Economía | DESEMPLEO, PIB Y DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

Luces y sombras

Los principales índices macroeconómicos señalan un proceso de crecimiento que, sin embargo, muestra puntos débiles como la precarización laboral y los bajos salarios.

Causas. La caída de la desocupación se explica principalmente por el crecimiento del trabajo no registrado, en su nivel más alto desde 2016.

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El INDEC publicó tres indicadores del primer trimestre de este año que permiten trazar un escenario acerca de la macroeconomía nacional y que presentan un panorama que –incluso en su comparación regional– alberga esperanzas en el Gobierno nacional. Sin embargo, estos datos no pueden ser analizados aisladamente si se pretende comprender de forma cabal la situación social del país.
La primera publicación del Instituto de Estadística relevó la situación del mercado de trabajo durante los primeros tres meses de 2022. La tasa de desocupación se ubicó en el 7% en el primer trimestre de este año, mostrando una caída de 3,2% respecto al mismo período del año pasado, cuando ascendió al 10,2%. Comparada con el último trimestre de 2021, la tasa se mantuvo igual, en su menor nivel desde 2015. Por su parte, el mismo informe señala que la masa de población ocupada es de 12,6 millones de trabajadores, y que la tasa de actividad (que mide población económicamente activa sobre el total de la población) alcanzó el 46,5%, mientras que la tasa de empleo (la proporción de personas ocupadas en relación a la población total) se ubicó en 43,3%. «Entre la población asalariada –releva el INDEC–, el 64,1% cuenta con descuento jubilatorio, mientras que el 35,9% no lo tiene. Esto significa un descenso relativo de las personas asalariadas registradas con respecto al trimestre anterior, cuando habían representado el 66,7%. Como contraparte, se observa un aumento de las personas asalariadas no registradas, que en aquella oportunidad habían alcanzado el 33,3%». Si se analiza la formalidad en el total de la población ocupada (43,3%), 73,5% son asalariados, de los cuales el 35,9% no cuenta con descuento jubilatorio. Por otra parte, 23,1% trabajan por cuenta propia, 3% son patrones y 0,5% son trabajadores familiares sin remuneración.
Estos porcentajes evidencian que la caída de la desocupación se explica principalmente por el crecimiento del trabajo no registrado, en su nivel más alto desde 2016. Sumado a esto, cabe señalar que el 27% de los ocupados (casi 3 de cada 10), trabaja más de 45 horas semanales, debido a la imposibilidad de llegar a fin de mes. Una sobreocupación que es características de las épocas de bajos salarios. «Entre enero y marzo de este año se crearon 112.00 puestos de trabajo formales contra 532.00 informales. 5 x 1. Y esto habla de los bajos salarios que no llegan a cubrir la Canasta Básica Familiar, que asciende a 100.000 pesos, cuando el salario promedio de los trabajadores formales privados ronda los 128.000 pesos brutos. Apenas por arriba de la línea de pobreza», sostuvo el economista Alejandro Bercovich en el editorial de su programa de radio. En el mismo sentido se manifestó Luis Campos, coordinador del Observatorio Derecho Social de la CTA: «El vaso medio vacío es cuando uno mira la calidad del empleo que se crea. Se crean empleos precarios. Como a la gente no le alcanza con lo que gana, tiene que trabajar mucho. La mayoría de los puestos de trabajo que se crean son no registrados». Incluso, en su cuenta de Twitter, Campos advirtió: «El salario real volvió a caer en abril y ya está por debajo de diciembre de 2019, según el INDEC. El sector privado registrado creció un 5,6% y el público un 2,7% (en ambos casos debajo del 6% del IPC de abril). Si no afloja la inflación no va a haber paritarias que alcancen».
En el primer trimestre del año, el Producto Bruto Interno (PIB) creció un 6% respecto del mismo período de 2021, según informó el INDEC, acumulando cinco trimestres consecutivos de crecimiento (2021 cerró con un crecimiento del 10,3%). En comparación con el último trimestre de 2021, el PIB aumentó 0,9%, desestacionalizado, en la senda de una estimación de crecimiento este año cercano al 3,6%, de acuerdo a la OCDE y el Banco Mundial.

Desigualdad de género
En este marco, el organismo de estadística nacional publicó también su informe sobre distribución del ingreso, donde señala que el coeficiente de Gini del primer trimestre de 2022, se ubicó en 0,430, una mejora respecto al mismo trimestre del año pasado, cuando llegó a 0,445. Cabe recordar que cero es el valor que implica igualdad absoluta y uno, desigualdad total. En la misma línea, la brecha de ingresos calculada entre el decil 10 y el decil 1 de ingreso de la población se ubicó en 15, una caída de dos puntos respecto a 2021. Esta mejora «en la distribución del ingreso está dada por la recuperación del empleo», señala el organismo oficial. Sin embargo, cuando se desglosa por ingresos, el informe expone que el ingreso promedio per cápita del total de la población (29.072.997 personas), alcanzó los 39.644 pesos, mientras que la mediana del ingreso per cápita fue de 29.500 pesos. Un 60,4% de la población total percibió algún ingreso, cuyo promedio es igual a 64.737 pesos. «Analizado según escala de ingreso individual, el ingreso promedio del estrato bajo (deciles 1 a 4) equivale a 23.628 pesos; el del estrato medio (deciles 5 a 8), a 60.689 pesos; y el del estrato alto (deciles 9 y 10), a 155.153 pesos». Por su parte, la desigualdad de género en ingresos se evidencia de forma clara: «Los perceptores varones tuvieron un ingreso promedio de 75.552 pesos, mientras que el de las mujeres fue de 54.205 pesos», señala el INDEC. En cuanto a la población ocupada, el informe releva que se «registró un ingreso promedio de 61.843 pesos y un ingreso medio de 50.000 pesos, equivalente al límite superior de ingresos del decil 5, bajo el cual se sitúa el 50% de las personas ocupadas». Mientras que «el ingreso promedio de los primeros 4 deciles de la población, ordenada según ingreso de la ocupación principal, fue de 23.443 pesos».
El periodista especializado en temas gremiales, Luis Duarte, lo sintetizó en pocas palabras: «7% de desocupación. Claramente el principal problema del mercado de trabajo está en los ingresos».


Mirta Quiles