Voces

La ciencia, un desafío constante

Ganadora del premio L’Oréal-UNESCO por sus hallazgos sobre cómo se multiplica el dengue, su trabajo podría contribuir a la producción de una vacuna definitiva contra ese y otros virus, como el zika. Desigualdades de género en la ciencia y su preocupación por la actualidad política.


 

Seleccionada junto con otras cuatro entre 2.600 investigadoras de todo el mundo, Andrea Gamarnik recibió este año en París el premio L’Oréal-UNESCO –«Por las mujeres en la ciencia»– a la científica latinoamericana más destacada «por sus importantes descubrimientos sobre los mecanismos de multiplicación del virus del dengue», un aporte clave para combatir una enfermedad que está haciendo estragos en la región. Nacida en Lanús –e hija de un reconocido dirigente cooperativista–, Gamarnik es jefa del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir, donde lleva a cabo sus investigaciones sobre diversos virus con un equipo de gente joven que, según ella, «siempre está empujando para adelante». Allí recibe a Acción para hablar no solo sobre el premio recibido y su trabajo cotidiano, sino también sobre cómo las cuestiones de género y la política repercuten en la labor científica.
–¿Qué significó para usted haber recibido este premio internacional?
–Es valioso porque resalta y pone en evidencia la situación de las mujeres, la cuestión de género, en la ciencia. Y la verdad es que las estadísticas son todavía muy malas. Si bien hemos avanzado enormemente en cuanto a derechos, las mujeres tenemos muchísimas más dificultades para acceder a cargos jerárquicos que los hombres. Hay un desfasaje aún muy importante. Por ejemplo, si contás en este instituto cuántos jefes y jefas de laboratorio hay, somos 25; 6 son mujeres, o sea, apenas poco más de un 20%. En la ciencia también hay discriminación, hay diferencias. Este premio a nivel mundial lo que hace es visibilizar que hay mujeres que hacen buena ciencia, y lo hacen bien. Justamente L’Oréal y UNESCO hicieron una encuesta y el resumen es que el 67% de las personas consultadas opinan que las mujeres no están capacitadas para liderar un proyecto de investigación. Mostrar ejemplos de mujeres que son capaces de llevar adelante un proyecto científico, de destacarse en un campo, es importantísimo para la gente que recién empieza a estudiar. Te está diciendo que si sos mujer y tenés una familia y tenés hijos también podés ser una investigadora, también podés ser exitosa. Ese es en cierta forma el trabajo que hace la UNESCO junto con L’Oréal, que esponsorea apoyando económicamente estos premios.
–¿Esta desigualdad se da en la ciencia argentina también?  
–Creo que es a nivel mundial y la Argentina no es una excepción, al contrario, tal vez en la Argentina haya más… Si contás a todos los investigadores del CONICET, hay un 52% de mujeres y un 48% de hombres, pero en los cargos más altos el 25% son mujeres y el 75% son hombres.
–Con su equipo descubrieron los mecanismos de reproducción del dengue. ¿Qué es exactamente un virus?
–Es un microorganismo que necesita de una célula para poder multiplicarse. No puede vivir o reproducirse por sí solo, sino que tiene que infectar una célula y apropiarse de su maquinaria para producir sus propios componentes. Así se transforma en lo que se conoce como «parásito intracelular obligado». Al tomar posesión de una célula y multiplicarse, salir de esa célula e infectar a otras vecinas lo que genera es daño celular. Entonces, muchos virus son patógenos de humanos, de plantas, de animales, de distintos tipos celulares y causan enfermedades. También hay virus que infectan bacterias.
–¿Todos son malos?
–Algunos pueden no causar enfermedades pero en general a la célula a la cual infectan le producen algún tipo de daño. Que eso después se refleje en enfermedad del organismo depende del virus. Es muy importante a qué célula el virus puede entrar para reproducirse. Por ejemplo, un virus que puede infectar células hepáticas, causa hepatitis; uno que puede infectar neuronas causa un problema neurológico. El virus de la hepatitis C, para poder entrar a la célula, requiere una proteína que está sobre ella que es un receptor que le permite entrar a la célula hepática, pero no puede entrar a otras células. El virus de la poliomielitis utiliza un mecanismo para entrar y multiplicarse en el sistema nervioso, entonces causa parálisis. Cada virus tiene particularidades que hacen que pueda infectar determinado tejido o tipo de célula.


Resultados. El equipo del Laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Leloir investiga el dengue y otros tipos de patógenos como el zika.

 

–¿Todos son malos?
–Algunos pueden no causar enfermedades pero en general a la célula a la cual infectan le producen algún tipo de daño. Que eso después se refleje en enfermedad del organismo depende del virus. Es muy importante a qué célula el virus puede entrar para reproducirse. Por ejemplo, un virus que puede infectar células hepáticas, causa hepatitis; uno que puede infectar neuronas causa un problema neurológico. El virus de la hepatitis C, para poder entrar a la célula, requiere una proteína que está sobre ella que es un receptor que le permite entrar a la célula hepática, pero no puede entrar a otras células. El virus de la poliomielitis utiliza un mecanismo para entrar y multiplicarse en el sistema nervioso, entonces causa parálisis. Cada virus tiene particularidades que hacen que pueda infectar determinado tejido o tipo de célula.
–¿Por qué hay virus que hace 100.000, 5.000 o 100 años no existían?
–Creo que hay dos cosas: hay virus que existían pero no les habíamos puesto el nombre porque no los habíamos aislado e identificado y hay virus emergentes que no conocíamos, que, por ejemplo, existen en sitios selváticos, en el mono. El virus del dengue se divide, para hacerlo sencillo, en varios tipos. Hay un ciclo que es selvático y uno urbano. El que tenemos acá en Buenos Aires es el que va del hombre al mosquito y causa enfermedad y la epidemia que estamos viendo ampliamente en América Latina. Y después hay otro dengue, que no es el mismo, que se llama dengue selvático que pasa de mosquitos a monos. Se piensa que el selvático fue el que dio origen hace muchos años al dengue urbano. Entonces, el segundo aspecto sería que haya virus que no circulaban en humanos –solo en animales, por ejemplo– y que por eso no los conocíamos y por algún motivo de evolución del virus, de cambio de hábitat de animales, cambios del clima, de costumbres de las sociedades, ahora pueden infectar humanos.
–Entonces es verdad que los virus mutan.
–Claro, los virus pueden mutar, evolucionar, y hacer lo que conocemos con el nombre de «cambio de hospedador». Entonces salta de un tipo de hospedador, que sería un animal, al ser humano. Y ahí causa enfermedad. Justamente en nuestro laboratorio, en estos últimos años empezamos a estudiar ese proceso en el virus del dengue. Estamos tratando de entender cómo hace el virus para pasar del humano al mosquito, cómo hace para multiplicarse en células de mosquito e infectar mosquitos y a la vez el mismo virus, cuando entra al torrente sanguíneo de una persona infectándola por picaduras de mosquito, es capaz de multiplicarse eficientemente en una célula humana. Es un virus que tiene que hacer dos cosas. Aunque las células son parecidas, tienen otras características, el sistema inmune del humano es muy distinto al del mosquito.
–Pero en el mosquito, ¿dónde se hospeda el virus?
–Bueno, el virus del dengue mide 50 nanómetros, que sería un millón de veces más pequeño que la cabeza de un alfiler. Esa es la relación. Entonces, ¿cuántos virus pueden entrar en un mosquito? Miles, millones. El ciclo es así, el mosquito pica a una persona infectada y se lleva el virus que está en la sangre de esa persona. Ese virus va a lo que sería el sistema digestivo del mosquito y ahí se multiplica. A partir de unos pocos virus tenés miles de virus que van a las glándulas salivales, en esa instancia es capaz de infectar a otra persona picándola, librando nanolitros, o sea, microgotas de la saliva del mosquito, que entran en la persona sana y ahí recomienza el ciclo.
–La investigación que ustedes llevan a cabo es a nivel molecular.
–Estudiamos cómo el virus infecta la célula, lo hacemos en células humanas y de mosquito que tenemos en cultivo. Entonces vemos cómo el virus entra, cómo se multiplica y qué necesita para multiplicarse. El virus es algo muy sencillo. Es una partícula muy pequeña que tiene adentro una sola molécula de material genético, una molécula de ARN (ácido ribonucleico) y ahí está codificado todo el virus. Entonces, infectar significa incorporar dentro de una célula ese material genético. Lo que hacemos con mi equipo es, en cultivo, infectar células. Ese material genético entra a la célula pero para poder producir nuevos virus se tienen que producir muchas copias de ese material y de las proteínas que cubren al virus para que salgan nuevos virus e infecten nuevas células. Entonces, lo que estudiamos es eso, cómo a partir de una molécula de material genético se producen miles o cientos de miles de moléculas. Y ese fue el descubrimiento, específicamente ese proceso, que se llama «replicación del ARN del virus», lo logramos en nuestro laboratorio en 2006. Lo hicimos con el dengue, pero el dengue pertenece a un grupo enorme de virus que se llaman flavivirus y a ese grupo pertenece el zika, la fiebre amarilla y otros muchos que son transmitidos por insectos. Lo que descubrimos para el dengue se aplica a todos estos virus, todos tienen este mecanismo. Es muy relevante, porque descubrimos cómo se multiplican. Sin embargo el dengue es el más importante de todos, porque pasó a ser –según la Organización Mundial de la Salud– el virus más importante transmitido por insectos que causa enfermedad en humanos: por la cantidad de casos, por las pérdidas económicas, por la cantidad de gente que va a los hospitales. Porque cuando el dengue empieza es muy difícil de controlar.
–Una vez que se adquiere el conocimiento del mecanismo de reproducción, ¿qué se puede hacer?
–Lo que nos permite es saber cómo manejar al virus para desarrollar vacunas. Porque una vacuna es un virus que tiene algún defecto. Hay distintas vacunas. Las que se están desarrollando para el dengue son «vacunas vivas atenuadas». ¿Qué quiere decir esto? Son virus que son capaces de infectar pero no causan enfermedad y permiten desarrollar inmunidad. Como el virus está defectuoso el sistema inmune lo controla y no causa enfermedad. Si viene de vuelta el virus del mosquito el cuerpo ya está protegido y desarrollás anticuerpos rápidamente. O sea que una vacunación es hacer una infección previa que estás seguro que no va a causar enfermedad, porque si no sería un desastre, vacunarías a la gente y matarías a medio mundo.
–¿Cómo decidió estudiar biología?
–Durante el secundario militaba y quería cambiar el mundo, entonces tenía que estudiar Economía Política, pero me hice un test de orientación vocacional y ahí surgió que me gustaba la biología. No tenía ni la más pálida idea y me anoté en Bioquímica. Cuando empecé la carrera me revolucionó la cabeza, en cuanto pude me metí  en un grupo de investigación y supe que era apasionante. Creo que la ciencia es un desafío constante. Es como entrar a un cuarto oscuro y decir lo que hay dentro sin prender la luz. Es buscar respuestas a preguntas que por ahora no la tienen. Y buscarla con experimentos, con pensamiento, me gusta trabajar en equipo, tengo un grupo de gente joven muy bueno que siempre está empujando para adelante.
–¿Cómo ves la política científica del gobierno nacional?
–Durante el gobierno anterior Lino Barañao fue protagonista de un montón de cambios que llevaron a la ciencia de nuestro país a un lugar mucho mejor. Es un ministro que hizo muchas cosas y según sus declaraciones quiere proteger lo que se hizo y profundizar. Pero surge el cuestionamiento de que estamos inmersos en una política que está apuntando hacia un país donde los derechos humanos son menos importantes, donde la gente de menores recursos es la más desprotegida, donde hay un proyecto completamente distinto al que había antes. Entonces la pregunta es: ¿qué rol cumplen la ciencia y la tecnología en ese contexto? No lo sabemos. Si profundizo un poco me da pánico pensar qué va a pasar con la ciencia en la Argentina. Es complicada la situación, tiene que ver con qué proyecto de país tiene este gobierno y dentro de todo eso, en un pedacito, qué hace la ciencia y la técnica en este paquete. Y si bien ha quedado el mismo ministro hay que ver cuánto puede hacer, y qué es lo que el gobierno realmente quiere en estas áreas.