Economía | ENCUESTA NACIONAL DE GRANDES EMPRESAS

Mayor concentración

Apenas medio millar de empresas, más del 60% de las cuales cuentan con participación extranjera en su capital, explican la cuarta parte del valor bruto de la producción (VBP) del país. Esas 500 compañías lograron aumentar sus cuotas de oferta durante el período macrista: de 23,8% en 2016 al 25,8% en 2019. Luego, el golpe sufrido por la pandemia determinó que esa proporción se limitara al 24,2% en 2020. Los datos, difundidos recientemente por el INDEC, corresponden a la Encuesta Nacional de Grandes Empresas (ENGE), que cada año recoge información económica y financiera de las 500 firmas más grandes del país. El panorama descripto, por cierto, no alcanza a reflejar en toda su magnitud el avance de los grandes grupos empresarios, ya que el relevamiento excluye las actividades agropecuarias, financieras y de servicios personales. Aun así, la ENGE radiografía con claridad el salto en el Excedente de Explotación Bruto obtenido por ese puñado de empresas. Dicho de otro modo, cómo es la distribución funcional del ingreso: qué parte del valor agregado bruto generado por las grandes sociedades fue apropiado por los asalariados, y qué parte correspondió a impuestos sobre la producción y subsidios.
La encuesta exhibe que la remuneración al trabajo asalariado en las 500 integrantes de la cúpula empresarial representó solo el 33,8% del Valor Agregado Bruto (VAB) en 2020. Esto es, muy por debajo de las porciones de 2016 (39,1%) y 2017 (41,1%). Mientras, el excedente de las grandes compañías se incrementó del 40,8% del VAB en 2016 hasta el pico de 50,7% en 2018, para descender luego al 45,8% en 2020. El mayor giro regresivo en el reparto, luego de un punto de partida más parejo, se produjo en 2018, con una caída mayor a 9 puntos para las remuneraciones y un incremento de 13 puntos en el excedente empresario.
El cambio en el cuadro de ganadores y perdedores fue motivado por «la crisis económica iniciada entonces, a partir de los saltos devaluatorios», explica el Centro de Estudios para la Producción (CEP), que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo. La corrección en el tipo de cambio de aquel año implicó «un mayor VAB a precios corrientes de las empresas exportadoras (con mucha presencia en la ENGE), una baja del salario real y un deterioro del mercado de trabajo, llevando a una redistribución de los ingresos entre los factores productivos». En 2020 «el impacto de la crisis fue relativamente menor para las remuneraciones», por la leve apreciación cambiaria y los programas de apoyo para el pago de salarios (principalmente, el ATP), destacó el CEP.