País | Voces | Del jardín a la escuela

Cuando termina el juego

«Hoy predomina la idea de preparación, que es tan omnipotente en todos los niveles educativos que anula pensar la formación en el presente, como la llamo. Esto refiere a la idea de que no es necesario el producto final, la utilidad, la consecuencia, para formarnos. El nudo está en el pasaje entre lo preescolar y la escuela. Lo que antes era un nudo más serio entre escuela primaria y secundaria, quisiera revisarlo entre lo preescolar y la escuela. Creo que ahí hay un pasaje extraño, abrupto, no natural, que rompe con todo lo que se pudo haber creado en los jardines, en las guarderías, con respecto al juego, la narración, el cuerpo, la música, la teatralización, la conversación como pregunta y no como respuesta», reflexiona Skliar cuando se lo interroga acerca de su mención a la separación entre niñez e infancia.
A su juicio, juega un rol muy importante el cambio de lenguaje de las instituciones en ese período. «De pronto aparece el “bueno, basta de jugar, ahora empieza lo serio”. Y acá lo serio tiene que ver con la lectura y la escritura, existe una presión de acceso a la lectoescritura inmediata, que no está teniendo los logros que tiene que tener porque no descansa sobre lo estético anterior. Cuando hablo de lo estético me refiero también a lo ético de las relaciones. Hay una ruptura de lo cognitivo cuando ya directamente se anticipa la imagen modular del porvenir, y entonces en ese sentido ya no se puede jugar. Como si la ciencia impusiera una forma no estética de transmisión, de colaboración y de estar juntos –concluye el pedagogo–, lo que es una equivocación, porque ya sabemos que se puede hacer ciencia de muchas maneras, incluso emparentadas con formas estéticas que siguen acompañando a la infancia en su tiempo».