Cara, sucia y peligrosa

Como «una tecnología cara, sucia, y a contramano del manejo sustentable de los recursos» describe la Fundación de Ambiente y Recursos Naturales (FARN) a la incineración de residuos, práctica habilitada nuevamente en la ciudad de Buenos Aires tras la aprobación del proyecto de ley presentado por el oficialismo y resistido por cartoneros y organizaciones ambientalistas. Además, la amenaza a la fuente laboral de los más de 6.000 recuperadores urbanos registrados en la Ciudad –a los que hay que sumar los no registrados y quienes intervienen en otros eslabones de la cadena del reciclaje–, la iniciativa trae aparejado un importante riesgo ambiental, ya que, como advierte la FARN, «la basura domiciliaria no es un recurso renovable, y su combustión genera emisiones de gases de efecto invernadero, sustancias peligrosas para la salud y el ambiente».