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Recuperar la voz

Voria Stefanovsky integra el Observatorio Gitano (OG) y es quien preside además el Observatorio de Mujeres Gitanas, en el que solo hay gitanas, de varios países. «Hace mucho que yo vengo imaginando un grupo que promocione la sororidad entre las mujeres gitanas, porque yo he tenido varios problemas a lo largo de mi vida, que pude superar, pero con mucho esfuerzo», reconoce. Voria vivió buena parte de su vida «nomadeando» por América con el circo que integraba su familia. De niña sufrió una vivencia absolutamente traumática en Brasil, «a los diez años, a raíz de una denuncia basada en estereotipos, supusieron que yo era una niña robada por los gitanos, fui llevada por la policía a una institución católica violentamente. Y ahí yo aprendí a leer y escribir, fue lo único bueno de de esa mala experiencia», rememora. Luego pudo retomar la vida itinerante junto a su familia, hasta que decidió quedarse por un tiempo en Brasilia, para poder estudiar. Allí llegó a doctorarse en literatura (su tesis es sobre literatura romaní), convirtiéndose de esa manera en la primera gitana en obtener ese título en América Latina. Actualmente su vida transcurre entre Argentina y Brasil. Es investigadora en la Universidad de Brasilia y profesora del posgrado de Introducción a la Cultura Gitana en la Universidad de la Patagonia Austral (UNPA), de Santa Cruz, Argentina. «Los prejuicios generan discriminación, la discriminación genera desigualdad y la desigualdad lleva a la marginalidad y a la exclusión», advierte la investigadora y escritora. «De lo que se trata ahora es de recuperar la voz, desconolonizar nuestra palabra y nuestros conocimientos».