Economía | 7º CONGRESO DE ECONOMÍA POLÍTICA EN EL CCC

Una voz potente, crítica

Durante dos intensas jornadas, el contexto nacional fue debatido desde una perspectiva heterodoxa por destacados especialistas de distintas disciplinas.

Apertura. Amado Boudou, Verónica Grondona, Juan Carlos Junio, Valeria Mutuberría y Pablo Chena.

Foto: Jorge Aloy

La semana pasada, se llevó a cabo en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC) la séptima edición del Congreso de Economía Política que organizan en forma conjunta la Universidad Nacional de Quilmes y el CCC. Tras un parate de dos años por la pandemia, el encuentro de economistas regresó con fuertes bríos. Más de 20 mesas con diversas temáticas –producción industrial, economía del cuidado, salarios e ingreso, distribución de la riqueza, desarrollo y ambiente, entre otros–, que contaron con más de 100 expositores del ámbito académico, cultural, político y de los movimientos sociales de todo el país, llevaron adelante los debates durante las dos jornadas del encuentro.
Reconocido como un lugar de encuentro legítimo para debatir temas económicos desde la perspectiva heterodoxa, no solo por economistas sino también por profesionales de otras disciplinas, el 7º Congreso contó en su apertura con la participación del director del CCC, Juan Carlos Junio; Pablo Chena, director nacional de Economía Social y Desarrollo Local del Ministerio de Economía; Valeria Mutuberría, coordinadora del Departamento de Economía Social, Cooperativismo y Autogestión del CCC; Verónica Grondona, directora de Fiscalidad Internacional AFIP; y el exvicepresidente de la Nación, Amado Boudou. 
Además de resaltar «el vínculo fructífero con la UNQ, que no solo se reduce a este Congreso, sino que es mucho más amplio», Junio señaló que «estamos viviendo épocas muy difíciles. A dos siglos de la Revolución Industrial, el capitalismo sigue reproduciendo la misma situación de desigualdad. Por esto creo que el problema es el capitalismo, y que estos debates sobre economía son trascendentes, es importante darlos». Para cerrar su intervención, el director del CCC afirmó que «los sectores progresistas tenemos un rol determinante en estas discusiones».
A su turno, Pablo Chena hizo hincapié en las deterioradas relaciones laborales actuales y en cómo «integrar a esos millones que hoy quedan fuera del mercado de trabajo». «¿Cuál va a ser a propuesta de largo plazo del país?», se preguntó el funcionario retóricamente. «Hay dos  miradas: seguir con la economía de mercado como hasta hoy o apuntar a otro modo de producción, retomando la idea de economía popular, para volver a poner el eje en el trabajo», se respondió.
En el mismo rumbo, Mutuberría resaltó el papel del cooperativismo a nivel internacional y con datos de la Alianza Cooperativa Internacional sostuvo que «1.000 millones de personas están asociadas directamente  a una cooperativa para sanear alguna necesidad, existen 3 millones de cooperativas a nivel mundial, que representan el 10% del empleo internacional». En consecuencia, «debe darse la importancia que se merece a la economía social y al cooperativismo que van en pos de una sociedad más justa, más solidaria, más cooperativa y más feminista». 

Demandas y respuestas
El cierre del Congreso contó con la presencia del vicedirector del Departamento de Economía y Administración de la Universidad Nacional de Quilmes, Sergio Paz quien, junto con Martín Burgos, coordinador del Departamento de Economía Política del CCC, llevan adelante los aprestos organizativos del encuentro desde 2014. Los acompañaron Artemio López, analista político; Lucía Cirmi, subsecretaria de Políticas de Igualdad del Ministerio de las Mujeres; y Felisa Miceli, exministra de Economía y Producción.
«Estamos orgullosos de este espacio. Ha logrado obtener reconocimiento, y con el transcurso del tiempo y con trabajo construimos una voz potente, crítica», sostuvo Paz. Y agregó: «La voz de nuestras economías heterodoxas está atenta a darle respuestas a una sociedad que las demanda legítimamente, pero muchas veces son audibles solo en este tipo de encuentros».
Para Burgos, si se hubiera organizado el Congreso durante los dos años de la pandemia, se habría roto «la mística del espacio. Así, la presencialidad se hizo una necesidad, era imprescindible ese diálogo, esos debates en paneles pensados para poner en tensión las distintas visiones dentro de la economía heterodoxa».


Mirta Quiles