4 de enero de 2026
Mientras el presidente avala el ataque a Venezuela y proclama éxitos de gestión, una serie de reformas encubiertas y decisiones económicas revelan un modelo que tensiona la democracia y golpea el bolsillo popular.

Los Milei. El líder libertario y la secretaria general de la presidencia en el Congreso, al que esquivaron para reformar la SIDE.
Foto: Getty Images
El presidente Javier Milei celebró la incursión militar ordenada por Donald Trump contra Venezuela y el secuestro del líder bolivariano, Nicolás Maduro, con el slogan que le sirvió para bautizar su movimiento anarcocapitalista: «La libertad avanza. Viva la libertad carajo». No es de extrañar esta adhesión automática a las decisiones que vienen de la actual administración estadounidense, que incluso son previas al salvataje de la Casa Blanca en la campaña electoral de octubre. Lo destacable es que la peligrosa operación militar, una verdadera amenaza contra la soberanía de las naciones latinoamericanas y contra el derecho internacional, se produce en el marco de las nuevas medidas dictadas por el Gobierno, tan amenazadoras para la democracia como la que viene del norte.
El 31 de diciembre el Boletín Oficial publicó el decreto 941/2025 que modifica, sin pasar por el congreso, la Ley de Inteligencia Nacional N° 25.520 y determina que de ahora en más «todas las actividades que se realizan en el ámbito de la Inteligencia Nacional revisten carácter encubierto en virtud de su sensibilidad, con el fin de minimizar el Riesgo Estratégico Nacional». Por otro lado, el polémico DNU puntualiza que «el personal de inteligencia podrá proceder a la aprehensión de personas, debiendo dar aviso inmediato a las Fuerzas Policiales y de Seguridad competentes» y que se convocará a las Fuerzas Armadas para realizar tareas de inteligencia interior.
Se trata, en realidad, de la creación de una policía secreta. Así la definieron dirigentes políticos opositores al Gobierno. Uno de los primeros en advertir el significado de esta nueva reforma a los servicios de espionaje nacionales fue el diputado socialista Esteban Paulón, que en un hilo de tuits hizo un prolijo detalle de las implicancias de semejante decisión.
Entre las amenazas latentes, Paulón señala que el DNU «define como riesgos a activistas, opositores y periodistas», que «habilita la “preservación de métodos y fuentes” sin ningún límite claro» y que, además, el Centro Nacional de Ciberseguridad que se crea bajo la jefatura de Gabinete «es el Gran Hermano que faltaba. Una herramienta de control social que recolecta información de todos nosotros para el Sistema de Inteligencia Nacional».
Se trata de una nueva reformulación de los organismos de espionaje –ya se había hecho una en julio de 2024, cuando la agencia volvió a denominarse SIDE, como en los años oscuros de la dictadura–, ahora con un perfil más secreto, con una nueva cúpula que asumió el 3 de diciembre y un presupuesto ampliado para la misma fecha en casi 27.000 millones de pesos, un 32% más. Lo que da cuenta de los temores que avizora la administración de LLA. Y no es para menos: desde este mes el Gobierno autorizó incrementos en los servicios de electricidad, gas, agua y transporte público. En el caso de la luz, el aumento será del 2,5%, del agua un 4%, una proporción similar a los pasajes de colectivo y subte. También habrá un aumento en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), que impacta en el precio de las naftas y el gasoil. Todo este corrimiento será seguido por la telefonía móvil, las conexiones de cable e internet y las prepagas de salud.
Esta tormenta se despliega mientras empieza a regir el nuevo sistema de flotación cambiaria. La otra pata del modelo económico que exigen el FMI y el Tesoro de EE.UU., los amigos más fieles y estrictos de Milei. Corresponde decir que en ese aspecto predomina también un secretismo que no le envidiarían los servicios de vigilancia, de acuerdo a los datos que resalta el economista Christian Buteler sobre la utilización del swap que le salvó la ropa al Gobierno en las elecciones del 26 de octubre.
Con ese secretismo se computa también un cargamento de oro por valor estimado en 5.000 millones de dólares que desde el Banco Central salió con rumbo incierto en camiones blindados hacia Ezeiza entre junio y julio de 2024. La negativa de las autoridades a informar sobre un tema delicado del que si no fuera por las denuncias del gremio bancario no habría el menor dato, motivó finalmente un reclamo de los jueces Guillermo Treacy y Pablo Gallegos Fedriani, de la Sala V de la Cámara Contencioso Administrativa Federal. La respuesta oficial fue que no hay registro de ningún contrato para esa operación. Ahora, el ministro de Economía, Luis Caputo, ensaya variantes no menos discretas para el pago del vencimiento de unos 4.200 millones de dólares en los próximos días. Y así.
Fenómeno barrial
Javier Milei, a todo esto, parece circular por un mundo ajeno a estas «nimiedades» y celebró en sus redes sociales que según un ranking elaborado por el diario británico The Telegraph aparece en el segundo lugar de ese exclusivo club, debajo de la italiana Georgia Meloni y sobre sus admirados Donald Trump, Volodímir Zelenski y Benjamin Netanyahu. El medio, de perfil conservador, convocó a especialistas de su redacción a elegir a cinco jefes de Estado que se clasificaron en base a su criterio sobre el impacto a nivel internacional de cada uno de ellos. Previamente unos 10.000 lectores habían votado en una lista de más de 20 personalidades. De Milei, destaca el diario, los expertos elogiaron sus avances «para revertir la situación de la economía argentina mediante la reducción de la inflación», aunque dice que «persisten dudas sobre su capacidad para transformar la economía a largo plazo».
El presidente se subió a ese podio para proponerse como el constructor de un bloque regional, una internacional ultraderechista, que sea la contracara del Grupo de Puebla. «Estoy trabajando activamente por eso», dijo en una entrevista con el comunicador Andrés Oppenheimer que la cadena CNN emitirá el 11 de enero. «Todavía no le pusimos nombre, pero ya hay un grupo de diez países que estamos trabajando y vamos a seguir avanzando. Estamos intentando hacer un bloque, en el que nuestra propuesta sea abrazar las ideas de la libertad y plantarnos frente al cáncer del socialismo en sus distintas versiones: del siglo XXI o el woke, ni hablar de las versiones más extremas», dijo en un tramo del reportaje. Desde este sábado se entiende mejor qué rol espera cumplir Milei como encargado de ese bloque de apoyo incondicional al Corolario Trump de la Doctrina Monroe.
