Bases para una nueva época

El cambio de Gobierno abre la esperanza de una nueva etapa para el libro argentino. Los últimos cuatro años estuvieron marcados por una caída incesante de publicaciones y ventas. A pesar del contexto de crisis, las editoriales independientes afianzaron su lugar como propuestas alternativas que ponen a disposición de los lectores una forma distinta de vinculación con la literatura. Son espacios de experimentación estética y discursiva, cuyos hallazgos muchas veces terminan siendo apropiados por los grandes actores transnacionales. En otros casos, se convierten en el único hábitat posible para textos cuyo valor cultural no encuentra una traducción directa en rédito económico. Gran parte de la literatura argentina publicada en los últimos años hace honor a una vieja función del arte: interpelar críticamente la realidad de la que nace. Lejos del entretenimiento y el escape, podemos encontrar entre nuestrxs escritorxs contemporánexs escrituras que corroen cualquier mirada contemplativa sobre nuestra época. Como ejemplo, alcanza con ver el lugar destacado que hoy ocupan los libros escritos por mujeres que construyen, también desde la literatura, el avance del feminismo y de procesos culturales habilitados por su irrupción. Voces de una intensa vitalidad hacen crecer un discurso crítico hacia las formas en que construimos nuestra vida individual y social. Las editoriales independientes, factor fundamental para el desarrollo de nuevas formas de escritura, sostuvieron, a pesar de la crisis, el impulso de proyectos culturales con fines más políticos que económicos. El trabajo acumulado permite pensar políticas de inmensa relevancia social: para profundizar el impulso y, sobre todo, para hacer efectivo el derecho de todxs a la lectura.