Círculo de confianza

En el barrio de Villa Urquiza de la Ciudad de Buenos Aires, la Cooperativa Viviendas Civiles Fuerzas Armadas trabaja de forma asociativa en la provisión de un servicio esencial para la población. Hasta hoy, lleva construidos 10 edificios.

Castro. El presidente de COVICIFA frente a una de las nuevas obras de la entidad. (Juan Quiles/3Estudio)

Con el objetivo de dar respuesta a la necesidad de vivienda de un segmento de trabajadores de la clase media que no puede acceder a grandes desarrollos inmobiliarios y tampoco a las propuestas de acción social, la Cooperativa Viviendas Civiles Fuerzas Armadas (COVICIFA) se dedica, en la Ciudad de Buenos Aires, a la proyección, autofinanciación y construcción de departamentos, además de brindar prestaciones asistenciales básicas como odontología y emergencias médicas. Para alcanzar un desempeño eficaz y proyectar su desarrollo, como toda entidad cooperativa, basa su gestión en la participación democrática y la confianza mutua, además de la solidaridad entre sus asociados. Si bien COVICIFA nació en el seno de una institución sindical, al poco tiempo de su creación se desvinculó del gremio, abrió sus puertas a la comunidad en general y sumó nuevos asociados.
«Nuestra propuesta no solo fue bien recibida por los empleados civiles de las Fuerzas Armadas, sino también por los vecinos del barrio de Villa Urquiza y sus alrededores, que vieron con buenos ojos este proyecto asociativo y autogestivo, lo que llevó a que la cooperativa tenga una composición societaria integrada mayoritariamente por vecinos», explica Gabriel Castro, presidente de la cooperativa.  
COVICIFA tiene en su haber la construcción de 10 edificios y ha entregado unas 300 viviendas. También realizó, por pedido especial de algunos asociados, casas individuales en localidades del Gran Buenos Aires y en Santa Cruz. «La compra de los terrenos en los cuales se llevan adelante las obras se decide en asamblea –señala Castro–. Una vez localizado el lote, el equipo técnico evalúa todas las cuestiones que tienen que ver con el código de planeamiento urbano, la capacidad de construcción y el desarrollo del proyecto», añade. En general, las construcciones son edificios de pocos pisos, con departamentos de 2, 3 y 4 ambientes, de acuerdo a la demanda de los asociados.

Boca a boca
«El accionar de la institución se basa en la confianza de sus asociados. La continuidad de los proyectos, las obras realizadas, la certeza de que la cooperativa nunca desvió fondos y siempre utilizó los recursos para la construcción de viviendas y, fundamentalmente, el boca a boca, llevaron a que se generara ese vínculo de confianza –destaca el presidente de la cooperativa–. Esto habla de un colectivo de personas que, de manera solidaria, decidieron aportar para que en algún momento, acorde a las posibilidades de cada uno, todos puedan tener su vivienda en la zona que eligieron». Las cuotas aportes se abonan mensualmente y en forma consecutiva. Las mismas se actualizan anualmente de acuerdo a la paritaria del trabajador del Estado. La adjudicación de las unidades es por medio de un adelanto solidario. En promedio, en un plazo de cuatro años el asociado es poseedor de su vivienda.
Para Castro, la autogestión es una herramienta para atacar la problemática del déficit habitacional, además de colaborar en la regulación de precios de mercado, monopolizados por las grandes constructoras que instalan valores ficticios. Por otro lado, el dirigente considera que la figura cooperativa es un instrumento valioso para el desarrollo y la gestión de proyectos colectivos de vivienda, dado que los planes de pagos suelen ser accesibles, adaptables a la capacidad económica de los asociados, siempre que no se comprometa la viabilidad de la entidad.
Asociada desde hace muchos años al Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y al Banco Credicoop, la cooperativa accedió a diversas herramientas financieras y a microcréditos que le facilitaron la adquisición de materiales para la conclusión de algunas de sus obras. Con 1.800 asociados y casi 25 años de vida, COVICIFA no solo cubre las necesidades de vivienda de sus asociados, sino que también presta servicios asistenciales básicos de salud: emergencias, urgencias y consultas médicas domiciliarias y en consultorios externos, y también ofrece atención odontológica.