El fin de la neutralidad

En una Internet crecientemente mercantilizada, la llamada neutralidad de la red representaba cierta garantía a la libertad de expresión. El principio, que impedía que los proveedores de Internet pudieran discriminar el tráfico que circulaba en sus redes y favorecer algunos contenidos, perjudicar otros, restringir o directamente bloquear el acceso a determinados sitios web, fue eliminado por decisión de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) por tres votos contra dos, con el argumento de que desalentaba las inversiones y la innovación. El cambio representa, según señalan analistas y activistas, una victoria de las grandes empresas de telecomunicaciones.
Organizaciones de usuarios, activistas, programadores y cientos de colectivos que luchan por una red democrática e igualitaria, pero también las propias empresas de Internet que, en algunos casos, pueden ver perjudicados sus intereses, se están movilizando contra la medida. Sean Vitka, abogado de grupos de activistas como Demand Progress y Fight for the Future, dijo ante la BBC que se trata, al fin y al cabo, de «evitar que grandes empresas controlen quién gana y quién pierde en Internet. Sin neutralidad, nada podrá evitar que el próximo Facebook o el próximo Google no trate a sus usuarios de manera igualitaria».