Política | ESCÁNDALO POLÍTICO

Anochecer de un mes agitado

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Alberto López Girondo

En apenas un par de semanas la imagen de Javier Milei se derrumbó. Los hechos de corrupción, que apuntan a su propia hermana y a su entorno cercano, complican el futuro libertario en los próximos comicios.

Lomas de Zamora. Milei asistió a una caravana junto con Karina y José Luis Espert. Fueron abucheados y les arrojaron verduras y otros objetos.

Foto: NA

El último viernes de agosto de 2025 marcó un hito en una Argentina que está a las puertas de un verdadero plebiscito sobre el primer tramo del Gobierno anarcocapitalista de Javier Milei: mientras se producían allanamientos en cuatro sedes de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) y en la Droguería Suizo Argentina –en el marco de la investigación por presunto pago de coimas que reveló el exdirector del organismo, Diego Spagnuolo–, el BCRA anunciaba nuevas restricciones a los bancos para la compra de dólares, medida que se suma a tasas que ya superaban tres veces la inflación prevista para este año y encajes de los depósitos de más del 50%.

En tanto, en la Casa Rosada se alegraban de que los últimos incidentes contra la caravana de campaña del primer mandatario y su hermana Karina los terminarían beneficiando en los próximos comicios. Elecciones que para el oficialismo se presentan bastante complejas, con el escándalo Andis como frutilla del postre.

Por lo pronto, este domingo en Corrientes, y el próximo en la provincia de Buenos Aires, marcarán el rumbo de los 58 días que serán, como poco, agitados.


Olas de repudio
Vayamos por partes: la filtración de audios de Spagnuolo, abogado de Milei en varias causas y habitué de las veladas de ópera en la residencia de Olivos, desató un vendaval de críticas sobre el Gobierno. Desde el oficialismo se elaboraron todo tipo de elucubraciones para tratar de explicar el escándalo de corrupción que escaló desde el streaming Carnaval –de los periodistas Ivy Cángaro y Mauro Federico–, y arrancó olas de repudio de diversos sectores, incluso entre los comunicadores aliados de la gestión libertaria.

Fue una semana en la que el Ejecutivo estuvo literalmente «grogui», como esperando que suene la campana para tomar fuerzas. Lo que sí hizo ruido fueron los análisis más arriesgados, tratando de adivinar de dónde provenía ese «bombazo» que llegó a pocos días del test bonaerense, en el que el oficialismo –al igual que el peronismo– se juega una parada que entienden definitoria.

Ni Milei ni sus acólitos de las redes, los trols pagados con fondos estatales, hablaban del tema. Y en ese ámbito en el que hasta hoy habían ganado por goleada, perdieron varios partidos al hilo con pullas, memes y acusaciones centradas sobre todo en Karina Milei, que sería la destinataria, según los audios, de coimas en la venta de medicamentos para discapacitados provistos a través de la empresa de la familia Kovalivker.

Corrientes. Karina Milei y Martín Menem acompañaron a Lisandro Almirón en el cierre de campaña. Hubo incidentes y tuvieron que ser evacuados.

Foto: agencia UNAR

La frase «se robaron un PBI», lanzada contra los Gobiernos kirchneristas, tenía una clave imprescindible a nivel comunicacional: es «cortita y al pie», como se dice en el barrio. Hoy ese supuesto 3% de incremento destinado a la secretaria general de la Presidencia sobre una operatoria que, se sospecha, no se inició con esta administración, se convirtió en un latiguillo difícil de desmontar. Fue paralizante en esos primeros momentos.

El canal de streaming Gelatina, de Pedro Rosenblat, divulgó decenas de hits reversionados por integrantes del programa y del público alusivos a ese supuesto 3%. En algún lugar bailable se coló incluso uno muy pegadizo sobre la base de «Guantanamera» –la popular canción cubana de Joseíto Fernández– con las variaciones correspondientes sobre el poema original de José Martí, por cierto. Son batallas que el grupo de «picantes» de las redes afines a Milei jamás imaginó que podrían perder.


Sin letra
Por su parte, los comunicadores habituales afines al presidente se mostraron repentinamente críticos marcando límites que no habían tenido sobre el caso $Libra, sin ir más lejos y sin hablar de las políticas brutales contra jubilados, discapacitados, hospital Garrahan, educación universitaria y la represión no menos bestial de diversas protestas ciudadanas.

Alguien aventuró que los habían dejado «sin letra» para responder, lo que dio para especular sobre si el poder real, el llamado Círculo Rojo, había decidido soltarle la mano al paleolibertario y a su séquito.

La inestabilidad financiera tenía ese trasfondo. No tanto –como no se cansa de repetir el ministro de Economía, Luis Caputo– por culpa de «los kukas» kirchneristas, como de la inoperancia oficial o, directamente, porque el modelo de expoliación financiera tenía fecha de vencimiento. Para colmo, las últimas derrotas parlamentarias muestran que ya no hay apoyo de gobernadores «con peluca», que también están saltando del barco en la previa a las elecciones en sus propios distritos y arman un espacio «ni K ni anti K» para construir de aquí a 2027.

En este entuerto la pelea de dos diputadas de LLA, Lilia Lemoine y Marcela Pagano, también fue ilustrativa de los tiempos que corren. Enfrentadas ante la mirada del presidente de la Cámara Baja –el también implicado en las denuncias de coimas Martín Menem–, no hicieron otra cosa que mostrar la degradación a la que algunos legisladores someten al Congreso. Lo que llevó al economista e inversor Christian Buteler –que no está alejado de las medidas iniciales de Milei– a recurrir a la ironía.

Para un presidente que dice tener como objetivo destruir el Estado desde adentro, tal vez no sea mala noticia que gran parte de la ciudadanía que apostó por ese cambio se muestre descreída –o defraudada– luego de este escándalo.

La criptoestafa se escapa al entendimiento de las mayorías, ya que se trata de una maniobra en un mundo alejado de los dramas cotidianos de quien lucha por ganarse el sustento en la calle, pero escuchar el detalle de cómo se desvía dinero de fondos para discapacitados mientras se cortan presupuestos y se los somete a la inhumanidad de tener que demostrar nuevamente su verdadera condición, es algo que golpea en cada puerta. ¿Quién no tiene a alguien de la familia o conoce a alguien que padece ese tipo de maltrato?


Abucheos
Esa certeza despertó las alarmas en la Casa Rosada, que tal vez piense que un mayor ausentismo no le sea beneficioso en esta realidad, y al cabo de una semana de silencio Milei asistió a una caravana en la localidad bonaerense de Lomas de Zamora, partido determinante del Conurbano y de tradición peronista. Días antes había padecido su candidato José Luis Espert el abucheo y un conato de violencia en Junín, que él mismo azuzó con sus ya habituales provocaciones.

En el antiguo «Pueblo de Paz», el recorrido por la principal avenida de Lomas de Zamora camino a la plaza Grigera duró unos diez minutos. Tras algún cruce de insultos de Milei con alguien que lo increpaba desde la vereda, volaron algunas piedras, una gorra y verduras sobre la camioneta que trasladaba a los hermanos Milei, a Espert y al armador político provincial, Sebastián Pareja.

Fue allí que el inquilino de Olivos dijo que Spagnuolo mentía y que lo iba a llevar a la Justicia. Primer dato: confirmó que los audios eran verdaderos. Segundo dato: era llamativa la escasez de público, tanto a favor como en contra del presidente, como reflejaban los drones. Tercer dato: la custodia presidencial dejó al titular del Ejecutivo nacional demasiado expuesto a cualquier agresión.

El episodio –reconoció Milei el jueves en una charla ante empresarios– lo reavivó, le hizo recordar sus años de futbolista cuando quedaba en medio de trifulcas mayores con Chacarita Juniors. Y se notó al momento: los trols despertaron del letargo y se lanzaron a culpar al kirchnerismo por lo que alguno llegó a decir, había sido un «intento de magnicidio». Solo con ver las imágenes se puede notar lo exagerado de tal afirmación. Por el contrario, el hecho dio mucho material para el humor, con un reel que alimentó centenares de memes: Espert huyendo en la butaca trasera de una moto.

El incidente en sí, que es repudiable, quizás fuera, después de todo, el remedio para tapar la voz de Spagnuolo, pero eso está por verse.

Curiosamente –o no–, algunos de los que respaldaban la validez legal de escuchas telefónicas tanto a la expresidenta Cristina Fernández como a su excanciller Héctor Timerman ahora recordaban la teoría del fruto del árbol podrido. En todo caso, el fiscal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello están actuando con una celeridad que en la Justicia argentina no suele ver contra alguien relacionado con Gobiernos promercado.

Los funcionarios ya recibieron unos 50 audios –que incluyen alguno donde se escucha una voz que parece ser de Karina Milei arengando a sus laderos– entregados por Mauro Federico con los que podrán ordenar nuevas medidas de prueba, que sí tendrán la validez legal correspondiente. También levantaron el secreto bancario y fiscal del extitular de Andis y de los hermanos Jonathan y Emmanuel Kovalivker –dueños de la Droguería Suizo Argentina– e incautaron material que podría ser determinante para verificar cuánto hay de verdad en esas grabaciones.

Mientras tanto, otro tema que pasó a segundo plano es la investigación del juez platense Ernesto Kreplak por las muertes con fentanilo contaminado, que tiene un centenar de muertos, diez detenidos, y que apunta al ministro de Salud, Mario Lugones.

Comprometido. Diego Spagnuolo junto a Espert y su esposa. Los audios sobre pedidos de coimas, filtrados del celular del extitular de la Andis, provocaron un sismo en el Gobierno.

Foto: @dspagnuolo

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