Desarrollo regional

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Con un marcado protagonismo en la historia de su comunidad, la cooperativa de Los Cisnes brinda servicios públicos y una extensa oferta educativa y cultural a la localidad de 1.000 habitantes.

 

Equipo. Truant y Andreossi junto a Emmanuel Tacchella y Evangelina Rodríguez, empleados administrativos de la entidad cordobesa.

En la provincia de Córdoba, 100 kilómetros al este de la ciudad de Río Cuarto, se encuentra Los Cisnes, localidad centenaria vinculada con las actividades agrícolas y ganaderas de colonias vecinas y grandes estancias de principios del siglo pasado. Allí, como en muchas localidades pequeñas, el cooperativismo tiene un rol fundamental para el desarrollo local y regional. «Podemos decir que esta cooperativa es el reaseguro de vida del lugar, ya que sostenemos con nuestros servicios las necesidades de una comunidad con muchos temores a desaparecer como pueblo», expresa Aldo Truant, gerente de la Cooperativa de Electricidad, Vivienda y Servicios Públicos Los Cisnes. Cabe señalar que el último censo nacional arrojó la cifra de 1.000 habitantes en la localidad y su zona rural.
Las instalaciones de la entidad ocupan gran parte de una manzana central de Los Cisnes. Recientemente, se incorporó una esquina donde se emplazaba un galpón del año 1918. «Ahora lo reciclamos para hacer un auditorio modelo, y realizamos allí las asambleas, pero su uso está al servicio de quien lo requiera para eventos culturales y escolares», subraya el gerente.
Los orígenes de la cooperativa de Los Cisnes están vinculados con el  hecho singular ocurrido en 1927, cuando un vecino adquirió un motor Ruston y puso en funcionamiento un servicio eléctrico de avanzada para la época. «Nuestra cooperativa desde siempre tuvo como fortaleza la electrificación rural, que se extiende hasta La Carlota y Alejandro Roca, pero fuimos sintiendo que nuestro compromiso era acompañar todas las necesidades que iban surgiendo; por ejemplo, nos quedamos sin transporte público de línea, al quebrar la única empresa que llegaba hasta el pueblo y tuvimos que comprar un colectivo», dice el gerente. De esta manera, se aseguraron los dos servicios diarios para los jóvenes que cursaban el secundario en la vecina localidad de La Carlota.
La entidad fue, a la vez, una de las fundadoras de la Cooperativa Limitada de Provisión y Comercialización para Servicios Comunitarios de Radiodifusión (COLSECOR), nacida para paliar la ausencia de empresas de televisión por cable a las que no les es redituable prestar el servicio. «También, con el Instituto para el Financiamiento de Cooperativas de Servicios tenemos una fuente de financiamiento propio,  con el servicio de caja de crédito», puntualiza el gerente. Báscula pública, fotocopiadora e Internet son otras de las prestaciones que se ofrecen a la comunidad.

 

Ventana al mundo
En la búsqueda de soluciones innovadoras para las distintas problemáticas de la localidad, la cooperativa cordobesa utilizó la tecnología como herramienta para promover la igualdad de oportunidades. Así surgió la Unidad de Gestión Cooperativa (UGC), un centro de educación a distancia que, por intermedio de Aldea Educativa (red de educación digital), ofrece la posibilidad de realizar estudios universitarios en diferentes instituciones del país, sin tener que dejar su pueblo, su trabajo o su familia.
María Inés Andreossi, coordinadora de la red, relata: «En 9 años la UGC se convirtió en un referente educativo con más de 150 alumnos, más de 80 graduados universitarios y 6 agencias educativas ubicadas en otras localidades de la zona: Alejandro Roca, Etruria, General Cabrera, La Carlota, Las Acequias y Santa Eufemia». En cada una, la red ofrece carreras universitarias, terciarias, licenciaturas para docentes, posgrados, tecnicaturas y bachillerato acelerado para adultos. «Existe un concepto que caracteriza fielmente a nuestro centro de estudios y ese término es glocalización (pensar globalmente y actuar localmente). Nuestra red brinda la posibilidad de acceder a educación superior a aquellas personas que por razones económicas, familiares o de actividad laboral no pueden trasladarse hacia otros centros de estudio, transformándose de este modo en una respuesta a la desigualdad y al desarraigo».

UGC. Ya recibió a 150 alumnos.

Con títulos de validez nacional otorgados por las universidades de Belgrano, Tres de Febrero, Católica de Salta, el Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas, entre otras, la modalidad de cursado consta de encuentros virtuales en vivo una vez a la semana, contactándose en tiempo real con los docentes. «Esto permitió abrirnos al mundo de la comunicación global, participando desde nuestra localidad y su región en la construcción social del conocimiento», apunta Truant.
Si bien la edad de los alumnos de la UGC oscila entre 25 y los 45 años, el egresado que se convirtió en el mayor orgullo del lugar es Aldo Cantón, quien fue en 1970 presidente de la cooperativa. «Tengo 87 años –dice Cantón– y obtuve mi título de bachiller asistiendo a la UGC de Los Cisnes. Era un sueño pendiente que tenía, ahora por fin puedo decir “secundario completo” y estoy muy agradecido de que aquí me lo hayan permitido cumplir».

—Texto y fotos: Bibiana Fulchieri