor de las compras de bienes nacionales realizadas por residentes extranjeros (X exportaciones) menos el valor de las compras de bienes extranjeros por parte de los residentes (M importaciones).
El Producto Interno Bruto (PIB) de un país crece cuando aumenta la producción de bienes y servicios. Como consecuencia, se incrementan el consumo, el gasto y la inversión. Por el contrario, el PIB cae cuando el consumo y la inversión disminuyen, cae la demanda e impacta en la generación de empleo y acelera la destrucción de puestos de trabajo.

Importaciones de bienes intermedios. Las compras al exterior de los productos que se utilizan para fabricar otros bienes cayó un 19,1%.

Foto: NA

De acuerdo con el Banco Mundial, el valor del Producto argentino representa el 0,61% de la economía mundial, y es la tercera economía del continente, detrás de Brasil y México. En 2023 el PIB nacional fue de US$646.000 millones, y mostró una caída del 1,6% respecto al año anterior. 2024 mostró otra caída del PIB, del orden del 1,7%, que sin el aporte extraordinario del agro −pos sequía histórica de 2023− llegaría a -4%.
En enero pasado, las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) estimaron que la economía argentina será una de las cinco de mayor crecimiento del mundo en 2025, con un aumento del 5% de su PIB. Aun de cumplirse el vaticinio del Fondo, la economía nacional estará a fin de este año apenas 0,2% por sobre los niveles del Producto de 2022. Con viento a favor, en este contexto internacional de incertidumbre total, recién en 2026, si se mantiene el ritmo del 5%, la economía superaría el nivel de 2022. Pero sin alcanzar todavía el de 2021, cuando el PIB recuperó casi todo lo que había perdido en el año de la pandemia, 2020. En los últimos 15 años, Argentina parece estar inmersa en una partida eterna del juego de la oca, donde los dados la llevan una y otra vez a la casilla 58, aquella que obliga al jugador a volver a comenzar desde la casilla 1.

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