Cuidado y estereotipos

Tarea feminizada. Filding, Tizziani y Aguilar analizaron la problemática de género.

Políticas de protección y cuidado: modalidades de socialización, familiarización y feminización, y su relato con los procesos de igualación / desigualación, fue el título de uno de los paneles realizados en el marco del IV Seminario Latinoamericano Sobre Desigualdad y Políticas Socio Laborales en Perspectiva Comparada, que tuvo al CCC Floreal Gorini como una de sus principales sedes.
En este marco, Paula Aguilar, investigadora del CCC, el CONICET y el Instituto Gino Germani, propuso «repensar la domesticidad, que es un dispositivo complejo que excede la unidad doméstica y los parentescos, que es material y simbólica, y tiene que ver con la reproducción cotidiana e intergeneracional». Y, aparejado con esto, señaló que «la organización de la vida cotidiana implica tiempos, espacios, saberes, jerarquías desigualmente distribuidas, que ubica a las personas en distintas condiciones de vida».
Marisa Fournier, otra de las investigadoras presentes en la mesa, estudia las organizaciones comunitarias de cuidado. Si bien, señaló, se trata de «mujeres organizadas que cuidan niños, por lo que hay un estereotipo de género y una división del trabajo que permanece en este modo de organización», su investigación da cuenta de que también se genera un proceso de empoderamiento de las mujeres.
El tema abordado por Liliana Filding, del Instituto Gino Germani, fue el cuidado de adultos mayores. «El envejecimiento tiene fuertes desigualdades regionales, que se dan sobre todo en las áreas urbanas. Y también hay fuertes desigualdades de género», afirmó Filding. «En el tema de los cuidados, es la familia la que  mayor peso tiene, y dentro de las familias, el mayor peso está a cargo de las mujeres», señaló.
Finalmente, Ania Tizziani (CONICET) analizó un programa de formalización del empleo para las trabajadoras del servicio doméstico que lanzó el  Ministerio de Economía en 2008, el cual «trataba de poner en práctica explícitamente una perspectiva de género». «En los talleres se mostraba como las ocupaciones típicamente femeninas son una prolongación de las tareas reproductivas que las mujeres realizan en sus hogares. Y el programa intentaba romper con esta asociación entre sus roles familiares y su posicionamiento en el mercado de trabajo, para tratar de abrir el universo de inserciones laborales posible», afirmó.