Política

Premio mayor

El macrismo ya trabaja a todo motor para la campaña electoral del año próximo y busca hacerse fuerte en el principal distrito de la provincia de Buenos Aires. Un objetivo ambicioso, aunque muy difícil de conseguir, para consolidar su proyecto político.

Bastión. Desde 1983 el peronismo está al frente del gobierno municipal. (Alejandro Rodríguez/En la vuelta)

En 2019, el PRO sueña con lograr la carta que le faltaría para completar un póker político sin antecedentes. Además de continuar su hegemonía porteña y de retener la Nación y la provincia de Buenos Aires, pretende quedarse con un distrito hasta ahora inexpugnable: La Matanza, el partido con mayor peso electoral de todo el territorio bonaerense y bastión histórico del peronismo.
El plan es ambicioso pero en la Casa Rosada ya trabajan con ese objetivo, y si bien aspiran a conquistar otros municipios aún no pintados de amarillo –la meta es, de las 69 comunas de hoy, pasar a 100–, La Matanza es el premio mayor. Además de los movimientos que se vienen dando en materia de instalación de eventuales candidatos, el interés del macrismo se traduce en la recurrencia con que la intendenta local, Verónica Magario, es objeto de sus críticas. El caso más reciente llegó con el asesinato del joven chofer de colectivo y volvió a ser motivo de puja entre Magario y María Eugenia Vidal, en un intercambio de responsabilidades al que Cambiemos se ocupó de darle una escala que trascendiera lo municipal. El PRO aseguró que la jefa comunal matancera no había usado los millones que otorga el Fondo de Seguridad provincial, y Magario se quejó de que hace dos años la gobernadora no la atiende y pidió que, en todo caso, le delegara el control de la policía. «No le voy a contestar. Mientras alguien murió, esto no puede ser una pelea entre políticos», sostuvo Vidal.
No es la primera vez que se da una disputa pública entre las dos mujeres más poderosas de la provincia, ambas con buena imagen en las encuestas y aspiraciones en el futuro inmediato. La intendenta, junto con el diputado nacional Fernando Espinoza –su antecesor en el cargo–, son de los más activos en rechazar la política de Cambiemos, y en el caso de las subas de tarifas, llegaron a bloquearlas por medio de un amparo. Ya a comienzos de 2016,  habían cobijado a varios exfuncionarios del gabinete de Cristina Fernández, dándole a la política del municipio una visibilidad nacional. El gesto dio resultado en las urnas, y mientras muchos antiguos bastiones del FPV pasaron a manos del PRO en las elecciones intermedias, La Matanza mantuvo su invicto. Eso acrecentó su peso simbólico como dadora de esperanzas al proyecto de un retorno peronista.

La marchita
Con todo eso quiere barrer Cambiemos, y sus operadores trabajan sin demoras. En principio, su apuesta es combatir el fuego con fuego. Para intentar desbancar al PJ del distrito que comanda ininterrumpidamente desde el retorno de la democracia, van a impulsar a un delfín de origen peronista. De esta forma, además de retener el voto propio, buscarán atraer al justicialismo que es refractario al kirchnerismo y su legado. Para eso, el hombre que tiene el respaldo oficial es el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro. De todos modos, otro dirigente que canta la marchita también se quiere anotar: el camaleónico Miguel Saredi, vicepresidente del Concejo Deliberante de La Matanza y director de Acumar. Surgido del empresariado rural, Saredi pasó por todas las corrientes del peronismo y varias veces aspiró a competir por la jefatura comunal. Por lo pronto, Jorge Macri, alcalde de Vicente López y armador designado por su primo presidencial, negó por completo la posibilidad de una PASO.
El respaldo a Finocchiaro quedó cristalizado con su presencia entre los 25 aspirantes que toman clases en la escuelita de intendentes que puso en marcha Cambiemos, para armonizar estrategias y aggiornar a los «alumnos» en los saberes de Durán Barba y Marcos Peña.  Saredi, que no se da por vencido, lanzó el espacio Nueva Dirigencia Cambiemos, para sumar apoyos y presionar.
Cualquiera sea el elegido, la dificultad por delante es tan grande como la ganancia en juego: quedarse con La Matanza, o al menos pelearla palmo a palmo con el PJ, es una forma de apuntalar la reelección a Vidal en la provincia.