Desarrollo técnico

El presidente de Credicoop disertó en la Facultad Regional de Avellaneda sobre los desafíos que exige el mundo laboral y las posibilidades que ofrece el asociativismo.

 

Gener y Heller. En la mesa que compartió con el decano, el diputado instó a promover formas de trabajo asociativo y democrático. (Horacio Paone)

Desde el día en que el Banco Credicoop abrió sus puertas, asumimos el desafío de demostrar que eficiencia y democracia no son incompatibles», dijo el presidente de la entidad Carlos Heller en una conferencia realizada  en el marco de la Cátedra Abierta «Economía para el desarrollo» de la Facultad Regional de Avellaneda de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN-FRA). El encuentro, que tuvo lugar en el campus de Villa Domínico, formó parte de las XV jornadas de vinculación tecnológica organizadas por el Departamento de Materias Básicas y formó parte de los festejos por el 60 aniversario de la facultad.
El diputado nacional, que estuvo acompañado por el decano de la casa de altos estudios, el ingeniero Jorge Omar Del Gener, destacó que es posible encarar los desafíos del mundo laboral desde el emprendimiento: «No necesariamente el único camino que tiene un universitario cuando se recibe es el de ir a emplearse en una gran corporación, hay alternativas», aseguró. En ese sentido, explicó que el programa Emprendedor XXI del Banco Credicoop tiene como finalidad brindar instrumentos y acceso a la financiación para que los estudiantes avanzados, graduados recientes y docentes universitarios puedan generar emprendimientos, formar empresas a través de «su propia idea» con el objeto de lograr una transferencia de saberes y capacidades «de la comunidad universitaria al hecho socioproductivo». El dirigente detalló que el programa, del que participan 45 universidades, cuenta con el auspicio del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica de 6 municipalidades, además de un amplio conjunto de organismos, entre otros la Fundación Argentina de Nanotecnología. «El objetivo es que los miembros de la comunidad universitaria tengan la posibilidad de generar iniciativas, sobre todo asociativas, porque desde nuestra cultura lo que propugnamos no es que cada uno se convierta en un empresario individual sino que podamos ayudar a crear verdaderos proyectos colectivos», agregó.
La apuesta por el trabajo común y asociativo, destacó Heller, no es un aspecto accesorio del programa. «Esta concepción tiene que ver con la historia de nuestro banco: nosotros somos partícipes de la idea del desarrollo de la economía solidaria, somos cooperativistas. Por lo tanto creemos en el trabajo en conjunto, en las formas democráticas de participación», enfatizó el dirigente. «Hay toda una concepción instalada en lo social, que como muchas otras concepciones que se instalan deliberadamente a través de los medios de comunicación, plantea que la eficiencia está vinculada con las empresas cuyo objetivo es la maximización de la ganancia, y que las empresas que tienen un objeto social generalmente son ineficientes, deficitarias, mal gestionadas». En contra de este prejuicio, citó el ejemplo de Obras Sanitarias: «Cuando la Argentina creó Obras Sanitarias de la Nación era una empresa que tenía por objeto la provisión de agua potable; cuando se privatizó y se convirtió en Aguas Argentinas, pasó a ser una empresa cuyo objeto era ganar plata vendiendo agua. Ese cambio de objeto social no requirió mayores transformaciones: la empresa seguía funcionando con los mismos profesionales y la misma infraestructura. Lo que cambió era el objeto, de una empresa concebida para prestar un servicio a una pensada para ganar plata vendiendo ese servicio, pero su funcionamiento era similar», aseguró.

Análisis de coyuntura
Heller insistió en la necesidad de adoptar políticas activas para que el desarrollo técnico redunde en bienestar general. «Tenemos el contrasentido de vivir en un mundo superabundante, riquísimo, que se convirtió en la mayor fábrica de pobres de la historia –indicó–. En otros tiempos de la humanidad había guerras por la comida, porque no alcanzaba para todos. Ese problema hoy no existe. El mundo en su conjunto está en condiciones de producir alimentos para el doble de su población y, paradójicamente, hay 1.200 millones de personas que pasan hambre, que no tienen agua potable, que no se vacunan», enfatizó. Además, señaló que uno de los grandes males a combatir es la acelerada concentración de la riqueza a nivel mundial. En el mismo sentido, comentó que una nota reciente de un diario español informaba que, en medio de la crisis, aumentó el número de millonarios en España. «Récord de desocupados y récord de millonarios. Lo que está fallando es la política», aseguró.
Finalmente, el diputado se refirió al avance económico y social que experimentó la Argentina. «Tenemos un Estado activo que ha tomado medidas anticíclicas. Somos el único país de la región que no se primarizó, sino que aumentó el peso del sector industrial», señaló. «Hasta 2003 –concluyó Heller–, el nuestro era un país inviable, sin futuro. En estos últimos 12 años se duplicaron el Producto Bruto Interno, la cantidad de trabajadores registrados y el número de personas que lograron jubilarse».

Sergio Amor