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Vacunas combinadas

En un escenario de expansión de la variante Delta, el mundo recurre a distintas alternativas para acelerar la inmunización. La situación argentina.

Tucumán. Como en todo el país, la campaña se acelera con la incorporación de la población más joven y la instalación de postas itinerantes.

(TÉLAM)

Flexibilizar los programas de inmunización es una de las estrategias para enfrentar la escasez mundial de vacunas. Así lo entendieron países que decidieron combinar distintas opciones y modificar sus planes en función de la disponibilidad de inmunógenos.
Desde que comenzó la carrera de inmunización en el mundo a fines del 2020, poco más del 30% de la población mundial ya tiene al menos una dosis de la vacuna contra el COVID-19 y el 23% completó el esquema, con grandes desigualdades entre los países más ricos y los menos favorecidos. Mientras en Europa la proporción de vacunados supera el 80%, en África apenas alcanza el 5%. En un planeta donde la disponibilidad de dosis no alcanza para seguir el ritmo que impone la pandemia, la combinación de vacunas aparece como una solución, al menos parcial.
Argentina se sumó a este plan que hoy permite completar los esquemas vacunales y garantizar una inmunidad estable de la población, sobre todo en un escenario de expansión de la variante Delta de SARS-CoV-2, de mayor transmisibilidad.
«Es una estrategia válida», confirma Florencia Bruggesser, médica infectóloga, integrante de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE). La evidencia científica que se genera en el marco de la pandemia, agrega la especialista, hoy permite avanzar en una campaña de vacunación flexible con todas las vacunas disponibles. «Sabiendo que tanto la seguridad como la inmunogenicidad y la eficacia son aceptables, se puede elegir empezar a inocular con una vacuna y si no está disponible esa misma para completar el esquema, que sería lo ideal, hacerlo con otra. Eso agiliza mucho la campaña de inmunización», sostiene.
El Ministerio de Salud de la Nación, con el apoyo del CONICET y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, coordina un estudio multicéntrico a nivel nacional en el que participan diferentes provincias, incluida la Ciudad de Buenos Aires, sobre la seguridad y la respuesta inmune inducida por la combinación de diferentes vacunas.
La información relevada hasta ahora demuestra que tanto la combinación de Sputnik V con Oxford AstraZeneca o con Moderna tiene equiparable respuesta inmunológica y los datos de seguridad permiten no demorar la aplicación de segundas dosis teniendo en cuenta que es posible utilizar otras vacunas. «Sabemos que la respuesta es buena, más que nada en este contexto epidemiológico que con la circulación de la variante Delta nos pone el desafío de tener dos dosis aplicadas porque sabemos que vamos a estar mejor protegidos», advierte Bruggesser.

Antecedentes
Las primeras experiencias de intercambiabilidad se iniciaron en Europa. El estudio CombiVacS de España, que evaluó la seguridad e inmunogenicidad de la vacunación heteróloga –combinación de vacunas– en menores de 60 años con un intervalo 8 a 12 semanas arrojó resultados positivos: «El uso combinado de las vacunas de AstraZeneca y Pfizer contra el SARS-CoV-2 ofrece una potente respuesta inmunitaria», concluye el informe publicado en la revista The Lancet, que coincide con el estudio Com-Cov, coordinado por la Universidad de Oxford, que evaluó la inmunogenicidad y seguridad posterior a esa misma combinación de vacunas.

Moderna. Una de las nuevas opciones.

(TÉLAM)

Para la Agencia de Salud Pública de Canadá, «la intercambiabilidad no es un concepto nuevo y ya se utiliza con otras vacunas», como la de la influenza y la hepatitis A, y señala que «varios países europeos como Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Noruega, España y Suecia ofrecen segundas dosis de vacunas elaboradas con ARN mensajero (la tecnología que utilizan las vacunas de Moderna y Pfizer)». En tanto, desde la Agencia de Salud Pública del Reino Unido advierten que lo ideal es «completar el esquema con la misma vacuna que se inició», pero si se desconoce o no está disponible, «sería razonable ofrecer completar esquema con la vacuna disponible, sobre todo en individuos de alto riesgo y para no perder oportunidad de vacunación».
Bruggesser coincide en que «en el marco de cualquier vacunación, la recomendación es completar el esquema con el mismo producto», y agrega que «en esta situación de pandemia se van estudiando distintas opciones para completar la segunda dosis, que es lo que estamos haciendo nosotros ahora con la falta del segundo componente de la Sputnik V». Por otra parte, señala que en algunos casos, la combinación de vacunas, además de tener una respuesta inmunológica «muy potente», ofrece, según lo revelaron algunos esquemas heterólogos, «una respuesta inmunológica tanto celular como humoral muy buena o mejor que el esquema homólogo». «La premisa es completar el esquema de vacunación teniendo en cuenta que hay que bajar la circulación viral para evitar el surgimiento de nuevas variantes. A medida que avancemos en la pandemia y tengamos mayor número de vacunas disponibles, se irán haciendo más estudios», concluye la especialista.

Un éxito
A principios de agosto, con el objetivo de agilizar la vacunación y completar los esquemas, en base a los datos preliminares de los análisis del estudio colaborativo de intercambiabilidad y a la experiencia internacional, el ministerio de Salud de la Nación ofreció las combinaciones Sputnik V (componente 1) y AstraZeneca; Sputnik V (componente 1) y Moderna, y AstraZeneca y Moderna.
Si bien la combinación de vacunas es optativa, se viene implementando con altísimo grado de aceptación. En conferencia de prensa, el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, reveló que «el 98% de la población a la cual se la invitó a completar la vacunación con esquemas heterólogos, es decir una segunda dosis de vacuna de una marca distinta que la primera, aceptó, y lo hizo de buen grado». «Tenemos estudiado junto con científicos del CONICET y los ministerios de Ciencia de la Nación y de la provincia que combinar es eficaz y que produce los anticuerpos y las defensas necesarias», agregó. Su par porteño, Fernán Quirós, también señaló que la mayoría de los vecinos aceptó la convocatoria a inocularse con dosis de otros laboratorios. La Ciudad de Buenos Aires comenzó a aplicar segundas dosis de Moderna a quienes habían recibido una primera de Sputnik V. En conferencia de prensa, Quirós sostuvo que luego de realizar pruebas científicas en el Hospital Muñiz con 250 voluntarios, los resultados arrojaron que «es posible intercambiar dosis del laboratorio ruso con AstraZeneca y con Moderna», y subrayó que «la combinación de una vacuna de vector viral (Sputnik o AstraZeneca) con otra de ARN mensajero (Moderna o Pfizer) está sobradamente probada en el mundo». También resaltó que entre quienes recibieron la combinación, «el nivel de inmunogenicidad, es decir, cuánto han ascendido los anticuerpos, es verdaderamente muy importante. Incluso, es mayor que el nivel de anticuerpos que provee el propio esquema homólogo».
Iguales o combinadas, las vacunas son, según lo confirma la evidencia científica, eficaces y seguras. Y constituyen, además, la puerta de salida a una pandemia que se extiende más de lo esperado.


María José Ralli