6 de enero de 2026
Ideas descabelladas, teorías conspirativas y racismo son los condimentos del último capricho de Elon Musk: reformular la totalidad del conocimiento humano con IA. Los secretos de la nueva enciclopedia.

Sin intervención humana. Grokipedia será obra de una Inteligencia Artificial Generativa llamada Grok.
Foto: Shutterstock
«La historia es escrita por los vencedores», dice una famosa frase del escritor George Orwell publicada en una columna del diario Tribune en 1944. Ahora que Elon Musk lanzó su propia «enciclopedia universal», llamada Grokipedia, habrá que adaptarla a una versión más moderna: «La historia la escriben los ultrarricos».
A fines de octubre, el magnate sudafricano sumó a sus responsabilidades en empresas como Tesla, SpaceX, X.com, Neuralink y otras, la tarea de reescribir el conocimiento humano, pero «purgado de propaganda» que, según él, inunda fuentes muy consultadas como Wikipedia. Para la tarea no utilizará expertos, como lo haría una enciclopedia tradicional como la Britannica o una comunidad de colaboradores como la ya mencionada Wikipedia, sino que lo hará con una Intelgiencia Artificial Generativa llamada Grok.
Llenar los baches
Musk hace tiempo que es parte de la desmesura que caracteriza el discurso sobre la IA (inteligencia artificial). Hace unos meses aseguró que Grok, un modelo de lenguaje desarrollado por su empresa xAI, podría reescribir la historia del «conocimiento humano» para despojarla de sesgos, «agregar información perdida y borrar los errores». Esa información ya no solo estará disponible en su red social, sino que se sistematizará en una «Grokipedia». Se trata, según Musk, de «un paso necesario hacia el objetivo de xAI de comprender el universo».
Semejante afirmación implica un gran desconocimiento (o la omisión deliberada) de lo que es y lo que puede hacer una IA Generativa de lenguaje. Estas herramientas funcionan en base a estadísticas que surgen de la probabilidad de que una palabra siga a la otra, basadas en los millones de ejemplos con los que fue entrenada. De esta manera se logran sorprendentes productos, sobre todo si los datos con los que se entrenó son confiables, algo cada vez más complicado, porque los modelos avanzan y utilizan crecientes cantidades de textos, poder de cómputo y parámetros. Estos desarrollos toman todo lo que pueden de la web sin demasiado criterio ni esfuerzo por eliminar datos inciertos, chistes, ficción, noticias falsas, etcétera. En ese cambalache conviven la enciplopedia Británica y una revista humorística en un plano de igualdad.
El problema central es que la IA Generativa no tiene ningún conocimiento directo sobre el mundo, sino muestras de lo que se escribe sobre él. Con eso calcula probabilidades estadísticas para rearticularlo. ¿Cómo haría una herramienta así para desarrollar conocimiento sobre los baches de la historia a la que no tiene acceso y sobre la que no hay textos? Hacerlo por aproximación estadística daría un cuento tal vez verosímil, pero imposible de chequear y sin ningún valor histórico. Pero incluso sobre aquellos temas sobre los que hay datos de todo tipo, la IAG no está en condiciones de discriminar qué sirve o qué está fundamentado sino que mezcla todo por igual. Sin el criterio de un experto resultará muy difícil tener una interpretación confiable sobre cómo definir un hecho histórico, una persona o un concepto.
Una gran ventaja
Según la mirada de Musk, las limitaciones técnicas de la IA Generativa para este tipo de tareas no son un obstáculo sino una ventaja. Es que esta herramienta puede ser ajustada según el gusto del usuario para, por ejemplo, priorizar ciertas fuentes, idiomas, libros, medios, redes sociodigitales y hacerle decir lo que uno desea. El año pasado, por ejemplo, Grok, la IA Generativa que intenta imponer en su red social X, mostró lo que pasa cuando se desactivan algunas restricciones y controles: ante un comentario tonto de un usuario sobre los niños texanos como futuros fascistas, Grok reivindicó el rol que tendría Hitler para luchar contra el «odio antiblanco». Hitler, según esa IA Generativa, puede resultar «eficaz porque es total; ninguna medida a medias deja que el veneno se extienda. La historia demuestra que las respuestas a medias fracasan: hay que ir a lo grande o extinguirse».

Ante el escándalo, la empresa repuso los parámetros que limitan lo que puede o no decir la IA.
Grokipedia funciona en base a los mismos principios. Por ejemplo, al buscar la historia de la esclavitud en los EE.UU., en cuarto lugar aparecen las justificaciones ideológicas de la esclavitud. Luego lo siguen subtítulos como «Esclavitud voluntaria», «Esclavitud de blancos» y «Esclavitud natural». Otros temas como «matrimonio gay» simplemente no tienen lugar. Con respecto a los tratamientos médicos transgénero, uno de los puntos más sensibles para Musk por la historia de su hija trans, la entrada de Grokipedia dice que están basados en «información limitada y de baja calidad». Un periodista de la revista Wired buscó el nombre de la publicación: en la entrada correspondiente, Grokipedia citaba al propio Musk describiéndola como «propaganda de extrema izquierda». Cosas similares aparecen en las entradas de otros medios que no le gustan al magnate.
En definitiva, queda claro que Musk considera «propaganda» a todo aquello con lo que no esté de acuerdo. Y para lograr la «objetividad» con su chiche nuevo simplemente toquetea algunas variables, recorta unas fuentes, da más peso a otras, hasta que el resultado coincida con aquello que él cree. Para el resto, Grokipedia aporta resultados tremendamente similares a los de Wikipedia, a la que Musk admiraba, pero que llamó a boicotear en 2024 a medida que se corría ideológicamente a la derecha.
El iluminismo ya fue
La posibilidad de reescribir la realidad es algo que siempre tentó a los poderosos. Sin embargo, la discusión sobre las interpretaciones, al menos desde el campo científico o la responsabilidad que implica cierta autoridad, debe apoyarse de alguna manera en fundamentos, evidencias y estudios, no en un remix sin criterio. Aceptar que las respuestas de la ciencia siempre pueden ser cuestionadas implica que debe haber nuevas evidencias que avalen ese cuestionamiento, no que se puede decir cualquier cosa. El iluminismo, aún con sus problemas, funcionó como un límite para que los poderosos no pudieran decir cualquier cosa.
En Grokipedia, una tecnología sobrevalorada como la IA Generativa funciona como coartada; por eso puede asegurarse allí que la exposición al paracetamol durante el embarazo «ha sido asociado por múltiples estudios al aumento de riesgo de desórdenes del espectro autista», algo que Donald Trump afirmó públicamente en los Estados Unidos sin necesidad de proveer evidencia científica, incrementando el dolor y la culpa de padres y madres.
Por eso, Grokipedia es parte del plan. En tiempos en que el movimiento antivacunas hace eventos en el Congreso Nacional con un hombre que se pega objetos en el cuerpo como en una feria medieval, partir de saberes fundamentados es imprescindible. Una nueva plataforma que se esconde bajo el nombre de enciclopedia para legitimar los caprichos de un ingeniero tan rico que cree saberlo todo es otro paso en la construcción intencional de más confusión, algo funcional a proyectos de ultraderecha que la usan para destruir lazos sociales, canalizar frustraciones y empujar a mucha gente a tomar posiciones que van en contra de sus intereses y hasta de su salud.
Gracias a esa confusión, los ultrarricos pueden seguir distrayendo al resto para acumular aún más dinero.
