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Palabras mágicas

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Ser feliz, ganar dinero, vencer la timidez, conseguir pareja: con promesas diversas y recetas que se pretenden universales e infalibles, los libros de autoayuda siguen conquistando lectores que buscan en sus páginas un alivio a los malestares cotidianos.

(Foto: Jorge Aloy)

Existe la suerte? El papel oculto de la suerte en la vida y los negocios; La nueva ciencia de la transformación personal; El Deseo. Cómo hacer realidad tus sueños; Cómo ganar amigos e influir en las personas; Sentirse bien. La nueva terapia del humor; Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus. Se podría seguir con la lista y cuando se terminara, seguramente otros tantos títulos aparecerían en los estantes de las librerías. Desde el boom editorial que protagonizaron en los 90, los libros de autoayuda siguen vigentes, firmes y con las mismas promesas de que, como si se tratara de una receta de cocina, permitirán al lector alcanzar un destino de éxito, o le ofrecerán la clave para sentirse bien o para ganar más dinero.
De acuerdo con el ranking realizado en base a la información proveniente del Grupo Ilhsa y las librerías Cúspide, los libros de autoayuda, romance y tecnología lideran las ventas en Argentina. Así, títulos como Ser feliz es darse cuenta, El poder del ahora o Padre rico, padre pobre se encuentran entre los 100 más vendidos.
«El último libro que leí fue El monje que vendió su Ferrari. Es muy bueno el libro, es de autoayuda», contaba a fines de 2016 Charlotte Caniggia mientras participaba del programa Bailando por un sueño.
Y es que una de las características es que estos libros están dirigidos a un público muy amplio, incluso a aquellos que tal vez no tengan un hábito de lectura muy incorporado.
Pero, ¿qué busca un lector en un libro de autoayuda? ¿Cuál es la clave del éxito de este tipo de lectura que no para de sumar adeptos?
«Los libros de autoayuda circulan de diferentes maneras: se pueden encontrar en una librería bien exhibidos y con una campaña de marketing alrededor, por consejeros que aparecen en las publicaciones periódicas, o en los programas radiales o televisivos, o incluso venir de la mano de un amigo o persona conocida, de confianza, que asegura que nos va a servir. En todos, hay una suerte de promesa de resolver algunos de los problemas que nos aquejan», asegura en diálogo con Acción Vanina Papalini, doctora en Ciencias Sociales, profesora de la Universidad Nacional de Córdoba e investigadora del Conicet.
Estos problemas a veces son muy específicos: mi hijo no duerme de noche, soy tímida, tengo dificultadas para comunicarme, mi pareja no funciona. En otros casos, se trata de promesas más difusas que tienen que ver con alcanzar el bienestar, sentirse mejor o identificar las causas del malestar.
Según Papalini, quien investigó por cinco años el mercado editorial, realizó entrevistas a lectores, hizo observación participante y analizó las significaciones de más de 100 libros de autoayuda para desentrañar el porqué de este fenómeno, los libros de autoayuda son muchísimos, y «si bien hay una parte muy importante que toma el éxito como meta fundamental, sobre todo aquellos orientados al management o los libros de coaching, hay una parte de estos libros que están inspirados en cosmovisiones orientales o en una religiosidad new age muy laxa que no siempre tienen el éxito como meta central. Además, hay una última porción de estos libros que tienen que ver con lecturas más psicológicas de la personalidad».

Singular y plural
Ya sea para alcanzar el éxito económico o personal o para ponerle nombre a aquello que genera malestar, los libros de autoayuda adolecen de un problema fundamental: la generalización.
«La idea de la receta mágica que funciona para todos los casos y para cualquier persona, sin dudas es el problema clave de los libros de autoayuda, es uno de sus límites. Aunque se digan “auto”, son incapaces de modularse con todas las inflexiones de la singularidad que tienen los sujetos que acuden a ellos», sostiene Papalini.
En la misma línea opina Enrique Novelli, miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), quien sostiene que «las personas intentamos resolver nuestras propias dificultades por nosotros mismos y esta es la motivación primera para acceder a la autoayuda, claro que siempre estamos hablando de problemáticas que son de fácil resolución, dificultades que se presentan en la relación con los otros y que tal vez modificando el comportamiento propio se pueden resolver, el problema es que muchas veces ese tipo de dificultades de vínculos interpersonales no están dados solamente por la relación con el otro, sino que lo que se está manifestando en esa dificultad de la relación es un conflicto interno, intrapsíquico».
Para Novelli, en la terapia psicoanalítica lo que se posiciona es el sujeto paciente como sujeto activo tanto como el profesional, en cambio en el libro de autoayuda quien actúa como el sujeto que tiene todo el conocimiento es el otro, el autor del libro en este caso.
«Un aspecto muy importante es la subjetividad y la singularidad de cada individuo, muchas veces aplicar una receta general para todas las personas puede tener un efecto hasta cierto punto, pero después el resto, lo que pertenece a la singularidad de cada individuo, no se puede resolver», subraya el psicoanalista.
Estas recetas generales sin dudas son pensadas y no responden a cuestiones azarosas. Como en la comunicación publicitaria, el mensaje va dirigido hacia un segmento particular de la población y es acuñado desde una ideología bien específica. En palabras de Papalini, «se apunta a una forma de ser y estar en el mundo que coincide con ciertos sectores medios de las sociedades occidentales ricas y con problemáticas que tienen esos matices que les da la cultura y la propia biografía».
«Sin dudas, la receta no alcanza a ser más que un par de consignas que muchas veces rozan con el pensamiento mágico como en el libro El deseo. Cómo hacer realidad tus sueños, que indica que el poder de los pensamientos va a traer cosas buenas hacia nosotros. En otros casos dan recetas muy avasallantes, como los libros de coaching que enseñan cómo ser un líder de ventas. Hay algo en la matriz de la autoayuda que ciega toda posibilidad de escuchar respuestas, ver lo que hay a mi alrededor y de tomar en cuenta los contextos. Tienen esta pretensión de generalidad y universalidad que muchas veces nos inducen a una pauta de acción que puede conducir a fracasos peores», refiere la investigadora.
Para Novelli, «lo que se busca en los libros de autoayuda es una resolución rápida, pero la realidad es que solo trabajando con el paciente, escuchándolo y develando qué es lo que dice, se lo puede orientar para que él mismo busque una respuesta al conflicto».
Para algunos lectores, probablemente leer un libro de autoayuda sea la punta de la madeja para profundizar en ese malestar que los aqueja, pero para otros la cuestión se cierra ahí, con la lectura, y a veces de una manera poco feliz para el interesado.
Hay quienes encuentran una respuesta tranquilizadora a su malestar, aunque no sea la salida; hay otros que siguen al pie de la letra un libro y se vuelven dogmáticos. «Existen lectores que son como fundamentalistas en relación a pontificar la validez que ha tenido para sus vidas el libro de autoayuda y lo exitosos que han sido –concluye Papalini–. No he podido ver si después eso se sostiene en el tiempo. Mi intuición es que no, porque estas ideas tan queridas y tan afianzadas en una persona fallan y a veces no tienen más remedio que contrastarse contra la realidad y descubrir que no existía la magia que los libros prometían».

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