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Acorralados

Caída del consumo interno, exportaciones en baja, importante incremento de las importaciones y suba de los costos de producción dan como resultado un saldo comercial negativo para el año en curso. Mayor concentración en pocas manos.


Señal de alarma. Las compras en el exterior de pollo trozado crecieron 1.224% en el año. (Archivolatino)
 

Las economías regionales siguen empeorando su situación frente a un modelo que favorece la concentración, descuida el financiamiento productivo y genera las condiciones necesarias para que la bicicleta financiera sea más rentable que la actividad real. La producción avícola es una de las más afectadas en este contexto, pese a que las economías regionales fueron eje de campaña del macrismo. De acuerdo con cifras de la Cámara Avícola Santafesina, este año se exportará apenas la mitad de lo que se vendió al exterior en 2015. La situación se agrava para los productores por la caída en el consumo interno y la suba en los costos de producción.
Según un informe de la Unión Industrial Argentina, la faena de aves en Santa Fe en la medición acumulada en los primeros siete meses del año arroja una caída interanual cercana al 8,1%. En contraposición, la importación de pollos trozados en el mismo período creció un 1.224%, al pasar de los 279.690 kilos en ese lapso de 2015 a 3.705.512 para este año. La importación de estas piezas proviene en su totalidad de Brasil, según cifras proporcionadas por el Ministerio de Economía de Santa Fe.
Este cóctel de caída del mercado interno, exportaciones, aumento de los costos e ingreso de pollo importado está repercutiendo en el negocio avícola. Según cifras oficiales, la caída del consumo en el país se ubica en un 10%. En la actualidad, más de un 50% de la producción del país se concentra en Entre Ríos y aproximadamente un 40% proviene de Buenos Aires.
«Durante 2015 se llegó a exportar aproximadamente el 20% de la producción total del país. Este año, con esfuerzo llegaremos a cerrar con un 10% de la producción total destinada a la exportación. Ese sobrante de mercadería está volcado al mercado interno», aseguró el titular de la Cámara Santafesina Avícola, Alejandro Coianiz. A este sobrante debe adicionarse el aumento de las piezas que arriban desde Brasil, además de una carga impositiva que se ubica en el orden del 40%.
La quita de retenciones al maíz y la disminución de las de la soja produjeron un fuerte incremento en los costos de producción de carne aviar y huevos para consumo en Argentina. Si a esto se le suma el fuerte incremento en las tarifas correspondientes a electricidad, gas, combustibles, transporte, la adecuación de salarios y de otros ítems que afectan directamente los costos de producción, el saldo comercial del primer semestre de 2016 fue claramente negativo.
En el caso de la importación, desde el sector apuntan que los volúmenes absolutos todavía no son preocupantes –pese al salto respecto del año pasado– pero generan una presión a la baja en los precios sobre una estructura de costos distinta a la nacional. Esta situación es aprovechada por productores de mayor tamaño que terminan absorbiendo a los más pequeños. Por ejemplo, la planta de incubación y granjas Cobb, ubicada en Santa Elena, Entre Ríos, anunció inversiones con el fin de duplicar su producción en 10 años. Cabe aclarar que el 66% de la avicultura nacional depende de la genética que se produce en Santa Elena.
Respecto a la producción de huevos para consumo, durante el primer semestre se produjeron 6.332.202.500 unidades en las granjas nacionales, versus 6.088.656.250 de igual período de 2015. El consumo en el mercado interno se ubicó en 277 huevos por persona al año. La población de aves creció de 41.100.000 del año pasado a 42.200.000 durante los primeros seis meses del actual, con un aumento de apenas 2% en la capacidad productiva de las granjas. SENASA fiscalizó exportaciones de ovoproductos por el equivalente a 2.230 toneladas, mostrando un crecimiento de 23% en volumen respecto a los envíos del mismo período de 2015, que sumó 1.820 toneladas.