El FMI de siempre

¿Cómo explicar en las 1850 letras de esta columna lo que significa el endeudamiento con el FMI? Es tan absurdo como explicar, como lo intenta el gobierno, que con una reducción de casi un tercio del gasto público no social, nuestro país resolverá todos sus problemas. Llevándonos a una escasez que, desafortunadamente, no será solo de letras. Pero no es tan difícil indicar lo que significa el endeudamiento con el FMI. Muchos de nosotros lo vivimos, y los más jóvenes tienen una nutrida bibliografía para comprobarlo. Nos quieren convencer de que el nuevo acuerdo se preocupa por la protección a los más vulnerables. La incongruencia surge instantáneamente: ¿es que el programa de ajuste acordado con el Fondo genera grandes costos y por eso hay que proteger a los más vulnerables? No pueden sostener siquiera sus propias ficciones. Al escribir esta columna, por azar me encontré con un artículo de economistas del FMI guardado en mi PC: «Las políticas del FMI generan más daño que beneficios». Lo dicen ellos, ¿qué más agregar?
Pero en el caso argentino el FMI colocó una cláusula de salvaguarda: si el ajuste aplicado complica la situación social (algo muy probable), entonces se puede destinar un 0,2% del PIB para ayuda social, en especial con la AUH. ¿Es mucho o poco? Veamos: según estipula el FMI, Argentina debe achicar su gasto en 2018 un 1,5% del PIB, en 2019 un 1% y en 2020 un 1,2%. Con estos datos, la «preocupación» del FMI por los más pobres es apenas una molesta concesión, o, más bien, en términos concretos, es nada. Pero se lo presenta como un gran cambio hacia una mayor sensibilidad del Organismo: pura posverdad.
También fue una astuta jugada política: un gobierno que finaliza su mandato en 2019 tomó un préstamo por U$S 50.000 millones por tres años. Nuevamente, intentarán que nos parezcamos a la explotada Eréndira de García Márquez.