Política | CONICET

Un país con la ciencia en suspenso

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Eurídice Ferrara

Despidos, incertidumbre, falta de subsidios, congelamiento de presupuesto y maltrato: el sistema científico público está en riesgo. La opinión de los investigadores y el silencio del Gobierno.

Polo científico. Asamblea y ruidazo contra el vaciamiento del Conicet.

Foto: Télam

Sin becas doctorales confirmadas, sin la efectivización de nuevos cargos en carreras de investigadores científicos, sin subsidios para financiar investigaciones, además de los cincuenta despidos del personal administrativo. Esa es la radiografía actual de los investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), luego del mes y medio transcurrido desde la asunción del nuevo Gobierno nacional.
Los investigadores de los 300 institutos de todo el país, que se encuentran en alerta y movilización, formaron una red de comunicación entre los directores de instituciones para unificar sus preocupaciones y reclamos. Más de 12.000 científicos, becarios, administrativos y técnicos del Conicet y de otras instituciones firmaron un petitorio que fue entregado el miércoles 1° de febrero a Daniel Salamone, presidente del organismo, Alejandro Cosentino, actual secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología; y al jefe de Gabinete, Nicolás Posse. Andrea Gamarnik, Ana Belén Elgoyhen y Jorge Geffner fueron los tres reconocidos científicos que ingresaron al edificio para entregar el documento a Salamone. Según especificaron, la reunión se dio en un tono cordial, aunque el director del Conicet no pudo dar seguridad sobre ninguno de los puntos que formaban parte del petitorio.
«No se entiende cómo un Gobierno puede destruir el sistema científico de su país. No son grandes recursos, no es un gasto para el Estado», apunta Valeria Levy, vicedecana de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del Conicet. En diálogo con Acción, Levy grafica la situación de incertidumbre que vive el sector científico de todo el país. «Ya nos enteramos de gente que estaba dada de alta en la carrera de investigador/a científico/a, que eran concursos que ya habían sido nombrados y no fueron efectivizados». «Los órdenes de mérito de las becas doctorales y de finalización de doctorados ya deberían haberse publicado y no se sabe nada, el Directorio no nos dio una fecha», cuenta Levy, quien explica que las becas doctorales son para investigadores «que recién entran, pero las de finalización o postdoctorales son personas con investigaciones en curso que se quedan sin su estipendio durante meses mientras trabajan».
Según estimaciones oficiales, hay alrededor de 1.600 becarios y sus estipendios (la paga por prácticas profesionales) rondan entre los 500.000 y 700.000 pesos mensuales, según sean becas doctorales o postdoctorales y la región del país donde vivan. «Hay casos de investigadores trabajando en el exterior que ganaron un cargo de investigadores científicos y tenían planificado venir al país, contaban con ese salario y ahora no lo tienen. Todo esto impide la planificación y genera un grado de incertidumbre enorme», afirma Levy y agrega: «Esto no es un ahorro para el Estado, es maltrato a la gente».
El pasado 17 de enero, investigadores del Conicet realizaron una asamblea y ruidazo en el Polo Científico porteño para denunciar por los despidos del sector administrativo y el «vaciamiento» del organismo. La protesta, convocada por la junta interna de trabajadores del Conicet, agrupados en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) de la Ciudad de Buenos Aires, sucedió en la explanada del Polo Científico, ubicado en Godoy Cruz 2320, en el barrio porteño de Palermo. La secretaria general de ATE-Conicet de La Plata, Agustina López Villar, dijo que el día anterior habían llegado notificaciones de la rescisión de cincuenta contratos de trabajadores administrativos de planta transitoria de renovación anual, que vencían el 31 de enero. «Pero también sabemos que están llegando algunas rescisiones de contrato también de monotributistas». Según Levy, se trata de personal formado para todos los institutos del país del Conicet. «Son imprescindibles para nuestro trabajo. Otros tantos serán reevaluados cada tres meses y tenemos que dar cuenta de cuán fundamental es su trabajo».
Fernanda Beigel, investigadora principal de Conicet, especialista en ciencia abierta y sociología de la ciencia, además de profesora en la Universidad Nacional de Cuyo, posteó el lunes 29 de enero, desde su cuenta en X: «Desde la asunción de Milei en Argentina, recibo a diario pedidos de recomendación de jóvenes doctores/as y personal de apoyo para buscar trabajo en el exterior». En diálogo con Acción, Beigel se refiere a la tan conocida «fuga de cerebros» que sucedió –especialmente– en el área científica durante el mandato de Mauricio Macri. «Investigadores jóvenes que tienen posibilidad de entrar al Conicet, que ya hicieron sus becas postdoctorales, no ven expectativas de futuro de quedarse en el país», transmite con voz quebrada de preocupación quien fue presidenta del Comité Asesor de Ciencia Abierta de UNESCO entre 2020 y 2021.
Jorge Geffner, investigador del Consejo en el Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida (INBIRS, Conicet-UBA) e integrante de la red conformada por los investigadores, se refiere a la situación del sector: «El sistema científico está paralizado, estamos con el presupuesto del año pasado, por eso, conformamos esta red para intercambiar opiniones y ver cuáles son las medidas que se pueden implementar». Entre estas medidas está la conformación de una comisión de asuntos legales, para examinar qué derechos constitucionales están siendo afectados, otra de difusión y de contactos parlamentarios para poder trabajar en conjunto.
Otro tema que preocupa a investigadores es que los subsidios que se utilizan para las investigaciones y desarrollos en ciencia y tecnología en el país dejaron de emitirse. Esos fondos se otorgan a través de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, cuyo financiamiento se sostiene con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. «Ese financiamiento nos permite mantener laboratorios, en nuestro sector podemos desarrollar encuestas internacionales en varios países, pero no hay novedades de un desembolso este año», explica Beigel. Levy, por su parte, informa que la Agencia «está acéfala desde que asumió Javier Milei y se cortó la ejecución del dinero que se invierte para investigar; todo apunta a la destrucción del sistema científico».
El titular del Conicet, Daniel Salamone, fue consultado por Acción para dialogar sobre estas situaciones y no se obtuvo respuesta. En medio de estos reclamos, cerca de 70 estudiantes de la facultad de Ciencias Exactas de la UBA que trabajaban como divulgadores en el Centro Cultural de la Ciencia (C3) fueron desvinculados de sus funciones desde principios de enero.

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