Cerca de las pymes

Con 16 años de vida, la organización brinda capacitación y asistencia técnica para mejorar la competitividad de un sector productivo clave en el desarrollo nacional.

 

Apoyo. Samek y Dofman resaltan el trabajo junto con el pequeño y mediano empresario. (Martín Acosta)

Asesorar al pequeño y mediano empresario para ayudarlo a crecer y desarrollarse son los objetivos de la Fundación Banco Credicoop, organización sin fines de lucro que nació en 1999 y que hoy brinda sus servicios a unas 2.000 empresas por año a través de tres sectores: capacitación, comercio exterior y asistencia técnica. «En general, uno de los grandes problemas del pequeño empresario es que deviene empresario a partir de tener un almacencito, un boliche pequeño, en el que él hacía todo. Y el mundo ha cambiado. Las empresas, de repente, crecen y ese empresario necesita adquirir conocimientos. Y la Fundación ha desarrollado, a través del tiempo, importantes herramientas para capacitarlo. Porque necesita adquirir capacitación o refrescar conocimientos que ya tiene, en un mundo que cambia de manera incesante», afirma Alejandro Samek, presidente de la Fundación. Darío Dofman, director ejecutivo de la entidad, añade: «Los primeros pasos se dieron junto al Banco Interamericano de Desarrollo en un proyecto conjunto que luego de 5 años siguió a cargo de la Fundación. Este programa, que ya tiene más de 12 años, se inició como un programa de diversificación del mercado de exportación para empresas que tenían algún tipo de experiencia exportadora pero que no eran regulares en sus exportaciones o no habían ingresado aún a mercados no tradicionales. Con el tiempo hemos hecho modificaciones y hemos trabajado con empresas sin experiencia exportadora pero sí con capacidad de exportar. Y también seguimos trabajando en la diversificación del mercado de exportación». Las exposiciones internacionales para que los empresarios argentinos muestren sus productos y puedan llegar a clientes en el exterior son otro de los espacios donde la Fundación tiene presencia e implica la creación de un pabellón argentino en aquellas ferias donde no hay un actor del Estado nacional que participe. «A veces solamente es la Fundación Credicoop la que está en esas exposiciones presentando la producción nacional», afirma Samek. La próxima feria en la que participará la entidad es Agrofuturo, que se realizará en Colombia en el mes de agosto.
«Somos una entidad de servicios no financieros que completa ese círculo de atención entre lo financiero, dado por el Banco, y lo no financiero, para el pequeño y mediano empresario. Recibimos inquietudes de las empresas respecto de problemáticas que no se pueden resolver desde el punto de vista crediticio», afirma Dofman. Con más de 50 consultores y un equipo de trabajo de 20 personas, la Fundación abrió recientemente una nueva sede en Rosario, que abarca la zona de influencia de la filial Litoral del Instituto Movilizador.
Los acuerdos con entidades gubernamentales y universidades públicas nacionales son otro aspecto importante en el trabajo de la Fundación. Ejemplo de ello es el programa Experiencia Exportadora, llevado adelante junto al gobierno de la provincia de Buenos Aires y la agencia ProCórdoba, «un programa que además de transferir metodologías a las empresas asiste al Estado para que pueda aportarles a las empresas de su región la capacidad de abordar mercados externos o ampliar el horizonte exportador», apunta Dofman. También, desde el año 2002, se trabaja con programas ejecutivos de capacitación para empresarios pymes junto con la facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires. Las universidades nacionales de Rosario, Quilmes, Tres de Febrero, del Comahue y  Tecnológica también han llevado adelante iniciativas conjuntas con la Fundación.
Por otra parte, se realiza el acompañamiento en la formulación de proyectos para acceder a beneficios de programas estatales, calificar el crecimiento propio en función de una maquinaria o evaluar una futura inversión. Y se asiste a nuevos emprendedores, asesorando a quienes necesitan generar instancias asociativas o a aquellos emprendedores con una idea de producto que quieren llevar adelante.
El dinamismo del sector pyme en los últimos años, luego de la gran crisis de 2001, aceleró, según los referentes de la Fundación, la necesidad de capacitación y asistencia. «Una gran cantidad de las pymes que hoy existen en el país fueron creadas en los últimos 10 o 12 años. Entre el 35% y el 40% de las pymes actuales son empresas nuevas», dice Samek, y destaca la importancia de apoyar al sector: «En la pyme hay una concepción no solo económica sino de dónde está puesto el acento de la producción. Las pymes están mucho más vinculadas al desarrollo nacional que las empresas grandes y corporativas que siempre tienden a acumular. Ese es un concepto filosófico del cual nosotros también aprendemos».
«El pequeño –agrega Dofman– generalmente se instala en el lugar de origen, conoce el nombre y apellido de cada uno de sus empleados, conoce a sus familias. Es el que crea más puestos de trabajo y destruye menos empleo. Y el fortalecimiento de la industria nacional tiene que ver con una pequeña y mediana empresa fuerte». «La Fundación –concluye– se consolidó entre los años 2000 y 2001, momentos muy críticos para el país y para las pymes, por lo cual nos fuimos fusionando con sus problemáticas para poder empezar a crear los servicios que hoy tenemos y que acompañan sus necesidades, permitiéndoles competir y crecer».

Cora Giordana