Política | Ataque a Cristina Fernández

Causas y consecuencias

Novedades en la investigación del atentado contra Cristina Fernández. Los vínculos de Sabag Montiel y Brenda Uliarte. ¿Cómo se financió el grupo agresor? Un interrogante clave.

Operativo. Traslado de Gabriel Carrizo, uno de los procesados por la jueza Capuchetti.

Foto: TÉLAM

A poco más de un mes del intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner, los abogados querellantes que representan a la vicepresidenta requirieron «celeridad» a la Justicia en pos de avanzar en las diversas líneas de investigación que están abiertas. La jueza María Eugenia Capuchetti respondió con dos nuevos procesamientos y una serie de allanamientos.
«Estamos ante una causa de enorme relevancia institucional y ante un tipo de delito para cuya investigación el tiempo es clave», resaltaron los letrados Marcos Aldazábal y José Ubeira en un escrito que acercaron a la jueza Capuchetti. Y destacaron la complejidad del expediente: «A casi 30 días de los hechos, el plan criminal habría sido mucho más extenso, complejo y sofisticado de lo que podía pensarse».
Al cierre de esta nota hay cuatro personas detenidas y procesadas: Fernando Sabag Montiel, el joven que gatilló una Bersa calibre 32 a escasos centímetros de la cabeza de Cristina Fernández, y su novia, Brenda Uliarte, quien estuvo en la zona de Juncal y Uruguay al momento del ataque y fue la que consiguió el arma. Ambos están procesados por tentativa de homicidio agravado. A ellos se suman Gabriel Carrizo, el jefe del supuesto emprendimiento de venta de copos de azúcar, y Agustina Díaz, quien estaba agendada como «Amor de mi vida» en el celular de Brenda. Los dos tienen chats comprometedores y fueron procesados el 30 de septiembre como partícipes secundarios del ataque. No se descartan más detenciones.
Antes de esos procesamientos, el 27 y el 28 de septiembre, se realizaron dos allanamientos en los domicilios de Joana Collman y de Jonathan Emanuel Posadas. Ambos mantuvieron chats con Carrizo que los complican. Los operativos fueron en Monte Grande y en Morón y se llevaron dispositivos electrónicos. Collman, según entiende la querella, podría manejar información sensible. Por eso pidió que se la investigue en lugar de que se la cite como testigo, como tenía pautado el juzgado.
Cuál es la extensión de la organización criminal es uno de los grandes interrogantes de la pesquisa. Por eso se va ampliando el foco de la Justicia. A Collman y White se agregan Sergio Orozco, Lucas Acevedo y Leonardo Volpintesta, tres integrantes de la banda de los «copitos». Para la querella «hay indicios contundentes» de que esos tres jóvenes y Carrizo «participaron junto con Uliarte y Montiel en la planificación y encubrimiento del atentado». Por eso pidió que se los convoque a prestar declaración indagatoria. Los últimos tres habían declarado con Carrizo como testigos el 5 de septiembre. Todos ellos participaron de una reunión que se cree fue clave: la que se realizó en Barracas el 1 de septiembre, horas después de que Sabag Montiel gatillara a la cabeza de CFK.
Otro punto central del expediente es la financiación de quienes atentaron contra la vicepresidenta. La idea de que existió una motivación económica surge de distintos chats. El grupo que ejecutó el plan era bastante precario. Se cree que pudo haber sido un blanco fácil para ser captado para un intento de magnicidio. La clave es si existió un nivel de sofisticación detrás de esa banda que hoy por hoy es la que se deja ver.
También será determinante para la investigación poder recuperar la información del celular de Sabag Montiel que le fue secuestrado durante el ataque. El peritaje de ese teléfono que hizo la Policía Federal falló y derivó en el reseteo de fábrica del aparto. Desde el entorno de Cristina Fernández entienden que se pueden recuperar parte de los datos y analizan también la posibilidad de que se envíe a Estados Unidos para intentar recuperar todo el contenido. Recientemente, peritos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria lograron acceder a parte del contenido del teléfono. Mientras esto sucede avanza el estudio de otros cuatro celulares: los de Díaz, Volpintesta, Carrizo y Orozco. Al cierre de esta nota solo se conocía el contenido de los aparatos de Uliarte y Carrizo, que aportaron mucho a la pesquisa.

Mensajes comprometedores
Carrizo había declarado como testigo cuatro días después del atentado y dejó su celular en la Justicia, que fue peritado. Allí aparecieron mensajes que dan cuenta de que tenía otra arma, «un 22 corto», que dijo que el plan era ejecutar el asesinato una semana más tarde y que también quería matar a Máximo Kirchner. Su abogado defensor, Gastón Marano, que era asesor de un senador de PRO en la Comisión Bicameral de Inteligencia, pidió la nulidad de todo lo que surge del teléfono de su defendido, pero el recurso le fue rechazado.
De ese aparato surgen intercambios en un grupo de chat con Joana Collman, quien dice tener información y afirma que Sabag Montiel perpetró el ataque por dinero. Collman también hizo recomendaciones a «los copitos» de que no borren mensajes de sus celulares. Para los querellantes, pareciera que Joana «podría contar con alguna fuente con un acceso a datos privilegiados». En uno de los mensajes de chat, sostuvo: «Hay alguien que ya estaba al tanto de todo, mucho antes que los medios, que todo je… Que loco, la que menos pensás». Por eso allanaron su domicilio.
Jonathan Emanuel Posadas (Jony White) también aparece con chats que podrían complicarlo. Fue invitado a la reunión de Barracas del 1 de septiembre y ya en esa fecha hace referencia a «Los sicarios de los copos de nieve».
Del teléfono de Brenda Uliarte surgió mucha información. Aparecen fotografías en la que se la ve posando con la que se cree que es una tercera arma a chats que involucran a otras personas como Agustina Díaz. Díaz y Uliarte eran compañeras de secundario e intercambiaron mensajes en los que Brenda adelantó que iba a intentar matar a Cristina. Sus abogados afirman que ella no estuvo relacionada al hecho. La defensa choca con parte de los mensajes que intercambió con su amiga. «¿Por qué falló el tiro?» «¿Cómo mandaste a este tarado?» y «Borrá todo» son algunos de los chats que Agustina le envió a su amiga. Se está a la espera de lo que pueda arrojar el estudio de su celular.


Franco Mizrahi