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Públicos y privados

Para la atención post-COVID, centros de salud privados organizaron servicios especializados: Fleni, hospitales Alemán, Italiano y Austral, Cemic, Fundación Favaloro, en la Ciudad de Buenos Aires; Grupo Santa Fe (Santa Fe); Grupo Oroño (Rosario); Fundación Serbovsky (Mendoza); Sanatorio del Salvador, Allende y hospital Privado, en Córdoba. A nivel público, en la Ciudad de Buenos Aires funcionan salas especializadas en rehabilitación en los hospitales Fernández, Pirovano, Álvarez y Argerich. Martín Previgliano, licenciado en kinesiología y coordinador de las Salas de Rehabilitación Intensiva Post Unidad de Terapia Intensiva (SARIP) en los dos primeros hospitales, indica que los pacientes llegan allí después de terapia intensiva. «Para mantenerlos sedados y relajados durante la ventilación asistida –dice Previgliano– recibieron altas dosis de sedantes y relajantes. Sumados a los corticoides, quedan con secuelas neuromotoras y cognitivas y tienen que aprender a caminar, a moverse, a veces hasta hablar».
Quienes tuvieron COVID-19 sin pasar por terapia intensiva pero experimentan síntomas persistentes se pueden atender en las unidades de Rehabilitación Integral Ambulatoria en Atención Primaria de Salud (RIAPPS) de CABA, o en los centros públicos provinciales con consultorios post-COVID. En San Juan funcionan tres unidades en la zona Sanitaria V; en Jujuy, el Centro de Rehabilitación Carlos Jure; en el hospital Regional de Río Gallegos, el servicio de Kinesiología. En otras provincias «se van dando procesos que luego podrán devenir consultorios de ese tipo. Lo más avanzado es el Instituto Nacional de Rehabilitación Psicofísica del Sur (INARESP), de Mar del Plata», dijeron a Acción fuentes del Ministerio de Salud.