Política

La central combativa

En un contexto de represión y con muchos gremios intervenidos por la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía, un conjunto de organizaciones sindicales fundaron una entidad para resistir las políticas antiobreras. Testimonio de un protagonista.

Ongaro. El dirigente gráfico fue elegido secretario general despues de un encendido discurso. (Archivo Acción)
 

A 50 años de la creación de la CGT de los Argentinos, otra vez las organizaciones de los trabajadores se enfrentan a una encrucijada. Por eso viene a cuento repasar algunas de aquellas controversias de la mano de un protagonista de aquellas luchas.
Luego del golpe de Estado que ungió al general Juan Carlos Onganía, la clase trabajadora padeció una nueva vuelta de tuerca con políticas antipopulares que iban restringiendo las conquistas laborales.
Con gran parte de los sindicatos y la central obrera intervenidos, el 28 de marzo de 1968 un puñado de gremios se juntaron para nombrar un nuevo consejo directivo de la CGT.
Alfredo Saavedra, actual secretario del Consejo de Administración del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), es el único integrante con vida de aquella conducción. «Yo sobreviví porque tenía 28 años –dice irónicamente–, los demás tenían de 40 años para arriba».
Saavedra recuerda los fuertes debates de aquel día sobre el rol del movimiento obrero frente a la dictadura. Pero tras un encendido discurso del dirigente gráfico Raimundo Ongaro, «y cuando ya eran las 2 de la mañana, se vota por aclamación el nuevo secretariado».
Lo integraba Ongaro, como secretario general; Amancio Pafundi, de UPCN, como adjunto; el telefónico Julio Isabelino Guillan como secretario gremial; en Hacienda, el municipal Patricio Datarmini; y en Previsión Social, el ferroviario Antonio Scipioni, entre otros. Saavedra fue revisor de cuentas.

Saavedra. Fuertes debates fundacionales. (Diego Martínez)

Era la organización de los trabajadores combativa, que enfrentaba al gobierno y a sindicatos, como se los llamaba entonces, «colaboracionistas».
«No pudimos tomar posesión del edificio de la calle Azopardo –recuerda Saavedra– y fuimos a la sede de los gráficos, en Paseo Colón al 700».
Desde allí fueron consolidando alianzas con regionales del interior, menos comprometidas con el gobierno y más enfocadas en la resistencia.
La CGTA es recordada también porque sus respuestas políticas ante cada situación quedaron reflejadas en su periódico, que dirigió el mítico periodista Rodolfo Walsh. Un material único para entender aquellos dramáticos momentos de la historia nacional.
«Ongaro era un líder impresionante. Recorrimos Tucumán por el cierre de los ingenios azucareros y lo rodeaban los cañeros como si fuera un mesías», asegura Saavedra.
Pero la vida de la CGTA fue efímera. «La presión de los sindicatos semioficialistas fue grande». Además, el gobierno promulgó en 1970 la Ley de Obras Sociales y les entregó los fondos a los gremios afines. «Eso debilitó al sector más combativo, porque si quedaban fuera de la ley, sus trabajadores no iban a tener una cobertura tan amplia como los otros».