País | Sociedad | EL ARTE DE CUIDAR

Una historia de cuatro siglos

La costumbre de cubrir boca y nariz no apareció con el COVID-19, sociedades como la japonesa la vienen implementando de forma cotidiana. En Japón el uso del barbijo es una expresión de respeto hacia los demás cuando uno está enfermo. «Pero no solo es una práctica colectiva desinteresada, sino un ritual autoprotector del riesgo», señala en una entrevista a BBC Mundo Mitsutoshi Horii, profesor de Sociología de la Universidad de Shumei. El sociólogo explica que existen registros que demuestran que durante el período Edo (1603-1868) las personas se cubrían el rostro con un pedazo de papel o con una rama de sakaki, planta considerada sagrada en algunas regiones del país, para evitar que saliera el aliento «sucio» hacia el exterior. Horii sostiene que «hay algunas referencias a este tipo de prácticas en los libros, pero lo cierto es que no estaban extendidas como ahora ocurre». Para el profesional, las mascarillas se incorporan entre los hábitos de los japoneses durante la pandemia de la llamada gripe española de principios del siglo XX, que causó cerca de 23 millones de contagios y 390.000 muertes, en un país que tenía 57 millones de habitantes. Y agrega: «La gente lo asumió como parte de su folclore, señalando que las mascarillas además eran una barrera entre el aire puro y la polución».