Sociedad | 35° EDICIÓN EN SAN LUIS

El poder del Encuentro

Plural y autónomo, el movimiento transfeminista volvió a reunirse para construir estrategias de emancipación. Crónica desde las calles rebosantes de lucha.

Con nuevo nombre. Mujeres, lesbianas, trans, travestis, Intersexuales, bisexuales y no binaries se dieron cita en la ciudad de San Luis.

TÉLAM

Volvió el gran evento transfeminista que se realiza cada año desde 1986 y que solo pudo interrumpir la pandemia. Volvió la dicha de encontrarse y sentir la potencia de un movimiento que reúne a miles, esta vez en territorio ancestral de los pueblos huarpe, comechingon y rankel. Un encuentro plurinacional atravesado por las enseñanzas de las ancestras que forjaron su vínculo con la madre tierra, el cuidado de los territorios y los bienes naturales a los que se les debe respeto para lograr un equilibrio natural y la defensa del avance del modelo extractivista. Es el primer Encuentro con aborto legal, una demanda histórica que surgió en esos espacios, y con un nuevo nombre que da cuenta de la transversalidad del movimiento: quedó atrás el llamado Encuentro Nacional de Mujeres para pasar a ser Plurinacional y sumar a las disidencias (lesbianas, travestis, trans, intersex y no binaries). El movimiento reconoce, al nombrarles, la heterogeneidad de sus participantes. El pedido de cambio de nombre se venía plasmando desde el encuentro de 2018 y luego de fuertes debates y tensiones pudo concretarse.
Un Encuentro que es de todes porque nace de una construcción colectiva, horizontal y autónoma que crece cada año. Esta forma de acuerparse es una herramienta política motorizada por la potencia de un movimiento que es internacional, plurinacional, interseccional, heterogéneo. Una potencia de puño en alto, que se propone romper las estructuras que hoy sostienen el patriarcado, el capitalismo, el racismo, el colonialismo y el régimen heterosexual.

Vivir sin violencia
Durante el sábado y el domingo en los talleres –que fueron 102 en total– se discutieron y debatieron las problemáticas que afectan las existencias de mujeres, lesbianas, travestis, transmaculinidades, mujeres trans, no binaries, piqueteras, mujeres rurales, trabajadoras de la economía popular, discas, gordas, docentes, trabajadoras domésticas, sindicalistas, viejas, madres, trabajadoras sexuales, migrantes, cooperativistas. El evento, que se realiza desde hace 35 años, se propone debatir, pensar y construir herramientas políticas que les permitan vivir libres, sin violencias.
Ya en las primeras horas de la mañana del sábado, por las calles de la ciudad de San Luis se podían ver grupos transfeministas provenientes de distintos puntos del país caminando con sus mochilas y bolsos a cuestas. Entre la multitud llegó un micro con más de 40 representantes de cooperativas de Buenos Aires, Misiones, Córdoba y San Juan. La apertura del encuentro fue precedida por la ceremonia ancestral del fuego. El viento chorillo, característico de la ciudad de San Luis, fue lo único que se escuchaba, de fondo las sierras puntanas y la tierra que envolvía los rostros. El fuego, el canto y las banderas de las distintas naciones se hicieron presentes.
A diferencia de encuentros anteriores, en los que las aperturas solían ser momentos de tensión por no haber suficiente espacio para que todas las organizaciones pudieran ingresar y escuchar el acto de inicio, el gigantesco predio que se eligió en San Luis pudo recibir a todes. Parecía que después del extremo cansancio que atravesaron los transfeminismos durante la pandemia, este encuentro no sería tan convocante, pero superó todas las expectativas.
El Encuentro en su totalidad estuvo fuertemente atravesado por la coyuntura política nacional. El incesante pedido de liberación de las hermanas mapuche, privadas de su libertad por defender territorio ancestral en Villa Mascardi, fue la demanda más urgente que atravesó el encuentro.
También se exigió la aparición con vida de Tehuel de la Torre, el joven trans del que nada se sabe desde marzo del año pasado; de Lichita Villalba, la niña que desapareció en 2020 luego de que las Fuerzas de Tarea Conjunta de Paraguay asesinaran a sus dos primas argentinas de 11 años; y de Guadalupe Lucero, la niña de cinco años que desapareció el 14 de junio de 2021 mientras jugaba en la puerta de su casa, en el barrio 544 Viviendas de la ciudad de San Luis.

Una ciudad tomada
El sábado por la noche se vivió a puro baile con festivales de bandas en distintos puntos de la ciudad hasta entrada la madrugada, pero el domingo a las 9 de la mañana había que seguir. Con los cuerpos ya agotados pero motivades a seguir, se sucedió la segunda jornada de talleres en las escuelas.
Entrada la tarde, la masividad de la marcha del Encuentro Plurinacional llegó a superar las 35 cuadras de columnas. No sobró ni faltó nadie, el transfeminismo lo hizo una vez más, con autonomía y organización. Muchas cosas se dijeron de las y les encuentreres antes de que lleguen a San Luis, hubo una campaña de miedo con la amenaza de que podían llegar a causar destrozos. En San Luis no solo se encerró con vallas la catedral, también los edificios públicos ¿A qué le temen? «Estoy sorprendido, no hicieron nada malo», le dijo el dueño de una panadería a una joven que compraba sandwiches de miga. «Estamos acostumbrades a que nos estigmaticen, pero eso no nos importa, esos que nos llaman violentas están aterrados porque venimos a terminar con sus privilegios y eso los asusta», le respondió la joven al panadero.
Con el cansancio y la alegría de haberlo logrado, el día lunes por la mañana se cantó «¡Qué momento, qué momento, a pesar de todo les hicimos el encuentro!» en el acto de cierre. El aplausómetro resultó rotundamente ganador para Furilofche, el Encuentro Plurinacional 2023 será en territorio mapuche y tehuelche, donde los pueblos naciones indígenas que lo habitan sufren la criminalización y ven sistemáticamente violentados sus derechos. Río Negro es también la provincia donde el avance de terratenientes y empresas extractivistas usurpan territorio ancestral para obtener un rédito económico y allí estará el movimiento transfeminista para denunciar esos avasallamientos.


Estefanía Santoro