«El ciclo progresista no está concluido»

La dirigente colombiana y candidata a la presidencia analizó la situación regional en el marco de este giro conservador y destacó el valor de lo que se logró en los primeros años de este siglo. También habló de la situación en su país tras la paz con las FARC.

Conferencia. La exsenadora, acompañada por De Gori, Boron e Imen, ante una nutrida concurrencia en la Sala Raúl González Tuñón. (Horacio Paone)

Piedad Córdoba, exsenadora y protagonista del proceso de paz colombiano, pasó por Argentina para participar del ciclo de charlas «Nuestra América y el cambio de época», organizado por el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC) y el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). En su breve periplo también fue distinguida en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires «por su destacada labor por la paz en Colombia y la defensa de los Derechos Humanos».
Candidata para las elecciones presidenciales del año que viene, Córdoba se mostró muy preocupada por la situación de su país, donde propone llevar adelante un «gran cambio para hacer frente a la pobreza y a la exclusión» (ver recuadro). También se refirió al difícil momento político que vive la región, pero rechazó la idea de un «fin de ciclo» y llamó a «conformar un frente sólido» para luchar contra el neoliberalismo.

Momento difícil
Córdoba fue recibida por Edgardo Form, presidente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos y compartió una reunión con investigadores del CCC y dirigentes cooperativistas. El escenario de la conferencia fue la Sala Raúl González Tuñón del CCC. Junto con Córdoba estuvieron el sociólogo y politólogo Atilio Boron; Pablo Imen, secretario de Formación e Investigaciones del CCC; y Esteban De Gori, subdirector del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica. Antes de comenzar, Córdoba, Boron, Imen y De Gori reclamaron por la aparición con vida de Santiago Maldonado.
Una de las preocupaciones centrales en la conferencia fue el avance de las fuerzas conservadoras en América Latina, con el consecuente repliegue de aquellos gobiernos que, a principios de este siglo, pusieron un freno al neoliberalismo extremo de los 90. «Estamos –apuntó Córdoba– ante un momento muy difícil. Hay un plan mediático y judicial contra todas aquellas experiencias populares. Y detrás de ese plan hay sectores financieros muy importantes, políticos de la derecha estadounidense, que jamás habían encontrado un clima más propicio en la región, con un conjunto de presidentes que están dispuestos a hacerles todos los favores que quieran».
Aunque igualmente preocupado por esta nueva etapa política, Boron prefirió matizar la idea de un giro conservador a nivel continental. «Este supuesto ascenso de la derecha en América Latina no tiene mucho fundamento empírico. Cuando uno mira la realidad se da cuenta de que Argentina es el único lugar donde pudieron ganar elecciones, en gran parte por errores propios, pero en Brasil no pudieron y por eso apelaron al llamado golpe institucional», sostuvo el reconocido intelectual.

La mira en Venezuela
Córdoba señaló que, pese al discurso de los grandes medios, el ciclo progresista «no está concluido». En tal sentido, dijo que «aquí hubo una gran revolución cultural y ciudadana que no va a morir. Lo que sigue es un segundo tiempo en el que tenemos que recobrar la fuerza y la moral, incluso reconociendo los errores que cometimos. Hay que conformar un frente muy sólido y recoger una de las preocupaciones más importantes de este momento: el tema de los medios de comunicación. Tenemos que ver de qué manera vamos a revertir los marcos conceptuales que ellos instalan. Tenemos que reaccionar y atacar. Por eso, en esto momento, nadie se puede jubilar. Cristina, Correa, Lula tienen que estar al frente de la batalla», señaló la exsenadora.
«Por otro lado, es absolutamente claro –añadió la colombiana– que el imperialismo está detrás de la embestida contra Venezuela. Les molesta que Venezuela no siga los dictados del FMI, de la OCDE. Uno tiene que ser sumamente torpe para no darse cuenta de los intereses que hay por detrás de la desestabilización. Porque no creo que los que nunca han luchado por los derechos humanos de repente se conviertan, de la noche a la mañana, en sus grandes defensores. Dicen que en Venezuela hay escasez de alimentos. En Colombia hay abundancia de alimentos y medicamentos, pero la gente no puede comprarlos».
Córdoba afirmó que la salida a la crisis que vive el país bolivariano está «en el diálogo entre los mismos venezolanos, para que sean capaces de solucionar lo que está pasando». Ante la pregunta de si su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro podría perjudicarla en su afán por ser la próxima presidenta de Colombia, fue tajante: «Si para ganar una elección tengo que mentir sobre Venezuela, prefiero perderla».
También dedicó buena parte de su discurso a la situación política en Colombia, país en el que fue proscripta entre 2010 y 2016 por haber mantenido conversaciones con las FARC, una estrategia del entonces presidente Álvaro Uribe para apartarla de las negociaciones con el entonces grupo guerrillero. «Colombia –explicó– está viviendo una situación muy crítica. Es un país subordinado a las multinacionales, la economía está financiarizada completamente y el 80% de la riqueza está en manos de cinco bancos».
Sobre el final de la conferencia, la candidata presidencial de Poder Ciudadano consideró que, en ese contexto, el cumplimiento del acuerdo de paz firmado el año pasado entre las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos se convirtió en un verdadero desafío. «Estamos en un desequilibrio de fuerzas: son mucho más poderosos los que quieren tumbar los acuerdos y hoy en día no contamos con unos gobernantes proclives a exigir que se cumplan, como lo fueron Lula, Cristina, Chávez y Correa. Nuestra tarea es defenderlos y hacer que la gente entienda que el acuerdo de paz no es un beneficio para las FARC, sino para el país», finalizó.