Política | ESCENARIO TRAS EL FRENO A LA LEY BASES

La tribuna de las redes sociales

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Alberto López Girondo

Mientras su apuesta legislativa era frenada en el Congreso, el presidente atacaba e insultaba a legisladores y gobernadores. Realineamientos en el Ejecutivo.

Visita con impacto geopolítico. Milei en Israel. Desde allí se dedicó a atacar a opositores.

Foto: NA

Javier Milei terminó una gira por Israel que por momentos pareció una estudiantina y en otros tramos un viaje de iniciación religiosa, con la salvedad de que se trata de un presidente argentino que con sus posicionamientos geopolíticos pone en juego las relaciones exteriores del país y de que, al mismo tiempo, usó las redes sociales para desafiar a toda la dirigencia nacional, visiblemente irritado por su fracaso en la aprobación del denominado proyecto de ley Ómnibus.
El periplo de Milei se produjo cuando se cumplían cuatro meses del brutal ataque de miembros de Hamás contra la población israelí, que dejó un saldo de 1.200 muertos y más de 300 secuestrados por la organización palestina. Y a pocos días de que la Corte Internacional de Justicia de la ONU emitiera un documento en el que reclama al Gobierno de Benjamin Netanyhahu medidas para evitar que se cometa un genocidio en el marco de la represalia sobre Gaza, que ya causó cerca de 30.000 muertos y un millón y medio de desplazados.
El deseo explícito de Milei de convertirse al judaísmo quizás lo llevó a exagerar las muestras de compromiso con el Gobierno de la derecha israelí, lo que incluyó el anuncio de que trasladaría la embajada argentina a Jerusalén, algo que la ONU no acepta y que implica, además, un seguidismo al Gobierno del expresidente Donald Trump que solo imitaron Papúa Nueva Guinea y Guatemala.

Agresiones. Desde la red X Milei disparó agresiones e insultos a quienes no apoyaron algún punto de su iniciativa legislativa.

Foto: Captura

Una medida, además, que no toma en cuenta a sectores tanto en la comunidad judía argentina como en la del propio Estado de Israel que se han manifestado repetidamente en contra de Netanyahu y de las acciones militares en Gaza. En el caso argentino, además, hay una importante población de origen árabe y musulmana que puede sentirse afectada con esas posturas en un momento tan dramático en Oriente Medio. De hecho, detrás de un comunicado de la organización Hamás condenando el anuncio hubo otro de la Liga de Naciones árabes recordando resoluciones de la ONU que lo impiden.
El caso es que Milei está decidido a cambiarlo todo y pretende encolumnarse tras la ultraderecha internacional, con la que se siente más cómodo. De tal manera que, tras su primera visita, emocionado, al Muro de los Lamentos, volvió al Kotel y bailó en su último día en ese país con creyentes y religiosos en un inédito Bar Mizvah, como reflejó Román Lejtman, el enviado especial de Infobae. Siempre junto al embajador designado, el rabino Shimon Axel Wahnish, y Simón Jacobson, del movimiento Lubavich.

Color local
Mientras tanto, de este lado del océano pasaban cosas. Como que en el Congreso el Gobierno terminó por retirar el proyecto de megaley ante el rechazo de diputados a puntos cruciales de la iniciativa. La respuesta del oficialismo se pareció a un paso de comedia dramática: el jefe del escuálido bloque de La Libertad Avanza, Oscar Zago, tuvo que aprender a los tumbos que si el proyecto vuelve a comisión se debate todo desde cero. Desde Israel, Milei se lanzaba a frenéticos posteos en la red X con amenazas más propias de barrabravas o de «tuiteros» en campaña que de un jefe del Poder Ejecutivo.
Así, «traidores» no identificados recibirían sanciones no especificadas por no haber apoyado la iniciativa del oficialismo. En la mira quedaron dos gobernadores, a los que no necesitó mencionar porque el voto negativo de los legisladores de Córdoba y Santa Fe fue clave para el rechazo.
Una imagen hecha con inteligencia artificial –un recurso al que Milei se hizo adicto– muestra al presidente como el personaje de la película Terminator y la frase «Casta la vista baby», que popularizó el protagonista, Arnold Schwarzenegger. ¿Los destinatarios del brulote? «Belliboni detectado. Sindicalista detectado. Gobernador detectado. Diputado detectado». Poco antes había subido una lista negra con nombre y foto de los diputados que votaron en contra.
Otro de los mensajes de Milei preocupó a Carlos Maslatón, notorio liberal que militó en su juventud junto al líder de ese sector, Álvaro Alsogaray, y hace pocos años fue en uno de los primeros impulsores de la carrera política del actual mandatario. Era un texto en hebreo con los versículos 19:21 del capítulo 32 del Éxodo que, revela Maslatón, alude a una «inconducta» de los judíos contra Moisés, que mientras él recibía los 10 mandamientos en las Tablas de la Ley en el monte Sinaí, el pueblo adoraba a un becerro de oro. Al bajar al campamento, y enterado de lo ocurrido, Moisés castiga al pueblo hebreo. «El presidente de viaje por Israel, de bueno que es, le dio al pueblo argentino la ley Ómnibus (Tablas de la Ley). Los Diputados en el Congreso se la podaron (lo que hace las veces del becerro de oro) y él entonces como venganza rompió la Ómnibus a través del diputado Zago al mandarla a comisión parlamentaria», ironiza el inversionista ultraliberal.

Sin consenso. Los votos de La Libertad Avanza y el PRO, además de otros aliados, no alcanzaron para avalar el proyecto.

Foto: NA

Los ataques a los «rebeldes» incluyeron más recortes presupuestarios, como la quita de subsidios para el transporte de pasajeros en el Interior y la posibilidad de hacer lo propio en la región del AMBA justo cuando el viaje en colectivo aumentó un 252%.
También se esgrimió otra arma que mucho disfrutan los trols de LLA y del partido político creado por el expresidente Mauricio Macri: el bulling. Cómo será, que el diputado radical Martín Tetaz, uno de los destinatarios de las pullas, dobló la apuesta y cambió el nombre de su cuenta en X por «Las fuerzas de la Constitución del 49» y se declara «zurdo, kirchnerista de la primera hora, socialista, colectivista, comunista y planificador».
Más allá de estos espadeos virtuales –con consecuencias reales–, hay voces en la derecha que reclaman calmar las aguas. Miguel Ángel Pichetto abrió el juego al proponer un Gobierno de coalición «porque así no se puede gobernar cuatro años». La ministra Patricia Bullrich se sumó y dijo que el PRO debería ir hacia una fusión con LLA. En tanto, Milei expulsó del Gobierno a funcionarios vinculados con gobernadores a los que ahora etiquetó como «traidores» y no vería con malos ojos dicha confluencia con el macrismo: «vamos a explorar un acuerdo con el Pro», dijo. Además, insistió con los ataques a legisladores, a los que calificó genéricamente como «delincuentes» y conminó a los gobernadores que se quejan por el ajuste a dejar de gastar en pauta y recitales.
En pocos días habrá respuestas a esta encrucijada. Habrá que ver si vuelven a insistir con la megaley, qué ocurre con el DNU, por ahora en vigencia, y si el 1 de marzo Milei da el discurso de práctica ante el Congreso o le vuelve a dar la espalda, como el 10 de diciembre pasado.

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