Política

El frente interno

Si bien su integración al armado político del PRO fue fundamental para el triunfo electoral de noviembre, algunos dirigentes de la UCR comienzan a manifestar reclamos y quejas por su falta de participación en el gobierno. Otros están conformes con el rol del partido.

 

Convivencia. Alfonsín, Buryaile, Peña, Corral, Frigerio y Rozas: espacio de contención. (Télam)

Fueron la plataforma indispensable para que Mauricio Macri llegara a la presidencia. Y hoy están relegados a un rol menor dentro del gobierno. Los radicales, que le proveyeron al mandatario de una estructura nacional con la que no contaba, hoy se dividen entre quienes se quejan por lo bajo por las decisiones inconsultas y los pocos cargos que obtuvieron en el gobierno nacional y los provinciales, y los que buscan plantear que la casa está en orden. Entre los disidentes se cuenta a Ricardo Alfonsín: «Desde el radicalismo, hemos actuado con responsabilidad frente a algunas discrepancias. Pero hay que crear un espacio institucional para que se puedan discutir las cuestiones importantes y tratar de sintetizar las diferencias», dijo a Acción.
Macri dijo que el suyo no iba a ser un gobierno de coalición. Y está cumpliendo: el radicalismo tiene solo tres ministerios en el gobierno nacional. Dos de ellos se deben a razones ajenas al partido: Oscar Aguad ocupa Comunicaciones por su relación con el presidente y Ricardo Buryaile está en Agricultura por representar a las entidades rurales. Solo Julio Martínez, en Defensa, puede contarse como una incorporación plena de la ucr. Lo mismo ocurre en el gobierno bonaerense, donde, pese a que el vicegobernador es el radical Daniel Salvador, hay tan solo un ministro del partido: Jorge Elustondo, en Producción. En noviembre del año pasado, los radicales imaginaban un escenario muy distinto: habida cuenta de los pocos cuadros que tenía el pro, pensaban que muchas de las primeras y segundas líneas serían ocupadas por el partido. No obstante, Macri resolvió priorizar empresarios con trayectoria antes que cuadros de la ucr.
Además del malestar por los cargos, desde el radicalismo se mostraron críticos de las primeras decisiones de Macri, que no fueron consultadas con sus aliados, entre ellas, el intento de designación de jueces de la Corte Suprema en comisión. Dirigentes del macrismo elaboraron un esquema de contención de los aliados: una vez por semana los reciben en Casa Rosada el jefe de Gabinete, Marcos Peña; el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el titular de la Cámara Baja, Emilio Monzó. A esas reuniones suelen asistir el presidente del Comité Nacional de la ucr, José Corral, los dirigentes Mario Negri, Ángel Rozas y Ernesto Sanz. Este último sigue siendo el principal interlocutor del presidente y lo invitan a las reuniones de «mesa ampliada» del pro.  «Estamos mejor en la relación», dicen los macristas.

Camino al andar
Sin embargo, las aguas no están calmas en el centenario partido. Pese a las reuniones, algunos radicales siguen notando que tienen poca influencia a la hora de la toma real de decisiones. También advierten que el gobierno está más preocupado por seducir a un sector del peronismo que por contener a los aliados.  «Como toda cosa nueva, cuesta al principio. Más allá de los cargos de ejecución que ocupa el radicalismo en tres ministerios, al partido le toca conducir los interbloques de Diputados y Senadores en un escenario en donde no tenemos mayoría legislativa, de ahí que es de suma importancia el rol del radicalismo y la conexión con el Poder Ejecutivo. Esto se ha ido aceitando, mejorando el diálogo», explicó a Acción el senador Julio Cobos, uno de los que se mostró en contra de la designación de jueces en comisión. «Hicimos bien en expresar la diferencia. Eso ayudó. El Ejecutivo también va aprendiendo y corrigiendo las forma», afirmó.
Alfonsín, en tanto, señaló: «Nosotros somos un frente que reúne fuerzas distintas. Eso en la campaña lo tomábamos como una virtud. Espero que sigan pensando lo mismo». El dirigente radical advirtió: «En determinadas cuestiones, pensamos que las soluciones son diferentes. Nosotros somos el ala progresista de Cambiemos. Las diferencias que existen obligan a crear un espacio de discusión para hallar consenso. Si lo hacemos con otras fuerzas políticas, lo mismo tenemos que hacer hacia adentro. Este espacio no se ha institucionalizado. Hay que terminar que constituirlo».

Werner Pertot