Señales

Contra el olvido

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El pasado 24 de abril se cumplió el centenario de la matanza de un millón y medio de armenios a manos de la Turquía Otomana. Para recordar aquella masacre y sus derivaciones sociales, filosóficas, culturales y políticas, el Consejo Nacional Armenio de Sudamérica junto con el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos realizaron en el CCC Floreal Gorini el acto «A un siglo del Genocidio Armenio: Memoria, Justicia y Reparación». La actividad, realizada ante una colmada Sala Solidaridad, contó con la participación del juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Eugenio Raúl Zaffaroni, el filósofo José Pablo Feinmann, el dirigente cooperativista Edgardo Form, el juez federal Carlos Rozanski y los periodistas Ariel Crespo y Alejandro Apo, este último coordinador.
En su intervención Zaffaroni se refirió al delito de genocidio, al afirmar: «La criminología no se ocupó de este delito. Por una razón terrible: en el genocidio se superpone el poder punitivo del Estado con el crimen». Agregó que el genocida «comete un ilícito tan grande, que él solo se coloca fuera del derecho. Hay que condenar al genocida porque es la única forma de restituirlo al derecho». Feinmann, a su turno, sostuvo que «los argentinos somos armenios» y agregó que su historia y nuestra historia argentina «nos mostró lo que es el dolor». El filósofo dijo que «el pedido que los armenios hacen de reconocimiento es a su dolor y a la ausencia que padecen. Las teorías del empate y de los dos demonios son absurdas». Por su parte, Form, quien en su alocución leyó fragmentos de un libro sobre la masacre, hizo referencia al nombre de la actividad. «Memoria, Verdad, Justicia y Reparación» forma parte «de la batalla cultural contemporánea, porque hay que recordar aquellos acontecimientos dramáticos para que no ocurran nunca más», dijo. En sus alocuciones, Rozansky y Crespo hicieron mención al ocultamiento, el silencio y la negación en torno de la masacre que se inició en 1915. «Hubo verdad, pero mucho tiempo después. La verdad la conocían los 1.500.000 muertos, y se la llevaron a esas fosas comunes, la sabían los sobrevivientes pero no pudieron elaborarla y transmitirla», sostuvo el juez federal. Crespo, en tanto, cuestionó el rol de los medios de comunicación, al señalar: «El llamado periodismo independiente ocultó la desaparición sistemática de los armenios, la tortura y la muerte como cotidianeidad. La impunidad y el silencio dieron lugar a otros hechos terroríficos».

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