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Desafíos actuales

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Qué, cómo, quiénes y para quiénes se produce, y de qué manera se asignan recursos y para qué, son las preguntas básicas de un modelo de desarrollo. Límites y perspectivas.

 

Comportamiento empresario. Durante la última década su accionar fue invertir poco en relación con las ganancias obtenidas. (Jorge Aloy)

Tras el colapso del modelo de convertibilidad inserto en el régimen de acumulación neoliberal que se extendió desde 1976 hasta la crisis de 2001, que modificó de raíz el sendero de acumulación con una planificada desindustrialización –que dio por tierra con medio siglo de desarrollo del sector y que plasmó con claridad quiénes serían de allí en más los pocos ganadores y los miles de perdedores en el nuevo régimen– y el creciente predominio del sector financiero –valorización financiera mediante–, se comenzaron a implementar medidas de política macroeconómica que configuraron un nuevo régimen económico y sin dudas la fase de crecimiento más importante de los últimos 30 años. «El desplazamiento de la restricción externa se constituyó en uno de los principales factores dominantes del período», señala el economista Matías Kulfas en su trabajo Cambio de régimen y dilemas del largo plazo. La economía argentina entre 2003 y 2007. Y agrega: «La continuidad e intensidad del crecimiento, sumado al impacto sobre el empleo marcaron un período de considerable mejoría en los indicadores sociales y sociolaborales». Con la reaparición de la restricción externa –en el marco de la mayor crisis financiera internacional desde el crack de 1929– el nuevo régimen de acumulación que nació tras la devaluación de 2002, comenzó a dar señales de alerta y en consecuencia, economistas tanto heterodoxos como ortodoxos comenzaron a debatir sobre la cuestión.
En el Centro Cultural de la Cooperación se llevó adelante una mesa donde tres economistas –Adrián Piva (investigador de la Universidad Nacional de Quilmes), Martín Schorr (investigador de FLACSO) y Martín Burgos (coordinador del Departamento de Estudios Políticos y Departamento de Economía Política del CCC)–, discutieron acerca de las modalidades de acumulación de capital en la Argentina de la postconvertibilidad, las metamorfosis del Estado y las rupturas y continuidades con el período neoliberal.

 

Definiciones
Para el historiador y economista Eduardo Basualdo, el concepto de régimen o patrón de acumulación dominante «es una categoría muy abarcativa que exhibe un significativo nivel de abstracción. No obstante es necesario analizarlo porque se trata de un instrumento analítico sumamente trascendente al permitir diferenciar los distintos comportamientos económicos que se suceden en el tiempo. Esto es posible debido a que este concepto alude a la articulación de un determinado funcionamiento de las variables económicas, vinculado con una definida estructura económica, una peculiar forma de Estado y las luchas entre los bloques sociales existentes». Basualdo señala al mismo tiempo dos requisitos principales para determinar un régimen de acumulación: «La regularidad en su evolución y la existencia de un orden de prelación –relación jerárquica– entre ellas. Así, para analizar un régimen de acumulación es necesario hacer eje en tres núcleos conceptuales: modelo de acumulación, políticas económicas y relaciones de fuerzas entre fracciones de clase.
Al presentar la mesa la investigadora de la UBA, Ruth Felder, dejó en claro los ejes de la charla: debatir acerca de las dimensiones políticas y económicas, y su articulación, para entender la desaceleración actual de la economía y el surgimiento de tensiones. Y planteó una pregunta liminar: ¿Son los limites políticos de la acción de gobierno lo que se traduce en desaceleración económica o son los límites estructurales de la economía los que se expresan en tensiones políticas y también en las transformaciones en los sujetos y alianzas que fueron pilares de la etapa de crecimiento de la década pasada?
Para Burgos, «hubo un cambio en el régimen de acumulación y muchos elementos de ruptura después de 2001. Ya no son toma de deuda externa o la entrada de capitales los que generan el crecimiento, sino el aumento de salarios y el consumo. Ese círculo virtuoso que vivimos hasta el año 2013 en el cual todos los sectores económicos ganan sin ir en detrimento del salario y el consumo». Sin embargo, señaló que «lo que abrimos en el 2001 no se cerró todavía, son conflictos que aún están abiertos».
Mientras que para Piva –quien puso más el acento en el papel de la política económica en el modo de acumulación– a partir de 2007-2008 hubo y hay un «desfase» entre política económica y acumulación de capital que se da en el aspecto político. En la posconvertibilidad, «la crisis y recomposición de la acumulación de capital no pueden pensarse por fuera de la crisis y recomposición de la dominación política», sostuvo el investigador, para luego señalar que este desfase no hace más que remarcar «los límites de la política económica para revertir las trasformaciones que se iniciaron en los 90».
«No es todo continuidad –señaló a su turno Schorr–, sino que hay un nuevo régimen económico ya que el crecimiento responde a bases totalmente distintas a las del 90. Pero reconocer eso no significa desconocer las continuidades: la profundización de un perfil de especialización y de inserción internacional; la dinámica de concentración y centralización del capital; y la restricción externa, que durante los 90 se financió con deuda, muy distinto a lo que se hizo después de 2001». Schorr, retomando el concepto de desfase de Piva, sostuvo que en ese marco, «es interesante pensar la inflación, que marca una inconsistencia estructural de este planteo, y no casualmente, cuando el Gobierno pisa el acelerador para la distribución del ingreso a partir de 2007-2008, la distribución se estanca. ¿Asociado a qué? Asociado a la contradicción de una política económica que en su lógica política busca recomponer salarios, mejorar la distribución del ingreso, y un perfil de acumulación de los actores predominantes, que en su inserción internacional están mucho más vinculados a la suerte de los mercados externos que a la de los mercados internos».

M. Q.

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