Economía

No voy en tren

Tiempo de lectura: ...

El sector registró una caída cercana al 10% durante 2019, arrastrado por la debacle en la fabricación de automotores y, en consecuencia, de autopartes. Puesta en marcha de proyectos en los rubros ferroviario, naval y de aeronavegación.


Colectivos. Hay una importante participación de pymes en la producción de carrocerías. (Jorge Aloy)

La actividad de material de transporte comprende la fabricación de equipos para aviones, aeroespaciales, ferroviario, vehículos de motor y partes para automóviles, motocicletas y bicicletas, como así también la construcción, reparación y desguace de buques. En este segmento operan pequeñas y medianas empresas que producen carrocerías para transporte público, amortiguadores y bloques para cajas de cambio, embarcaciones de pesca, ferrys y veleros y piezas para motocicletas. En 2019 el sector registró una caída del 9,2% en el acumulado anual.
La principal incidencia negativa se observa en otros productos de metal y servicios de trabajo de metales, con una caída interanual del 18% en comparación con el mismo período de 2018, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Según el índice de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) los costos de transporte nacionales reflejan un aumento del 35% hasta octubre pasado. Mientras que en los últimos doce meses acumularon una suba del 50%. El rubro que más aumentó fue el material rodante, como consecuencia de la depreciación de la moneda. El sector es muy dependiente del acero, monopolizado por Ternium y Acindar. El acero es utilizado tanto para la producción de medios de transporte como para la infraestructura y sus sistemas de soporte, por ejemplo, los componentes de camiones, acoplados, trenes y barcos, así como vías, túneles, puentes, y hasta las estaciones de carga o de servicio utilizan el material en diversas formas. La división correspondiente a vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes registra caídas de 16%, en diciembre de 2019, y de 22,2%, en el acumulado anual de 2019, en comparación con los mismos períodos de 2018. La principal incidencia negativa en el último mes del año se observa en la fabricación de vehículos automotores.
La menor actividad de las terminales automotrices afectó la producción de autopartes, que muestra una caída de 12,9% a diciembre de 2019. También se registró una caída en la producción de barcazas para la actividad pesquera y en el transporte ferroviario. En el caso de la aviación las expectativas son aún muy incipientes y comienza a negociarse la actividad de mantenimiento.

Trenes argentinos    
En el sector ferroviario la apuesta de TMH Argentina, filial nacional del grupo privado ruso Transmashholding, y de Trenes Argentinos Infraestructura, organismo dependiente del Ministerio de Transporte de la Nación, tiene como eje la puesta en marcha de una fábrica de material rodante de última generación en la localidad de Mechita, en el partido bonaerense de Bragado. La planta generaría 1.200 puestos de trabajo –entre directos e indirectos–, incluyendo a pymes que abastecerán insumos para reparación de locomotoras y coches.
En la actividad naval, se puso en funcionamiento y operativo al Astillero Río Santiago que ampliará su espectro y ofrecerá equipamiento a quien lo requiera. El mes pasado se presentó un proyecto de embarcación íntegramente diseñado por ingenieros y técnicos del Astillero. Por último, en el rubro de aeronavegación, a partir de un acuerdo con el Gobierno brasileño y tras una auditoría técnica realizada por la Agencia Nacional de Aviación Civil del país vecino, la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), con sede en Córdoba, se hará cargo del mantenimiento de más de 100 aviones Airbus A320 con matrícula brasileña. Las perspectivas abiertas con las aeronaves brasileñas se suman a las licencias ya obtenidas para intervenir aviones nacionales y chilenos. La presidenta de FAdeA, Mirta Iriondo, confió en «continuar ampliando nuestras capacidades comerciales y crecer en este mercado tan exigente».

Estás leyendo:

Economía

No voy en tren