Voces

Por una mayor integración sectorial

El presidente de la Confederación Argentina de Mutualidades habla sobre la actualidad del sector y su articulación con el cooperativismo. Fortalecer el desarrollo y la incidencia de las entidades solidarias en todo el país, además de hacerlas más visibles, son algunos de los objetivos en común.

Mediante una acción conjunta, organizaciones cooperativas y mutuales lograron, en 2017, que se eliminasen los artículos de la Reforma Tributaria que intentaban gravarlas con el impuesto a las ganancias. A partir de esta conquista colectiva se fortaleció el proceso de integración entre las entidades, que se plasmó en la Mesa Nacional de la Economía Solidaria, espacio actualmente en proceso de consolidación. Alejandro Russo, presidente de la Confederación Argentina de Mutualidades (CAM) y titular de la Federación Provincial de Mutualidades de Córdoba (FEMUCOR), habla sobre la importancia del fortalecimiento de esos vínculos y la articulación con otros actores políticos, sociales y económicos. Incidencia, políticas públicas, relaciones con el Estado y nuevos desafíos, son otros de los temas abordados por el también vicepresidente primero de la Alianza del Mutualismo de América (AMA).
–¿En qué punto se encuentra el entramado que se comenzó a tejer en defensa de la naturaleza jurídica no lucrativa de las entidades y en contra del intento de gravar a las cooperativas y mutuales?
–Nunca pensamos que fuera posible poner en duda la naturaleza del sector y nos pareció que nada iba a ser igual después de ese hecho, y efectivamente hubo una reformulación del sector. Si antes estábamos integrados, ahora sabemos que es necesario integrarnos más, tanto dentro del mutualismo como con las cooperativas, para lograr mayor fuerza, defender nuestros derechos y llevar adelante distintas acciones conjuntas. En ese marco, confederaciones y federaciones conformamos la Mesa Nacional de la Economía Solidaria, en la que queremos que participen y se integren también diferentes actores, como universidades, cámaras empresarias, gremios, entre otras organizaciones e instituciones. Muchos de estos actores sociales y económicos no conocen bien nuestra actividad, incluso algunos creen que colisionamos con ello, pero no es así, somos complemento y llegamos donde el sector público y el sector con fines de lucro, por distintos motivos, no puede llegar. Por eso creo que ese trabajo conjunto nos va a fortalecer mucho y nos va a permitir crear lazos por fuera de la economía solidaria. La idea es analizar el contexto actual, defender nuestro sector y ver cómo podemos mejorar nuestra inserción en diferentes ámbitos de la sociedad. La economía solidaria ocupa un espacio muy importante en nuestro país, por eso estamos convencidos de que la mejor manera de defender ese derecho que nos asiste es trabajando unidos, en relaciones interpersonales e institucionales. La CAM siempre tuvo muy buena relación –y la hemos afianzado aún más– con entidades como la Confederación Cooperativa de la República Argentina (COOPERAR), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC), además de tantas otras organizaciones mutuales y cooperativas.
–¿Cómo influyó en la tarea de incidencia parlamentaria el hecho de que muchos de los legisladores provienen de localidades y pueblos donde las cooperativas y las mutuales tienen una fuerte presencia?
–Creo que esa fue la gran llave, porque los legisladores conocían el accionar de nuestras entidades, cuál es el aporte que hacen a las comunidades y comprendían con mucha claridad qué consecuencias habría si se gravara a las mutuales y a las cooperativas con el Impuesto a las Ganancias. Hoy, a diferencia de noviembre, no existe ni un solo diputado o senador que no sepa qué es la mutualidad y qué es el cooperativismo. Nos movimos rápido y unidos, nos contactamos con funcionarios del Poder Ejecutivo nacional, representantes provinciales y autoridades de diversos organismos del Estado, pero, fundamentalmente, nos reunimos con más de 100 diputados. Es decir que, de manera directa o indirecta, hemos podido llegar a casi todos los miembros de los distintos bloques. Se desplegó un intenso trabajo federativo en red por el cual dirigentes cooperativos y mutuales fueron a hablar con los diputados de cada provincia, así que cuando el legislador llegó al Congreso, ya conocía el tema. Esa movilización fue muy importante y creo que hay que trabajar y consolidar esas relaciones que conseguimos establecer.
–¿Se trata de lograr una mayor incidencia en las políticas públicas?
–Esta es una tarea sumamente importante y de todos los días. Cada gobierno que llega a la conducción de nuestro país tiene sus propias ideas, que a veces comulgan, otras no, con nuestro sector. Nosotros pretendemos ser parte de la agenda pública y, en ese punto, hay una gran responsabilidad dirigencial. Si bien desde la CAM trabajamos permanentemente con el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), creemos que es muy importante la relación que se ha generado en el ámbito legislativo, creemos nos va a abrir puertas para que nuestro sector sea visto naturalmente como un actor importe de la sociedad. Si consolidamos estos vínculos tendremos más posibilidades de influir en el desarrollo de proyectos legislativos y en el armado de políticas públicas.
–¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrenta el sector mutual para su normal desenvolvimiento?
–El tema de Ganancias nos preocupó enormemente, pero estamos haciendo una introspección en el plano interno porque la exención tributaria es un derecho y es una confianza que nos da el Estado con la condición de que cumplamos con nuestros asociados, brindándoles servicios que el Estado no puede dar. Por eso yo no llamaría dificultad a esto, sino que lo enmarco dentro de la planificación que viene. En ese sentido, estamos trabajando fuertemente en capacitación y en que las entidades que no cumplen con las normas queden fuera del sistema; eso nos va a permitir consolidar la legitimidad de nuestro sector. Por eso creemos que es valioso el relevamiento de datos que está llevando adelante el INAES, pero nosotros podemos enriquecer esa información. Queremos que el Estado sepa cuál es el aporte que le hace la mutualidad a la comunidad; es decir, cuánto le mejoramos la calidad de vida a los asociados en las ciudades, en los pueblos y, fundamentalmente, en el interior del Interior del país. Estamos trabajando sobre esos datos y sería bueno que el INAES los incorpore como información obligatoria en las declaraciones juradas. De este modo el Estado puede conocer la real incidencia que tienen nuestras organizaciones en la sociedad y, por otro lado, se evita que se produzcan nuevos intentos de avanzar con medidas que perjudican el desenvolvimiento de nuestras entidades.
Uno de las dificultades que sí tenemos las prestadoras solidarias de salud, tanto cooperativas como mutuales, es que se nos considera como si fuéramos empresas prepagas de medicina de la economía de lucro, y estamos muy lejos de serlo. Este es uno de los obstáculos en los que venimos trabajando y deberemos seguir peleando para que se corrija, porque peligra la vida institucional y económica de las organizaciones que brindan este servicio. Porque la mutual pequeña no tiene los recursos para prestar el Plan Médico Obligatorio (PMO) y a la grande se le hace muy difícil llegar a prestarlo porque no recibe los aportes de los empleados y los empleadores, como sí le ocurre a las obras sociales. Para solucionar esta problemática estamos intercediendo ante el Poder Ejecutivo para que se nos excluyan de la Ley de Medicina Prepaga, ya que aún no fue reglamentada.


–¿Cómo influye en el mundo mutual el accionar de entidades que no son fieles al objetivo para el que fueron creadas?
–Hay fraude en todos los ámbitos sociales y económicos, las mutuales no están ajenas a esto. Lamentablemente, hay actores jurídicos que usan un ropaje que no les corresponde; por eso, para evitar situaciones como esta, queremos que las federaciones tengan más jerarquía para trabajar en una suerte de alerta temprana en cuanto al control primario, para que no cualquier entidad mutual esté federada. La idea no es convertirnos en policía ni tampoco cumplir el rol de los órganos de control locales, ni del INAES, porque no nos compete, pero sí queremos que las entidades federadas cumplan con los requisitos establecidos en la Ley 2.321 para evitar los casos de falsas mutuales. Aquella entidad que no cumple con los principios, valores y con la ley de mutualidades, no es una mutual.
–¿Cuál es la influencia económica y social del mutualismo en la Argentina?
–En el «interior del Interior» la incidencia es muy alta. Recientemente se realizó una muestra en Santa Fe y Córdoba de la que se desprende que las 300 mutuales consultadas aportan anualmente 1.200 millones de pesos a sus comunidades. Esos recursos se reparten de la siguiente manera: 500 millones a clubes, 470 millones a salud, 170 millones  a cultura y capacitación y 80 millones se destinan a subsidios (nacimiento, casamiento, fallecimiento y trasplante). Si estas entidades estuvieran gravadas no podrían aportar estos recursos y se produciría un cambio sustancial en las vidas de sus pueblos. Cuando se planteó la discusión del posible gravamen, se decía que el conjunto de mutuales debería tributar unos 700 millones de pesos al fisco, mucho menos de lo que aportan solo estas 300 mutuales. Por eso es muy importante que se tenga en claro la incidencia que tienen las mutuales a nivel social. Ahora está muy en boga la responsabilidad social empresaria, esto no es nuevo para el cooperativismo ni para el mutualismo. En el plano económico lo podemos ver muy claro. El ahorro de un asociado en un pueblo queda en ese pueblo, porque la mutual le presta dinero al kiosquero, al despensero, al carnicero, a la pequeña industria, a la pyme, y esos recursos generan desarrollo local.
–¿Cuáles son los principales desafíos que tiene hoy el sector?
–Tenemos que trabajar para hacer sentir cada vez más la fuerza que tiene el asociado. Necesitamos promover el sentido de pertenencia y que el asociado se sienta parte de su entidad. Por eso debemos profundizar nuestra labor de comunicación y acercamiento, para lograr un mayor involucramiento. Esto va a permitir que nos podamos defender mejor, con mas conciencia asociativa, además de lograr un mayor crecimiento sectorial. Por otro lado, estamos convencidos de que la capacitación dirigencial permanente es una obligación, y a partir de allí se debe avanzar también hacia la capacitación de los asociados. En este sentido, estamos aprendiendo del cooperativismo, con respecto al fomento del mutualismo y el cooperativismo escolar. Si el ciudadano comienza a conocer desde la primaria el cooperativismo y el mutualismo y se logra constituir una mutual escolar, no cabe la menor duda de que ese niño cuando sea adulto, y actúe en diferentes ámbitos, va a ser una persona con compromiso social. Entonces, si trabajamos desde la escuela, estamos consolidando una estructura social y política institucional que no tiene techo.
Otro de los campos en el que estamos avanzando es en la actualización tecnológica. Nuestras entidades crecieron en la manualidad y es preciso ponernos a la altura de las empresas con fines de lucro que están desarrollando servicios para facilitarle la vida de sus clientes. Nosotros tenemos que hacer lo mismo pero a un valor razonable y equilibrado. Estamos trabajando para que, de la mano de la tecnología, el asociado se sienta acompañado, más cómodo y que pueda acceder fácilmente a las prestaciones que le ofrecemos.

Fotos: Juan C. Quiles / 3Estudio