Política

Excedentes, no ganancias

Las entidades solidarias financieras y de seguros enfrentan una nueva amenaza por parte del gobierno nacional: se pretende que paguen impuestos que no les corresponden, desconociendo su naturaleza de empresas sin fines de lucro.

Afrenta fiscal. Lejos de ser aislada, la medida podría extenderse a otras actividades. (Jorge Aloy)

Las cooperativas no efectúan actos de comercio, donde la finalidad lucrativa es esencial. Las cooperativas no tienen el propósito ni la posibilidad de obtener ganancias. El capital de las cooperativas está afectado exclusivamente a la prestación de servicios derivada del objeto social y no a la obtención de lucro, por lo cual la entidad no tiene la capacidad contributiva propia del capital lucrativo». Estos conceptos fueron escritos en 1999 para Revista de Idelcoop, por Aarón Gleizer, entonces asesor normativo del Instituto Movilizador, cuando el gobierno de ese momento intentó gravar los excedentes de cooperativas y mutuales con el Impuesto a las Ganancias. Ahora, una nueva avanzada en ese sentido, dada en el marco del proyecto de reforma tributaria del Ejecutivo Nacional, puso otra vez a las entidades solidarias en estado de alerta. Si bien se apunta a gravar puntualmente las actividades de las cooperativas financieras y de seguros, desde el sector se advierte que este puede ser el primer paso y luego la medida podría extenderse a otras ramas de la economía social.
Alto impacto
Para fundamentar su posición al respecto, la Confederación Cooperativa de la República Argentina (COOPERAR) emitió un comunicado junto con la Confederación Intercooperativa Agropecuaria, la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo, la Confederación Argentina Interfederativa de Cooperativas de Electricidad y otros Servicios Públicos  y la Confederación Argentina de Trabajadores Cooperativos Asociados, donde se subraya que «las cooperativas no pagan ganancias porque como organizaciones sin fines de lucro no tienen ganancias». Por su parte, la Cámara Argentina de Mutualidades (CAM) hizo lo propio en un documento que tituló El impacto social, económico y laboral de una decisión desacertada. La Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) también elaboró un documento rechazando la medida, advirtiendo que «ocasionaría un grave perjuicio a los usuarios y el vasto entramado económico y social al que estas empresas prestan servicios».
Las entidades plantean la eliminación de los artículos 23 y 24 de la reforma, que pretenden alcanzar a cooperativas y mutuales como sujetos del Impuesto a las Ganancias. Por otro lado, solicitan modificar la Ley de Impuesto a las Ganancias a los efectos de reconocer la no sujeción, en virtud de la no existencia del hecho imponible. «No estamos pidiendo ningún privilegio, queremos que se reconozca la particularidad de nuestra naturaleza jurídica no lucrativa», dice el gerente de COOPERAR, César Basañes.
El pedido fue recibido por legisladores de ambas cámaras. «Sabemos que esto se enmarca dentro de una negociación mucho más amplia que incluye diversos temas. Creemos que vamos a llegar en condiciones de que si se aprueba en general, en la votación en particular tendremos mayoría propia vinculada a estos artículos», dijo Basañes. «Si bien buena parte de los legisladores nos escucharon y nos manifestaron su respaldo, todavía no obtuvimos una respuesta satisfactoria», advirtió Alejandro Russo, presidente de la CAM.  
Para los dirigentes, los legisladores del Interior son los que mejor conocen la incidencia del cooperativismo y el mutualismo en sus comunidades. «No tenemos ganancias porque somos entidades que brindamos servicios a nuestros asociados y nadie lucra con sus propios asociados –asegura Basañes–. Por ejemplo, el asociado a una cooperativa agropecuaria, en su declaración por ganancias, tiene que incorporar los ingresos, los retornos y los intereses que recibe por su cooperativa».
Las entidades de tercer grado aseguran que gravar las actividades solidarias de ahorro y crédito es condicionar el desarrollo y el crecimiento local y regional. Las cooperativas y las mutuales, como organizaciones democráticas y participativas de la sociedad civil, conocen de cerca las realidades y las necesidades de las comunidades en las que actúan, y tienen la capacidad de resolver sus propios problemas más allá de la gestión pública. «Los excedentes de las mutuales son destinados totalmente a brindar mejores servicios a sus asociados, además de llevar adelante una comprometida tarea social, apoyando la cultura, la capacitación, el deporte y la recreación –afirma Russo–. Por otro lado, asisten a la pequeña industria, a las pymes, a un taller mecánico, al productor agropecuario, con condiciones más flexibles que se dan por el conocimiento y la cercanía, lo que genera un compromiso social entre el asociado y la institución», explica el titular de la CAM.
Otro problema que señala el gerente de COOPERAR es el tema de la capitalización de las cooperativas. «El patrimonio de las cooperativas se va construyendo a lo largo del tiempo a partir de la acumulación de excedentes. Sin ellos, se debilita su proceso de crecimiento».