Política | GOBERNADORES ORGANIZADOS

Una Liga con la mira en la capital

Reforma de la Corte Suprema y más federalismo en la distribución de fondos son los principales reclamos de las 17 provincias que confluyen en este espacio.

Resistencia. En la ciudad chaqueña de congregaron autoridades provinciales junto con el presidente de la nación: acuerdos y reclamos.

@sergiounac

Según los historiadores, la primera Liga de Gobernadores se remonta a 1870, cuando los mandatarios de Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Tucumán, La Rioja y Santiago del Estero se unieron para oponerse a los acuerdos «porteñistas» de Nicolás Avellaneda y Bartolomé Mitre. A 152 años de aquella «unión», representantes de –hasta ahora– 17 provincias lanzaron una nueva Liga destinada a incidir en la vida política nacional como un nuevo jugador de peso territorial e influencia legislativa innegable.
Como ocurría hace un siglo y medio, la Ciudad de Buenos Aires está en la mira de este nuevo actor político. Entre los temas que preocupan a los gobernadores que rubricaron el acuerdo final el 26 de junio pasado –de las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, La Rioja, Misiones, Río Negro, Salta, San Luis, Santa Cruz, Santiago del Estero, San Juan, Tierra del Fuego y Tucumán– figuran la inminente decisión de la Corte Suprema sobre los fondos coparticipables de la Ciudad Autónoma, reducidos por la actual gestión nacional luego del incremento inconsulto de Mauricio Macri para solventar la flamante Policía Metropolitana, en marzo de 2016. Una anomalía que irritó a los provincianos, que desde los orígenes de la nación tienen que pagar su policía con sus propias arcas.
Otros asuntos de similares características entre la «Reina del Plata» y el genéricamente llamado «Interior» es el de los subsidios al transporte de pasajeros, que implica valores de boletos de hasta tres veces más para el usuario de las provincias en relación con el Área Metropolitana. Algo parecido ocurre con las tarifas de los servicios públicos.
Pero los gobernadores aspiran a más. «Estamos informando a partir de este documento nuestra agenda de defensa en común por la construcción de una Argentina justa y federal, en unidad nacional», dijo el chaqueño Jorge Capitanich, uno de los impulsores de la movida. «Queremos representar a nuestras provincias, sean estas gobernadas por radicales, peronistas, movimientos provinciales o del PRO, pertenecientes al Frente de Todos o Juntos por el Cambio», se comprometieron de manera ecuménica.

Influencias
La Liga apareció como decisiva en la designación de la reemplazante de Guzmán, al frente del Ministerio de Economía de la nación. Silvina Batakis es una conocida para los mandatarios provinciales: articuló desde la Secretaría de Provincias del Ministerio del Interior la ejecución de planes, programas y proyectos socioeconómicos regionales a partir de diciembre de 2019 y desde ese lugar calculó el costo real del presupuesto policial porteño, mucho menor al que plantea Horacio Rodríguez Larreta en su demanda.
En la lista de mandatarios que apoyan la Liga no figuran Córdoba, Santa Fe, Neuquén, Ciudad de Buenos Aires ni los distritos en manos de la UCR (Mendoza, Jujuy, Corrientes). De allí el brulote de los medios hegemónicos de calificarlos como «Gobernadores K». El santafecino Omar Perotti, que ganó el cargo con el FdT, aparece como un pivote, mientras que Juan Schiaretti, líder del «peronismo cordobesista» y Omar Gutiérrez, del Movimiento Popular Neuquino, fungen como piezas sueltas.
La Liga ya había avisado de sus intenciones con el envío al Senado de un proyecto de ley, consensuado con Alberto Fernández, para la ampliación de la Corte Suprema de Justicia de la nación a 25 miembros, a ser elegidos con carácter federal. La iniciativa es una respuesta de caudillos ligados al oficialismo sobre decisiones del máximo tribunal que afectan a la población de todo el territorio.
El dato es simple. Dos de los jueces supremos son santafesinos: el presidente, Horacio Rosatti, y Ricardo Lorenzetti. Hay un porteño, el vicepresidente, Carlos Rosenkrantz, y un cordobés, Juan Carlos Maqueda. De acuerdo con los últimos datos disponibles –los resultados a nivel regional del Censo de mayo pasado aún no están– esos tres distritos concentran cerca de 11 millones de habitantes, menos de un cuarto de la población total del país, que asciende a 47,3 millones.
Esa falta de representación proporcional estuvo en la mira de Alberto Fernández cuando asumió el cargo, por eso impulsó una ley para la creación de 24 Capitales Alternas. El objetivo era realizar reuniones de trabajo con carácter federal entre miembros del Gabinete, autoridades locales y representantes de la sociedad civil y escuchar in situ las demandas de la comunidad y coordinar las políticas públicas con Nación. Si bien se realizaron encuentros, la pandemia moderó mucho el empuje inicial. Los gobernadores, mientras tanto, se volverán a ver las caras el 27 de julio en Bariloche. Juran entre guiños cómplices que van a sumar a alguno de los «neutrales».


Alberto López Girondo