País | Política | Ley de etiquetado de alimentos

Destacar los excesos

Pese a que fue aprobado por 64 votos contra 3 por el Senado de la Nación, el proyecto que dispone colocar octógonos negros en los envases de los alimentos que contengan exceso de azúcares, calorías, sodio, grasas saturadas o grasas totales y restringir su publicidad y venta en el ámbito escolar, está demorado en la Cámara de Diputados debido a la intensa tarea de lobby ejecutada por las empresas del sector agrupadas en la Coordinadora de Industrias Fabricantes de Alimentos (COPAL) que encabeza el expresidente de la Unión Industrial Argentina y eterno vocero de la entidad, Daniel Funes de Rioja. También el Centro Azucarero Argentino se opone enérgicamente a la iniciativa que cuenta con la adhesión de las entidades de defensa del consumidor y tiene como objetivo mejorar la nutrición de los niños y reducir la obesidad. El argumento esgrimido por el sector es que no existen incentivos para disminuir los contenidos de azúcares porque las cantidades mínimas para evitar la señalización son muy bajas, con lo cual se acaba por demonizar un producto que sostiene a una importante economía regional. Por su parte, De Rioja se manifestó contrario a «los octógonos a la chilena que dicen exceso de esto, exceso de lo otro». Convencidos de que el etiquetado es inevitable, los objetores del proyecto buscan aliados en los tres principales bloques de la Cámara Baja con el fin de acordar un sistema como el brasileño, mucho más moderado, que introduce en los envases pequeñas «lupas» de advertencia. Al mismo tiempo, plantean que el Mercosur debe arribar a una legislación uniforme, postura que es reivindicada por el embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, y el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, entre otros.

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