Actualizaciones peligrosas


Cuando Facebook compró Whatsapp a principios de 2014 por 19.000 millones de dólares, muchos se preguntaron por qué valía tanto: la aplicación del telefonito verde tenía cerca de 450 millones de usuarios, pero no generaba casi ningún ingreso y carecía de un modelo de negocios claro. Todo indicaba que Facebook buscaba neutralizar el crecimiento de Whatsapp y dejar espacio para su propio servicio de mensajería. Sin embargo, para sorpresa y sospecha de todos, Facebook prometió mantener la independencia y privacidad de Whatsapp. Pero en agosto último llegó el sinceramiento: tras una nueva actualización, la aplicación avisa a quien se tome el trabajo de leerlo que comenzará a compartir información del usuario con Facebook a menos que uno desmarque esa opción. Junto con la actualización, Whatsapp advirtió que no compartirá (por ahora) los números de teléfono con empresas y mantendrá un servicio de encriptación que garantiza la privacidad de los mensajes: según dicen, solo quieren usar los datos para reducir el spam y mejorar sus publicidades. Mientras tanto el Messenger de Facebook alcanzó los 1.000 millones de usuarios. ¿19.000 millones bien gastados?