Política

Estrategias electorales

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Inscripción de alianzas para las PASO: el Frente para la Victoria
se presenta en todo el país mientras que los partidos opositores constituyeron distintas coaliciones distritales.

 

Congreso. En las legislativas se pone en juego la presencia de las distintas fuerzas políticas en el Parlamento: renuevan 127 bancas de diputados y 24 de senadores. (Guido Piotrkowski)

Los últimos trámites legales que habilitan para participar de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que se realizarán el próximo 11 de agosto no aportaron demasiadas novedades en lo que concierne a las características generales del particular momento político que vive el país. Las negociaciones, alianzas, rupturas y reconciliaciones evidencian, en algunos casos, que los acuerdos, lejos de basarse en coincidencias programáticas, respondieron a la necesidad de obtener réditos electorales. Incluso no faltó alguno de los principales protagonistas de estas forzadas amalgamas que se atreviera a reconocer que el acuerdo electoral que lo candidatea «se termina en octubre». Queda claro así lo efímero de estas confluencias y la subsistencia de muchos de los elementos de la crisis de los partidos que eclosionó en 2001 pero que se había originado muchos años antes. Otro dato que refuerza esta interpretación es que, exceptuando al Frente para la Victoria (FPV), ninguna organización política ha podido conformar acuerdos nacionales, debiendo limitarse a los pactos distritales. De tal modo que el FPV y el radicalismo son las únicas fuerzas que, de un modo u otro, participarán de las PASO en todos los distritos.
Si bien era previsible que la oposición al kirchnerismo intentara alianzas amplias con el fin de superar la dispersión que la relegó en las presidenciales de 2011, algunas mixturas superaron lo previsible. En territorio porteño, por ejemplo, un  conglomerado, encabezado por la agrupación del dirigente gremial Gerónimo Venegas y constituido para intentar candidatear al ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, incluye al partido Acción Ciudadana, un sello de goma que regentea el confeso nazi Alejandro Biondini. Además, en la provincia de Mendoza se registró otro caso ilustrativo del pragmatismo que campea en ciertos ámbitos. En efecto, la actual vicedecana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Cuyo y referente provincial del movimiento Libres del Sur, que integra el Frente Amplio Progresista (FAP),  abandonó –se afirma que temporalmente– ese espacio para ocupar el cuarto lugar en la lista radical que responde al ex vicepresidente Julio Cobos.
Lo cierto es que sólo en el distrito porteño pudo cumplirse el objetivo opositor de agrupar a las fuerzas más heterogéneas en un amplio frente, denominado Unen, que se adecuó a la lógica de las internas abiertas, ya que en las PASO competirán tres listas distintas encabezadas por las fórmulas Fernando Solanas y Elisa Carrió; Ricardo Gil Lavedra y Alfonso Prat Gay; y Rodolfo Terragno y Martín Losteau, para encabezar la nómina de senadores y diputados respectivamente. Si bien los contendientes se comprometieron a respetar incondicionalmente los resultados y tal vez queden en condiciones de disputarle el primer lugar al macrismo, la concreción de la entente ha generado serios problemas en Proyecto Sur, del que se alejaron centenares de militantes y 13 de los 15 comuneros que le respondían. Lo mismo ocurre en el FAP, del que emigraron Buenos Aires para Todos –que en el orden nacional forma parte de la Corriente Nacional por la Unidad Popular, de Víctor De Gennaro– y en el Movimiento Socialista de los Trabajadores, y hasta en el propio radicalismo, que no termina de digerir la participación del partido en dos listas diferentes –la que postula a Gil Lavedra como senador y la que hace lo propio con Terragno– más aún cuando ninguna de ellas tiene asegurada la victoria.  Y esto en un distrito en el que la UCR fue hegemónica durante décadas.
En la provincia de Buenos Aires, los radicales debieron sellar un consenso con el Gen en aras de su subsistencia. El acuerdo al que se arribó con el FAP relega al segundo lugar a Ricardo Alfonsín en beneficio de su ex correligionaria Margarita Stolbitzer, que será cabeza de lista. Tal como sucedió en el distrito capitalino, la Corriente Nacional por la Unidad Popular decidió abandonar el espacio del FAP, en abierta disconformidad con la decisión de coaligarse con la UCR.
En el más que centenario partido, la sola posibilidad de que Leopoldo Moreau, conductor de la línea interna MODESO, se presentara con lista propia a las PASO inquietó a algunos dirigentes partidarios. Moreau, que mediante un acuerdo con Alfonsín logró recientemente que la Convención partidaria provincial aprobara una cláusula que prohíbe cualquier negociación con el PRO, embistió en un reciente encuentro con militantes contra lo que denomina «antikirchnerismo bobo» y precisó: «No soy K ni anti K. Soy un argentino y radical que cuando cree que está en juego el interés de la patria no tiene dudas sobre en qué vereda pararse y pretende sostener los valores nacionales, populares democráticos y progresistas que caracterizan al radicalismo. También tengo en claro que cuando choca el interés general contra intereses corporativos o mezquinos, no se trata de estar junto a un gobierno sino con el Estado porque no olvido cuáles fueron los intereses que se aliaron para desgastar gobiernos como el de Hipólito Yrigoyen, Arturo Illia y Raúl Alfonsín».

 

Articulaciones
Sobre el filo del vencimiento del plazo, el intendente de Tigre, Sergio Massa, inscribió su Frente Renovador Peronista, sustentado por una decena y media de sus colegas, pero no hubo definiciones acerca del posicionamiento que adoptará ante el Gobierno nacional. Sus allegados insisten en que no abandonará el oficialismo, sino que procurará diferenciarse de sus vertientes más combativas. Una de las incorporaciones más rutilantes de este espacio, el jefe comunal de Almirante Brown, Darío Giustozzi, había anticipado públicamente que si lo que se pretendía era enfrentar abiertamente al kirchnerismo, no contaran con él. En cambio, el sector del sciolismo agrupado en La Juan Domingo decidió jugar decididamente con Francisco De Narváez, quien se esfuerza por recuperar el rol de articulador del peronismo conservador, que había perdido en los últimos tiempos.
A la vez, en Córdoba, el gobernador José Manuel De la Sota, que intentó sin éxito constituirse en prenda de unidad del peronismo antikirchnerista, está siendo asediado por los embates de su ex consorte Olga Ruitort, que va a las PASO con lista propia. También deberá lidiar con el relativo crecimiento de la UCR, que en esta provincia como en Mendoza concurrirá a las urnas con la tradicional lista 3.
Santa Fe, por su parte, ofrece un panorama complejo para el kirchnerismo, ya que el ingreso de Agustín Rossi al Ministerio de Defensa y la renuencia de María Eugenia Bielsa a integrar las nóminas, deja en manos del ex gobernador Jorge Obeid la responsabilidad de reunir la tropa dispersa. Por lo pronto, algunos referentes del reutemismo ya acordaron con el PRO, que atesora aquí a una de sus esperanzas mayores, el cómico Miguel Del Sel, aunque el otrora veloz piloto de Fórmula Uno, como es su costumbre, tomó distancia y negó cualquier participación en el armado del acuerdo. Las cosas no son menos complicadas para el Frente Cívico y Social que integran el socialismo, el radicalismo, la democracia progresista y otras fuerzas, ya que la evidente complicidad de la policía local con el narcotráfico, que ya ha causado decenas de muertes, y las vacilaciones gubernamentales ante una cuestión de tal gravedad parecen haber afectado su caudal electoral.
Claro que cualquier pronóstico, especulación o afirmación taxativa
resulta imprudente. Faltan casi dos meses para las PASO y todavía pueden pasar muchas cosas.

Daniel Vilá