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Impronta correntina

El amplio triunfo del gobernador radical Gustavo Valdés en Corrientes alentó a la dirigencia de su partido a utilizar el resultado para proyectarlo al escenario nacional y así avanzar algún casillero en la interna de Juntos por el Cambio. Sin embargo, el territorio elegido no es el mejor para un intento generalizador ya que, desde las primeras décadas del siglo XX, la política correntina exhibió notables peculiaridades. Los partidos conservadores, liberales y autonomistas, conducidos por un pequeño grupo de familias terratenientes, desconocieron siempre las prácticas democráticas y condicionaron con una mixtura de prebendas y amenazas el voto de la ciudadanía. Cuando, después del 17 de octubre, el naciente peronismo se implantó con fuerza en todo el país, solo logró algún desarrollo en la capital provincial donde vivía apenas el 11% de la población, a los anémicos sindicatos les costaba hacer pie, el 31% de los mayores de 14 años era analfabeto y el 45% de la población activa estaba ocupado en la actividad agropecuaria. Los integrantes de los sectores populares, tanto urbanos como rurales, sin expectativas de ascenso social, trabajaban largas jornadas por un salario misérrimo, no intervenían en la política local y estaban sometidos a la «protección» del estanciero o el caudillo.
Las elecciones del 24 de febrero de 1946 consagraron la hegemonía nacional de la fuerza articulada por Juan Domingo Perón, pero Corrientes fue la única excepción. La fórmula de la Unión Democrática (Tamborini-Mosca) obtuvo el 62,5% de los votos, en tanto la coalición entre el Partido Laborista y la Unión Cívica Radical Junta Renovadora, con la fórmula Perón-Quijano, solo logró el 37,5%. Los conservadores hallaron un medio efectivo para sostener su predominio, la política del acuerdo, que les permitía alternarse en el poder. La Legislatura correntina, con una amplia mayoría conservadora-radical eligió dos senadores que tres días después fueron impugnados por la aplastante mayoría peronista en la Cámara Alta. Finalmente, el 4 de septiembre de 1947, el Senado Nacional decidió la intervención de la provincia.