Disputa en perspectiva

Con la presencia de economistas, investigadores, legisladores y exfuncionarios públicos, se realizó en el Centro Cultural de la Cooperación un debate que analizó los impactos del llamado «conflicto del campo», acontecido en 2008.


Panel. Martini, Junio, Rossi, Rodríguez, Mattos y Degliantoni, en la sala Tuñón. (Jorge Aloy)

En la sala Raúl González Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini se llevó a cabo la charla «A 10 años de la 125: La situación del sector agropecuario y sus perspectivas». La encabezaron Juan Carlos Junio (director del CCC), Agustín Rossi (presidente del bloque de diputados por Unidad Ciudadana), Javier Rodríguez (investigador del Centro de Estudios Sociales, Económicos y Tecnológicos –CESET–), Ernesto Mattos (integrante del departamento de Economía del CCC) y Guillermo Martini (ex subsecretario de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura de la Nación). Presentó a los disertantes Carla Degliantoni, economista e investigadora del CCC. «La 125 –señaló Degliantoni– implicó un punto de quiebre y un punto de inflexión para muchos, significó acercarnos al kirchnerismo y a la política de otra manera». Entre los asistentes estuvieron Julián Domínguez (exministro de Agricultura) y las autoridades del Instituto Para el Desarrollo Económico (IADE), Marisa Duarte (presidenta) y Alejandro Rofman (presidente honorario).
Junio calificó el conflicto agrario y la posterior contienda electoral de 2009 como «un triunfo político-cultural de los sectores de la oligarquía que en ese momento lograron hegemonizar una lucha política trascendente, crucial y que arrastró diversas capas de la sociedad argentina tras su plan y tras sus objetivos». Sin embargo, enfatizó que «así como fue una derrota circunstancial, también hubo un 2011 después del 2009, de forma tal que hay que asumir ambas cuestiones: que cuando hay una fuerte determinación política e ideológica de enfrentar las situaciones de derrota en el campo popular es posible reconstituir la fuerza, tener confianza en la sociedad, tener confianza en el pueblo, incluso tener confianza en las ideas y en el sistema democrático».
Mattos, a su turno, dijo: «Lo que nos pasó, más allá de la década, del tiempo y todo lo demás, como acá decía la compañera Carla, es que nos dimos cuenta de que había una disputa que en la universidad no se daba, que los manuales de economía hablaban de industria y trabajo y el agro aparecía como algo optativo dentro de la currícula, y dentro de todo ese movimiento no había pensadores nacionales».
 Martini, en tanto, habló del modelo de monocultivo de soja que se impuso durante el gobierno de Carlos Menem, de la mano del proceso de concentración de la tierra, y explicó que ese fue el marco en el que se intentó aplicar retenciones móviles. «Había que recomponer la situación financiera producto del desastre heredado de la década anterior –señaló Martini– y eso provocó lo que fue la 125: los sectores más concentrados de la economía se colgaron de esto para intentar tumbar un gobierno que no solo trabajaba en el sector agropecuario, sino que aplicaba una serie de políticas de redistribución».
«La 125 –apuntó, por su parte, Rodríguez– marca una disputa por la renta agraria, pero es una resolución que se toma en un momento específico, es un momento de crisis internacional, la misma crisis internacional que todavía 10 años después estamos viviendo, en una faceta distinta, pero que el capitalismo mundial no logra terminar de resolver».

Intereses antagónicos
Agustín Rossi era, por entonces, jefe de bloque del Frente para la Victoria de la Cámara de Diputados. En su intervención, recordó: «Por un lado, el Estado estaba defendiendo los intereses globales del conjunto de la sociedad en un gobierno que había sido elegido hacía apenas cuatro meses, con una mayoría importante de votos y, por otro lado, un sector que defendía sus propios intereses». Haciendo un balance de esos momentos turbulentos, y sin dejar de reconocer errores, manifestó: «Estábamos viviendo un intento claramente destituyente: la idea de desgaste y descalificación y el grado de adversidad social que existía en ese momento en el conjunto de la sociedad era enorme, y ciertamente lo que estaban buscando era generar un escenario de inestabilidad».