Arriba el telón

El Centro Cultural de la Cooperación inició su temporada artística 2018 con una intensa actividad: cuatro ciclos teatrales que abarcaron diversas audiencias y géneros, con gran respuesta del público. Títeres y dramaturgia joven, algunas de las propuestas.

Para todos los gustos. Escenas de Mamífera, Vigilante y Enamorarse es hablar corto y enredado, algunas de las obras exhibidas. (Prensa CCC)

El verano ya no es un tiempo muerto para el teatro en la ciudad de Buenos Aires. Muchas obras continúan sus funciones o estrenan durante enero y febrero, demostrando la existencia de un público ávido de propuestas de calidad. En ese marco, el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini inició su ciclo artístico 2018 con cuatro festivales de teatro.
Uno de ellos fue la quinta edición del Festival Novísima Dramaturgia Argentina, organizado por el Área de Investigación en Ciencias del Arte del Departamento Artístico del CCC. Con la mirada orientada a las voces actuales del teatro, se presentaron, entre otras, las obras Enamorarse es hablar corto y enredado, de Leandro Airaldo; Mamífera, de Sol Bonelli y Alejandra D’Agostino; y Vigilante, de Laura Sbdar. «Nos interesa que el espectador pueda abrirse a propuestas diversas, seleccionadas para proponer diferentes cruces –dijo Ricardo Dubatti, curador del festival–. Tratamos de que el espectador se quiera mover, quiera buscar en los pliegues de las obras y ver qué tienen para ofrecer las propuestas de los artistas que están trabajando actualmente».
En tanto, el Festival Humoris Causa –impulsado por el área de Varieté del CCC y el productor Pablo López– completó su cuarta edición con espectáculos que atravesaron temáticas como la violencia de género, los oficios artísticos, la cuestión tecnológica y la ética. Allí se pudieron ver las obras Los golpes de Clara, de Carolina Guevara y Leandro Rosati; Doménico enjuiciado, de Esteban Parola y Alan Robinson; Hombres Delay, de Diego Carreño y Gabriel Wolf; y La competencia, de Manuel Santos Iñurrieta. «Pudimos mostrar la diversidad de formas que hay de generar la risa. Cada artista tiene su propia concepción de cómo hacerlo y eso nos invita a reflexionar y teorizar sobre el arte del humor y el varieté», explicó Lucía Salatino, una de las organizadoras de la propuesta que, este año, logró también desembarcar con su programación en Mar del Plata.

Otras miradas
«La idea fue llevar a dramaturgas femeninas que vieron el amor desde dos perspectivas. Una línea actual con un formato de sitcom y otra con miradas más históricas del amor», comentó Pablo Silva, organizador de VII Festival del Amor, otra de los ciclos realizados en el CCC. Se presentaron obras como Quereme como quiero, de Gina Piccirilli; El mundo en mis zapatos, de Eloísa Tarruella; Dormir en el agua, de Amancay Espíndola; y Lazos eternos, de Deborah Fideleff y Gabriel Rovito. «El resultado fue realmente positivo. Siempre vamos aprendiendo algo más. Estamos muy contentos con el balance general», agregó Silva sobre festival que también desarrolló un encuentro con las autoras, quienes relataron «cómo las inspiró el amor» en la realización de cada uno de los espectáculos.
También se llevó adelante el 9º Ciclo de Teatro de Títeres y Objetos para Niños, Adolescentes y Adultos. A través del departamento de Títeres, coordinado por Antoaneta Madjarova, se exhibieron las obras Diarios de 15, de Ana Alvarado; Tarabust, de Daniela Fiorentino y Carlos Peláez; Beethoven, de Gabriela Marges; y La Argentina en miniatura, de Javier García. «No es privativa de los niños; los títeres acompañaban a todo el pueblo», sostuvo Karina Gozzi, organizadora del ciclo, sobre la disciplina que ha encontrado en el CCC un espacio para tomar impulso a través de una propuesta ampliada a todas las edades y con una extensa gama de recursos y técnicas artísticas.