Señales

Un test que compromete

Uno de los policías que participó del crimen de Facundo Ferreira, el niño de 12 años baleado en la madrugada del 8 de marzo pasado en el barrio conocido como La Bombilla, de San Miguel de Tucumán, tenía restos de marihuana y cocaína en su cuerpo. Así lo reveló el análisis toxicológico realizado a los agentes que participaron de aquel operativo en que el chico recibió un tiro en la cabeza cuando viajaba como acompañante en una motocicleta junto a otro menor, de 14 años. Los casos de violencia policial contra menores se exacerbaron a partir de que las autoridades nacionales celebraron la actuación del policía Luis Chocobar, quien disparó a un joven de 18 años que había acuchillado a un turista estadounidense, en diciembre pasado.  
En el caso de Ferreira, los policías alegaron que dos agentes tucumanos perseguían a seis adolescentes supuestamente armados que se desplazaban en motos por la capital de esa provincia. Según el parte oficial, hubo un enfrentamiento y los policías se defendieron, pero solo se encontró un proyectil en el lugar donde se registró el homicidio.