Camino de crecimiento

Teléfono, Internet, agua potable y un importante predio deportivo abierto a la comunidad son algunas de las prestaciones de El Chajá, entidad que desde 1971 cumple un rol fundamental para los habitantes de la localidad de Pirané.

 

Progreso. Desde su creación la cooperativa no ha dejado de incorporar servicios esenciales. (gentileza El Chajá)

La Cooperativa Integral de Obras y Servicios Públicos El Chajá ha tenido gran incidencia en el progreso de la localidad formoseña de Pirané. Fue en 1971 cuando un grupo de vecinos decidió reunirse para evaluar la posibilidad de formar una cooperativa con el objetivo de instalar una red automática de teléfonos públicos y particulares para la localidad. «Nuestro pueblo, que está a 110 kilómetros de la capital provincial, estaba totalmente incomunicado, por eso la población se movilizó para resolver esta dificultad», comenta Reducindo Mauro Agonil, presidente de la cooperativa. Luego de la instalación de la primera central electromecánica con capacidad para 100 líneas, la cooperativa comenzó un camino de crecimiento. El paso siguiente fue conseguir una sede propia, ya que las instalaciones que ocupaba la entidad pertenecían a la provincia.
En 1992, El Chajá dio otro paso importante: puso en marcha una central telefónica de última generación, lo que permitió optimizar el servicio y escalar en cantidad de líneas. Hoy tiene 2000 teléfonos conectados. Tiempo después, en 1998, la cooperativa incorporó la prestación de Internet de banda ancha. «Además, a mediados de 2000, nuestra institución se hizo cargo de la amplia red rural eléctrica que se extiende al norte y al sur de la localidad, además de atender a 23 colonias que están a lo largo de unos 600 kilómetros de líneas dispersas en diferentes puntos del departamento», explica Agonil, subrayando la labor solidaria que lleva adelante la entidad en una zona considerada no rentable por las empresas lucrativas.

Complejo deportivo. La pileta del
predio, ubicado a la vera de la ruta
nacional Nº 3. (gentileza El Chajá)

Los servicios de El Chajá no se agotan en las telecomunicaciones: la cooperativa, asociada al Instituto Movilizador, consiguió el financiamiento para adquirir maquinarias e instalar una planta de tratamiento de agua. Allí se potabiliza el agua de la zona y se comercializa envasada en bidones de hasta 25 litros. «Por intermedio de la Oficina de Proyectos del Instituto Movilizador logramos sacar un préstamo en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social para comprar una máquina de última generación que, a través del sistema de ósmosis inversa, extrae el exceso de sales. De este modo podemos ofrecerle a la comunidad agua de mesa de muy buena calidad», afirma el presidente.
Atenta al séptimo principio cooperativo
–compromiso con la comunidad–, la Cooperativa Integral El Chajá erigió además un complejo de recreación cultural y deportiva a la vera de la ruta nacional Nº 3. El predio cuenta con una gran pileta de natación, canchas para diversos deportes y juegos infantiles. «El centro está abierto a toda la comunidad. Allí también se realizan importantes eventos sociales», dice el presidente.
A la hora de hablar de las dificultades, Agonil hace alusión al impedimento del sector cooperativo para brindar telefonía celular. «Cuando empezó el avance de la telefonía celular, la telefonía fija quedó estancada y las cooperativas todavía no tenemos la posibilidad de brindar a nuestros asociados esta nueva prestación de manera directa», dice. «A pesar de esta situación –concluye el presidente–, seguimos avanzando e instalamos una antena de 45 metros para implementar nodos que nos van a permitir proveer Internet inalámbrico, un servicio de mayor calidad que favorecerá a más piranenses y que le dará a la cooperativa la posibilidad de contar con nuevos recursos económicos para sostenerse».

Silvia Porritelli