El derecho que faltaba

«Tenemos cupo y muero de llorar de emoción. Pienso en Diana, Lohana y las miles de muertas y las que jamás tuvieron trabajo. Esto es como un sueño». Sin la posibilidad de salir a la calle, las redes sociales se transformaron en el espacio en el que activistas trans como Florencia Guimaraes García, secretaria de Género de la CTA La Matanza, celebraron la decisión del Poder Ejecutivo de establecer un cupo laboral para personas travestis, transexuales y transgénero en el sector público nacional, un histórico reclamo del movimiento. El decreto 721/2020 establece que los cargos de personal deberán ser ocupados en una proporción no inferior al 1% de la totalidad de los mismos por personas pertenecientes a esta colectivo. «Reparar es mejorar las vidas de aquellas que pasan las noches en la calle, muertas de frío, expuestas a peligro, sin posibilidad de asegurarse la comida o el alquiler –dijo por su parte Paula Arraigada, también activista trans y asesora en la Cámara de Diputados–. A ellas es a quienes les debemos dar la oportunidad de tener un trabajo de calidad».


(Gutraich Ariel)