Sociedad | UN CASO EMBLEMÁTICO

Quién mató a María Marta

Mientras se desarrolla el tercer juicio por el asesinato, ficciones y documentales ponen en juego distintas hipótesis y alimentan la expectativa de llegar a una respuesta.

20 años después. García Belsunce fue asesinada el 27 de octubre de 2002 en el country Carmel, en el partido bonaerense de Pilar.

Foto: Télam

A veinte años de los hechos, se desarrolla en los Tribunales de San Isidro el tercer juicio por el asesinato de María Marta García Belsunce con la expectativa de lograr por fin una respuesta ante un caso emblemático de la crónica policial. Nicolás Pachelo, exvecino del country Carmel, llega al proceso como principal acusado según una hipótesis que atribuye el crimen al desenlace de un robo e involucra además a los exvigiladores Norberto Glennon y José Ramón Alejandro Ortiz.
El juicio se extenderá hasta el 31 de agosto con las declaraciones de 145 testigos y su inicio, el 13 de julio, coincidió con el estreno en HBO de la serie María Marta, el crimen del country. Los interrogantes de la realidad y los procedimientos de la ficción se cruzaron en la audiencia inicial, cuando el fiscal Patricio Ferrari hizo una puesta en escena espectacular: exhibió ante los jueces seis balas, una por cada uno de los argumentos que conformarían la «plataforma fáctica» contra Pachelo.
Ferrari exigió que el crimen sea considerado en un contexto de violencia de género –uno de los déficits históricos de las investigaciones– y acusó a los jueces Federico Ecke, Osvaldo Rossi y Esteban Andrejin de «falta de imparcialidad». El reproche surgió del rechazo al pedido de tratar en un juicio único el caso de García Belsunce y ocho robos en countries por los que Pachelo está preso en la Unidad 9 de La Plata.
Poner en relación el crimen con los robos, según la fiscalía, haría visible un modo de actuar que Pachelo habría concertado presuntamente en complicidad con los guardias, en lo que Ferrari definió como «su zona de confort criminal», en otro giro efectista de su exposición. El acusado carga además con una historia familiar ominosa, marcada por los suicidios de sus padres.
El cruce entre la fiscalía y los integrantes del Tribunal Oral en lo Criminal número 4 de San Isidro resuena sobre un trasfondo institucional. Más allá del desempeño de Diego Molina Pico, el fiscal que acusó al viudo Carlos Carrascosa y a la familia García Belsunce por el asesinato y su encubrimiento, las intervenciones del Poder Judicial bonaerense fueron decisivas para sostener los cargos.

Juego de indicios
La imputación contra Pachelo tiene respaldo en un conjunto de indicios alrededor de la hora de la muerte de María Marta: las 18.30 del 27 de octubre de 2002. El exvecino de los García Belsunce es sospechoso no tanto porque una cámara de vigilancia haya demostrado que estaba en el country en ese momento sino por el empeño que puso en acreditar su presencia una hora después en el shopping Paseo Alcorta, al punto de guardar en una caja fuerte el ticket de una compra realizada entonces.
Según la fiscalía, Pachelo estaba todavía en Pilar a las 19.32 de ese día, como acredita un impacto de antena de su celular, lo que desvirtuaría la coartada. La defensa hará valer otras cartas, como el resultado negativo del examen de ADN de Pachelo y de los exvigiladores en el cotejo con las tres muestras obtenidas en la escena del crimen y hasta ahora no identificadas.
El dictamen del forense Héctor Moreyra sobre el horario de la muerte de García Belsunce resultó decisivo para probar la inocencia de Carrascosa y poner el foco sobre Pachelo, lo que la familia exigió desde un principio. Otras pericias quedaron envueltas en controversias y fueron desestimadas, como el publicitado hallazgo de ciano en el cráneo de María Marta –«la gotita», para ocultar las heridas de bala, que no habría sido tal– o la identificación de voces en el primer llamado telefónico de Carrascosa al servicio de emergencias, en lo que se creyó escuchar una maniobra de encubrimiento con el cadáver.
Entre los testigos del juicio se encuentra ahora el propio Carrascosa, quien asiste como particular damnificado. El 10 de diciembre de 2020 la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó su absolución por el crimen de María Marta, por lo cual estuvo detenido entre junio de 2009 y diciembre de 2016.
El documental Carmel. ¿Quién mató a María Marta?, estrenado en Netflix en 2020, fue recibido con críticas por retomar sospechas desestimadas por la Justicia y devolver protagonismo al fiscal Molina Pico. Signo de la actualidad, la serie de HBO parece inclinarse por la versión de la familia García Belsunce y en particular por las referencias de Diario de un inocente, el libro de Carrascosa sobre su experiencia carcelaria.

Impunidad y poder
Entre otras libertades respecto de los hechos, la serie María Marta romantiza a las creadoras de un blog que defendió la inocencia de los García Belsunce y presenta como investigación independiente lo que fue una iniciativa de la familia, entre otras acciones para defenderse en el espacio público.
El documental y la ficción coinciden en exponer el sensacionalismo con que los medios relataron el crimen. Sin embargo, las repercusiones del caso no se explican únicamente por las coberturas periodísticas. Las sospechas contra una familia que se jactaba de tener privilegios de clase resultaron también verosímiles en el marco del arraigado convencimiento sobre la impunidad de los poderosos en Argentina, y el alegato de Molina Pico en el primer juicio fue coronado por los aplausos del público. El proceso actual contra Pachelo y los exvigiladores sintoniza en cambio con otras representaciones del humor social y con figuras diferentes: lo que el fiscal Ferrari definió al referirse al principal acusado como «criminal de raza», «vinculado al mundo del delito desde la adolescencia» y «psicópata».
En las primeras audiencias vecinos de Carmel coincidieron en describir a Pachelo como una presencia indeseada y temida en el barrio cerrado, conocido por su carácter violento y por su afición a robar palos de golf. No obstante, la carga probatoria de sucesos muy difundidos como el secuestro del perro Tom, de María Marta, y el pedido de rescate, no exceden al de rumores y sospechas no confirmadas. Las declaraciones de policías que participaron en la instrucción de la causa respecto de que la pista sobre Pachelo estuvo desde un principio y fue descartada por Molina Pico, por otra parte, prologaron una denuncia del abogado de Carrascosa contra el fiscal por encubrimiento agravado.
En los audios difundidos hasta el momento en el juicio se escuchó un insulto de Pachelo hacia María Marta y, en otro diálogo, una manifestación de regocijo por el funcionamiento de un fusil. La fiscalía necesitará evidencias de mayor peso para explicar la vinculación del principal sospechoso con el asesinato.


Osvaldo Aguirre