Señales

La lluvia que falta

En la última década, según estimaciones del Ministerio de Agroindustria, 1.800.000 ovejas murieron a causa de la sequía histórica que azota a Río Negro y Chubut. La falta de lluvias viene haciéndose recurrente en estas provincias, con mayor impacto en 2007 y 2011, cuando se registraron dos de las diez sequías más severas de los últimos 60 años y se combinaron con un aumento de las temperaturas mínimas y las erupciones de los volcanes Chaitén y Puyehue. «Es muy posible que la situación se agrave en los próximos meses debido a que los animales no tendrán suficiente pasto para alimentarse durante el verano de 2016 y el otoño-invierno de 2017», señala un informe de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires. El pronóstico se sustenta en el marcado retroceso en el crecimiento que exhibe la vegetación en esa región. El informe sostiene que es muy poco probable que ocurran precipitaciones considerables antes de abril de 2017. «Incluso, aunque sucediera, es casi imposible que lleguen a equiparar la media histórica. Además, esa agua sería muy poco aprovechable para las plantas porque excedería con creces la tasa de infiltración de los suelos y se perdería un alto porcentaje por escurrimiento», afirma. Por eso, se estima que los animales sufrirán una severa restricción alimentaria desde fines del verano hasta mediados de octubre de 2017.