Política

Dar batalla

El segundo encuentro, organizado por Flacso y el Centro Cultural de la Cooperación, tuvo como ejes principales el cambio de ciclo en el continente y, ante el retorno de un neoliberalismo denominado tardío, sus alcances y limitaciones.

Cierre. Sader, junto con Del Ferrier, Junio, Quevedo y García Delgado, clausuró la jornada. (Horacio Paone)

Organizado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Argentina (Flacso) y el Centro Cultural de la Cooperación (CCC) se llevó adelante el II Congreso Nacional Estado y políticas públicas. El neoliberalismo tardío. Desafíos y alternativas. Durante las dos jornadas del encuentro –la primera en la sede de Flacso y la segunda en el CCC– más de 1.000 inscriptos asistieron a los 30 paneles, que integraron 120 investigadores de todo el país, se analizaron –desde una gran diversidad de enfoques– distintos ejes temáticos, como control y ética pública, regulación financiera, políticas sociales, de educación, de salud, de infraestructura, recursos naturales y medio ambiente, políticas de integración regional, de comunicación y culturales, de género, laboral y sindicalismo, opinión pública, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil y derechos humanos y discapacidad.
«Los acontecimientos concretos nos interpelan minuto a minuto. Somos conscientes de que atravesamos momentos difíciles que ameritan un esfuerzo de interpretación y reflexión de nuestra parte y, por supuesto, que contribuya y derive en acción cultural y política. Justamente, este es uno de los desafíos del debate de ideas: que no haya escisión entre las ideas, la teoría y la participación concreta en la lucha política. Se trata de interpretar, pero además, de transformar la realidad», sostuvo en la apertura del Congreso el director del CCC, Juan Carlos Junio, acompañado por los titulares de Flacso y del área Estado y Políticas Públicas de la casa de estudios, Luis Alberto Quevedo y Daniel García Delgado, respectivamente. «La batalla cultural es una batalla por la subjetividad, por el sentido de las cosas y es nuestra tarea darla», sostuvo a su turno Quevedo. «Es así que en ese marco, y en este congreso no debemos abandonar ese lugar que hemos ganado en todos estos años: ser instituciones que sostienen perspectivas latinoamericanas, que sostienen el pensamiento crítico y que sostienen el tema del Estado y de las políticas públicas en debate. Dar esa batalla es una enorme responsabilidad». Por su parte, García Delgado aseguró: «Vemos este congreso como un desafío para las ciencias sociales y para todos aquellos investigadores preocupados por el tema del Estado y las políticas públicas y su relación con la sociedad en este neoliberalismo tardío».

Debates
Del panel inaugural en el auditorio de Flacso, La vuelta del neoliberalismo en América Latina: Alcances y límites, participaron la exdirectora del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, el economista Arnaldo Bocco y el filósofo y politólogo Eduardo Rinesi. Tras una jornada donde se debatió en más de una docena de paneles y que reunió a un numeroso público, el cierre estuvo a cargo de la economista Paula Español, la presidenta del IADE, Marisa Duarte, y Martín Burgos, coordinador del departamento de Economía Política del CCC, quienes analizaron el cambio de modelo económico y sus perspectivas. El cierre del congreso en la Sala Solidaridad del CCC estuvo a cargo del sociólogo y politólogo brasileño Emir Sader, quien comenzó su intervención remarcando que «la tarea de los intelectuales no es funcionalista, no es articular las cosas, sino comprender las contradicciones que alimentan la realidad, y la acción política es meterse en las contradicciones y crear fuerza social, política, económica y cultural». Al referirse a los gobiernos populares que inauguraron el siglo en Latinoamérica en un contexto mundial de quita de derechos y profundización de la desigualdad, Sader dijo: «En el continente más desigual del mundo implementamos políticas sociales innovadoras. Y más que eso, se mostró que es posible». Sin embargo, remarcó que «el pensamiento crítico latinoamericano tiene una gran deuda con nuestros procesos políticos. En general cuando hay un gran proceso político, hay una innovación teórica, pero esta vez no la hubo».